Negocios



Empresas españolas de construcción, promotores inmobiliarios, fabricantes de materiales de construcción y de viviendas prefabricadas, arquitectos, ingenieros y gabinetes técnicos

 Soy Javier Bleda y quiero hacerle saber que si está usted pensando salir al extranjero en busca de nuevas oportunidades, no dude que hay millones de casas por hacer, sí, ha leído bien, millones de unidades de vivienda que todavía quedan por construir. Si nos ceñimos al sector de la vivienda económica-social las cifras oficiales para América del Sur, África y Asia no descienden de los 500 millones de unidades, cifra ésta fácilmente ampliable si abrimos la puerta a construcciones de medio y alto nivel.

 Hasta hace poco, la mayoría de empresas españolas de este sector se conformaban con trabajar en España, lo que no era descabellado debido al gran potencial de negocio que parecía haber. Sin embargo, como es evidente, la gallina de los huevos de oro ha sufrido un colapso y, mientras se recupera, hay que buscar nuevos horizontes que permitan la continuidad de las empresas que todavía permanecen abiertas, o la puesta en marcha de nuevas empresas de emprendedores, especialmente de aquellos que ya tienen una experiencia previa acumulada en el sector.

 Tomar la decisión de irse al extranjero no es fácil, y más si ese extranjero durante años ha estado plagado de miedos e incertidumbres para los empresarios españoles. En muchos casos ha sido el idioma el principal escollo que obligaba a pensarse dos veces si dar el salto; otras veces era la inseguridad jurídica que se plantea en países del hemisferio sur; las historias de aventureros previos mal parados también han servido de excusa a la hora de decir sí, pero no; y, por supuesto, la causa general común ha sido el miedo a lo desconocido, a llegar con nuestro saber hacer a culturas diferentes, casi extrañas, que nos hacen florecer un temor oculto dentro de nosotros, terminando por imponer la comodidad en la cuasi pobreza española antes que la aventura temeraria en mundos transfronterizos.

 Naturalmente, hay personas cuya visión comercial les hace mirar más lejos, valientes convencidos que tras la línea del horizonte no hay dragones, y empresarios natos que sacan fuerzas de flaqueza para luchar hasta el final como los Espartanos. Son esas personas las que quieren saber dónde hay que ir y a qué hay que enfrentarse para seguir avanzando, entre otras cosas porque son plenamente conscientes de que estar quietos es asemejarse a las abejas que terminan por comerse el panal ante la ausencia de flores.

 Por supuesto, si quiere montar una empresa en otro país no debe pensar que le van a estar esperando en la escalerilla del avión con guirnaldas hechas de billetes (esto es lo que parecen pensar algunos), sino que, más bien, va a tener que dar lo mejor de sí  mismo para salir adelante, sin olvidar en ningún momento que si está descendiendo por esa escalerilla del avión es porque necesita estar allí, aunque algunos lo hagan simplemente por incrementar beneficios más que por necesidad propiamente dicha, pero esos son los menos.

 Mientras desciende por la escalerilla piense que, ya que ha llegado hasta allí, el desconocimiento del idioma debe resultarle un problema menor (suponiendo que no lo dominase previamente). Imagine cómo tuvieron que pasarlo aquellos españoles, muchos de ellos sin estudios por causa de guerra, que hace años se vieron forzados a emigrar a Alemania (y ahora igual pero con estudios), donde el idioma es cualquier cosa menos fácil. Si lo que le asaltan son las dudas sobre la inseguridad jurídica con la que pueda encontrarse, entonces piense en todos esos cheques y pagarés que no ha podido cobrar en España porque las empresas han colapsado, o en las deudas pendientes durante meses y años con las diferentes Administraciones públicas. Deseche de su mente los relatos en primera persona, o a través de terceros, que pudiera haber escuchado sobre aquellos que osaron irse a algún país africano, americano, y no digamos asiático, y tuvieron que regresar con el rabo entre las piernas. En la mayoría de casos no es que fallara el negocio, sino que fallaron ellos al rehusar integrarse en la cultura empresarial local y olvidar dejarse en casa su atávica actitud colonialista. Y si lo que tiene es miedo a lo desconocido, por favor, tómelo como una aventura, recuerde aquella primera excursión que realizó con el colegio cuando era todavía un niño, posiblemente era a algún lugar cercano, pero a usted le parecería que era al fin del mundo por lo que suponía de alejamiento del vínculo del hasta entonces único núcleo que usted conocía, el familiar.

