La Legión de María es un movimiento de acción y de oración. No hay campos limitados en su actividad aunque las preferencias son siempre las personas marginadas y olvidadas.
Para realizar esta diversidad de tareas los miembros que forman parte de la Legión se reúnen, semanalmente, en un grupo llamado preaesidium. Cada grupo consta de diversas personas y entre ellas hay el Consiliario, el presidente, el vicepresidente, el secretario y el tesorero; son los cinco oficiales. Cada uno de ellos tiene una tarea concreta a realizar: el presidente dirige el grupo, el consiliario tiene la misión de ayudar a orientar el grupo y lo hace, especialmente, a través de una pequeña reflexión (allocutio) en cada reunión. Él y todos los miembros valoran los trabajos apostólicos que traen entre manos, ya que, a veces es difícil acertar el camino a seguir.
La reunión de cada semana, hecha en torno a una imagen de la Virgen María, empieza con una plegaria. Sigue el informe detallado, por parte del secretario, del trabajo realizado por cada pareja ya que los compromisos, a un ritmo semanal, se llevan a término no individualmente sino de dos en dos como pide el evangelio. En cada reunión se hace una aportación voluntaria que administra el tesorero. Al finalizar la reunión el presidente marca el trabajo correspondiente a la próxima semana y se acaba con una oración.
La Legión es un movimiento muy estructurado. En la primera edición del manual que el fundador Frank Duff redactó el año 1929 quedan recogidas las noramas de funcionamiento.
Es preciso remarcar alguna norma muy peculiar como por ejemplo que se puede realizar cualquier tarea excepto dar ayuda económica directa. Eso es así desde los orígenes, ya que la Legión de María surgió de las Conferencias de San Vicente de Paúl y el fundador de la Legión se dio cuenta de que la ayuda económica podría enturbiar la relación personal. Por lo demás, el movimiento se autofinancia: no hay cuotas, ni ayudas, ni se piden subvenciones.
Inicialmente el movimiento se llamaba Asociación de Nuestra Señora de la Misericordia pero bien pronoto prevaleció el de la Legión de María y toda la nomenclatura se tomó del lenguaje de la milicia romana.
Diversos grupos o praesidia de una misma diócesis forma un Consejo superior que se llama Curia. Diversas curiae de un territorio, que en general no sobrepasa la extensión de una diócesis, forma otro Consejo superior que se llama Comitium.
Diversas curiae y comitia de un cierto territorio constituyen un Senatus. Todos los senatus del mundo forman parte del Concilium Legionis Mariae que radica en Dublín y que es el consejo Superior del Movimiento para todo el mundo.
De la colecta semanal de cada grupo, una parte va a la Curia, otra al Senatus que, a su vez, destina otro tanto por ciento al Concilium Legionis el cual, con estas aportaciones subvenciona a los enviados a extender el movimiento a diversas partes del mundo.
Oración de la Legión de Maria