EI de Tom Wesselmann es un caso de vocación artística relativamente tardía. Nacido en 1931 en Cincinnati (Ohio), en cuyos suburbios se crió, estudió en el Hiram College desde 1949 y, en 1951, se matriculó en la universidad de Cincinnati. No se le conoce inclinación o familiaridad alguna con el arte hasta que, en 1952, es llamado a filas con motivo de la Guerra de Corea. La mezcla de "aburrimiento y falta de placer" experimentada en el ejército le llevó a dibujar caricaturas y tiras cómicas satirizando la vida militar. Destinado finalmente a Fort Riley (Kansas) -donde estudió interpretación de fotografía aérea- y no a Corea, sus tiras cómicas empezaron a incluir temas más variados y característicos del género. Antes de abandonar el ejército en 1954, Wesselmann se casó con Dot Irish y, tras reanudar sus estudios en la Universidad, se licenció en Psicología en 1956.
Inicios como dibujante
Durante estos años, su afición a las tiras cómicas le lleva a estudiar en la Academia de Bellas Artes de su ciudad natal. Wesselmann consigue vender algunas de sus tiras a distintas publicaciones. Su profesor de dibujo en Cincinnati le anima a ingresar en la prestigiosa Cooper Union School de Nueva York, y en 1956 se instala en Brooklyn, decidido a covertirse en profesional del cómic. Durante su segundo año en la Cooper Union, Wesselmann comienza a interesarse en las artes plásticas, dominadas entonces en Nueva york por el expresionismo abstracto. Su "primera experiencia estética", como él mismo la definió, tiene lugar en esa época ante una de las Elegías a la República española de Robert Motherwell, y el enfrentamiento con el paisaje en la campaña de verano de 1957 en la Cooper Union le trajo el primer atisbo de lo que la pintura significaba: "Desde ese momento -escribió- comenzó a sentir que quizá podría ser pintor". Sin embargo, no fue Motherwell el expresionista abstracto que más influyó sobre Wesselmann, sino Willem de Kooning, hasta el punto de que su opción por la pintura figurativa fue, en buena medida, un intento de diferenciarse de este artista , al que no se sentía capaz de igualar en su terreno.
Desnudos en tricromía.
Tras graduarse en la Cooper Union en 1959, Wesselmann se separa de su primera mujer y se muda al Village. Las tiras cómicas le parecen incompatibles con la recién descubierta vocación pictórica y comienza a hacer collages en los que los materiales se adhieren al soporte mediante grapas, como en los de su amigo Jim Dine. Enseguida incorpora a estas piezas de pequeño formato imágenes y materiales de desecho -como en el Retrato collage n° 1 (1959)-, al tiempo que les da contenido figurativo. En 1960 empieza a incluir desnudos en sus collages, y la relación amorosa con Claire Selley, una compañera de estudios con la que se casará en 1963, le saca del estado de duda y abatimiento en el que se encontraba desde la ruptura de su anterior matrimonio. A partir de un sueño en el que aparecen las palabras rojo, azul y blanco, Wesselmann determina atenerse a esa gama -la de la bandera americana- para resolver los problemas compositivos que le crea el uso arbitrario del color. De ahí nace en 1961 la serie titulada Gran desnudo americano, cuyos fondos juegan siempre con esos tres colores.
Al margen del Pop
Tras presentar una obra en una exposición colectiva de la Judson Gallery, su primera individual tiene lugar en 1961, en la Tanager Gallery, organizada por Alex Katz. Wesselmann participa en algunos happenings de Claes Oldenburgh y sus obras empie zan a ser cada vez más realistas, en buena parte por la incorporación de objetos recortados de carteles publicitarios. Le llegan entonces noticias de que otros pintores como Roy Lichtenstein o James Rosenquist también utilizan ese tipo de imágenes, lo que le complace poco, dado su afán por singularizar su obra. Su presencia, un año después, en la muestra del MOMA "Pintura americana reciente: la figura" y, sobre todo, en "Nuevos realistas", de la galería de Sidney Janis, lo identifican para siempre con el arte pop, aunque el artista nunca haya acabado de conformarse con la etiqueta. Desde 1962 alterna exposiciones en la Green Gallery y en la galería de Sidney Janis, foros estelares del pop americano de los años sesenta. Wesselmann se consagra como artista y deja las clases de dibujo, que habían sustituido alas tiras cómicas como fuente de ingresos.
Sus temas se diversifican: empieza a hacer bodegones con gran presencia de imágenes publicitarias, aunque su sentido sea bien distinto del que tienen en las obras de Warhol o Lichtenstein. En 1963 incorpora objetos tridimensionales a los collages en obras como Gran desnudo americano n° 48 o la serie de Collages de la bañera, al tiempo que sus desnudos, al hacerse más realistas, adquieren una carga erótica que caracteriza buena parte de la obra del artista. Wesselmann experimenta con todo tipo de recursos que aumenten la intensidad y singularidad de la obra, incluyendo cintas grabadas con sonidos o radios y televisores en funcionamiento. Mediada la década, aborda series como las Pinturas de dormitorio ( a partir de 1967) o las Fumadoras, donde los formatos son cada vez mayores. Esta vía le llevará a los gigantescos bodegones de los años setenta ya la escultura, siempre ligada a sus temas pictóricos.
Un nuevo soporte
Asentada su jerarquía en el arte americano posterior al expresionismo abstracto, Wesselmann se siente suficientemente seguro de su discurso artístico como para publicar en 1980 una monografía .sobre su obra, escrita por él en tercera persona bajo el seudónimo de Slim Stealingworth. Sin embargo, lejos de confinarse en los lenguajes ya conquistados, su obra dará un importante salto cualitativo en 1983, cuando termina sus primeros trabajos sobre metal recortado, técnica que absorberá la mayor parte de su atención desde entonces y que irá perfeccionando gracias al ordenador. Wesselman vuelca en este soporte sus temas habituales -desnudos y bodegones-, y otros casi inéditos en su obra anterior, como el paisaje.