 Si ha continuando leyendo hasta aquí es porque a usted le ronda por la cabeza darse a la aventura empresarial de salir de España, con lo que me va a permitir que le resuma en pocas palabras parte de mis experiencias negativas para que tenga una idea aproximada de lo que se puede encontrar y lo que puede llegar a hacer. Si después de leerlas considera que existe la posibilidad de poner en marcha un proyecto y cree que sería mejor hacerlo de la mano de un experto, entonces no dude en ponerse en contacto conmigo y veremos la forma de avanzar juntos. Tenga en cuenta que no se trata solamente de idear un proyecto, sino de saber ponerlo en marcha y extremar la precaución en los pequeños detalles. Hace poco, el hijo de mi hermana que está de ingeniero en Turquía con una empresa española, me contaba que el jefe de obras turco tenía algo más que cara dura y que ello le estaba costando más de un quebradero de cabeza a su empresa. Al parecer el tipo había alquilado a la empresa para sus técnicos desplazados apartamentos, bien de su propiedad, o bien por intermediación, que eran un desastre pero costaban a precio de oro. Igual ocurría con los vehículos de alquiler y con cualquier cosa que tocasen, incluyendo suministro de materiales de obra. Por regla general he podido constatar que la mayoría de empresas prefieren tragar y guardar silencio en estos casos, que son más comunes de lo que parece, incluyendo a grandes empresas multinacionales, antes que enfrentarse a individuos locales que los chantajean continuamente haciendo creer que son imprescindibles y que tienen tantos contactos que es mejor dejarlos que sigan con lo suyo. Nada más lejos de la realidad, esos tipejos no son nadie, como finalmente no es nadie quien cree estar por encima del bien y del mal, es importante saber enfrentarse a ello y cortar el mal de raíz.

 Recuerdo que en 2006 yo tenía un jefe de obras en Kenya que me hacía el hombre más feliz del mundo, se ocupaba de todo, sabía de todo y quitaba todos los problemas de mi vista. Sin embargo, un día descubrí que trataba directamente con los propietarios que venían a venderme terrenos y les hacía incrementar el precio para llevarse él una sustanciosa comisión. No hace falta que les diga cuántos minutos duró a mi lado a partir de que me enteré del asunto. Sus amenazas fueron muchas mientras salía por la puerta, pero a día de hoy todavía estoy esperando que la primera se haga realidad.

 En 2011, en Mauritania, también tuve una experiencia interesante con un oficial que se encargaba de una obra en la que se realizaban 135 viviendas para un banco. Resulta que, en una de las visitas del ingeniero de la oficina de control, se encontró un pilar que se estaba haciendo sin zapata. Como pueden imaginar, el ingeniero puso el grito en el cielo y anunció una visita técnica de control exhaustivo para unos días más tarde. Inmediatamente organicé al estilo comando un equipo de albañiles que tenía en otra obra y localizamos 17 pilares más sin zapata. La explicación es que el oficial y algunos albañiles habían aceptado un cliente externo y le estaban haciendo la casa con nuestros materiales, sin ni siquiera tener en cuenta, más allá del hecho económico, que las casas que se estaban construyendo con pilares sin zapata terminarían por caerse más bien antes que después.

