El aserradero
Historia:
En 1948 se instala en la finca Istataco el primer aserradero para la producción de parquet de algarrobo, utilizando como fuerza motriz una caldera a vapor que fue llevada andando desde la estación de trenes de Tinogasta hasta Medanitos a 75 km, para sorpresa de los habitantes de todos los pueblitos por donde iba pasando.
Enrique, y César sobre la Caldera Ruston & Proctor fabricada en Lincoln Inglaterra
Los enormes troncos de algarrobo eran transportados en un camión GMC de tres diferenciales, con tracción en las 10 ruedas traído andando desde el puerto de Buenos Aires por don Humberto Cuello quien lo adquirió cuando Estados Unidos y Canadá exportaron los excedentes no utilizados de la II Guerra Mundial. A fines de la década de 1950 este camión fue entregado como parte de pago al constructor de origen griego don Siríaco Saris por la construcción de la nueva casa en Copiapó 361. Curiosamente, la casa construida anteriormente en la finca Istataco también lo fue por un griego, don Juan Sequer que dejó impreso en ella inconfundibles detalles de arquitectura griega.
En la década de los 80 el aserradero fue traído a Tinogasta y se instaló en un terreno que el autor había comprado a la viuda de otro griego, don Jorge Canachi. Eran los comienzos en un marco de escasez al haber abandonado la hacienda familiar para desarrollar las industrias, jugada riesgosa pero que posibilitó la integración de la empresa más adelante.
Aserradero cuando estaba emplazado en calle Copiapó 566
El trabajo en este aserradero estaba dirigido principalmente a la fabricación de cajas de madera para pasas de uva, la materia prima provenía de todo el departamento, desde la mesada de Zárate hasta Copacabana y cuando comenzaron a agotarse los álamos fuimos a Belén y agotados allí a Santa Cruz, Campana y Famatina en La Rioja. Los álamos se cosechan, no se eliminan, por lo que actualmente han crecido nuevamente pero en la actualidad los planes sociales dados por gobiernos populistas han hecho que no se consiga personal para trabajar en estas rudas tareas. El aserradero perfectamente instalado espera que los tinogasteños vuelvan al trabajo.
De Salta y Jujuy traíamos madera de cedro, roble, mora, quina, lapacho y muchas otras con destino a muebles, carpintería de obra y partes de máquinas.