 En Guinea Bissau, el responsable de materiales que tenía para varias obras que se encontraban en el mismo entorno de repente empezó a tener una vida mucho más desahogada, su casa se llenó de muebles, electrodomésticos y no faltaba de nada. Pronto descubrí que comerciaba con los materiales que guardábamos para las obras y que actuaba en connivencia con el conductor de uno de los camiones de mi empresa. En Senegal, en 2009, un responsable técnico local de Urbanismo ponía pegas continuamente a los planos que presentaban mis clientes para no autorizarlos. Le propuse que en sus horas libres pasara por la oficina de mis técnicos para echar un vistazo antes de que los planos fueran presentados en Urbanismo. Se acabó el problema y todos salimos ganando. En 2012, también en Senegal, pude localizar, antes de que fuera demasiado tarde, el robo que me estaban realizando unos asociados locales en connivencia con el presidente de una gran cooperativa. El presidente les entregaba cantidades a cuenta para mi empresa, pero cometieron el error de que los cheques fueran nominativos a nombre de los asociados, no de la empresa, con lo que pronto se les acabó el negocio a los asociados, y también al presidente de la cooperativa que se llevaba una comisión.

 En Costa de Marfil, en 2003, me asocié con una empresa de promoción inmobiliaria local que, de una manera totalmente inconsciente, a mis espaldas vendían mi proyecto a los clientes como si fuera algo suyo y a un precio mucho más elevado, aunque por supuesto jugaban con la psicología de la clientela, que compraba porque los españoles estaban detrás. No tardó en hundirse el castillo de naipes cuando algunos clientes vinieron a cenar a mi casa por otros motivos no profesionales y se enteraron de la verdad, y yo también. Por cierto que en aquél año también recuerdo en ese mismo país la historia de un gerente belga de una cooperativa que se marchó con las entregas a cuenta de los cooperativistas, alrededor de unos quinientos mil euros al cambio. Creo que lo atraparon en Camerún y aún debe seguir en prisión. En Gambia, 2008, también me topé con un asociado local que intentó pasarme por encima frente a inversores extranjeros una vez que habíamos comenzado el proyecto. Al enterarme dí por cancelado el proyecto, el asociado local no supo continuarlo y los inversores se tuvieron que fastidiar por hacerle caso.

 A otro nivel de menor importancia, recuerdo en Guinea Ecuatorial, 1997, cuando el guardián de mi casa juró que unos ladrones la habían asaltado y se habían llevado todas las provisiones y bebidas  del almacén, e incluso el frigorífico. Una mínima investigación dio como resultado que era él, junto con la secretaria de la empresa, quienes lo habían organizado en mi ausencia. Como esta, y otras mucho peores, podría contar mil anécdotas que me han ocurrido durante tantos años en África, aunque si cabe las que más pesan sobre mi conciencia fueron las vividas tras el terremoto de Haití, al comprobar como lo que quedaba de las instituciones locales, pero sobre todo las internacionales, jugaban con la marea económica de solidaridad que llegaba de todas partes del mundo.             

 Así las cosas, es posible que quien me lea piense que, efectivamente, es mejor quedarse en casa, porque al parecer por ahí intentan colártela al menor descuido, y eso es verdad, pero no es menos cierto que en España podríamos contar anécdotas que dejarían a las ya contadas en mantillas, y a la actualidad me remito como piedra de muestra. La diferencia es que las ocurridas en países extranjeros, especialmente en los del hemisferio sur, vienen dadas por el uso y abuso de la picaresca de la supervivencia, con lo que basta con estar prevenido y alerta para que no lleguen a mayores, y por supuesto saber cómo cortarlas de raíz. Nadie está planteando que las cosas sean fáciles, en ninguna parte lo son, y si lo que se quiere es tener una oportunidad de negocio que ahora mismo no existe en España hay que echarle un poco de valor, espíritu de aventura y conocimiento, sobre todo conocimiento, ya que el error más común es pensar que uno ya lo sabe todo al poco de llegar a un país, algunos incluso en las primeras 24 horas.

 De otra parte, no es menos cierto que operar en cierto tipo de países, además de dificultades también ofrece facilidades impensables en España. Las normativas, autorizaciones y papeleos se han puesto tan complicadas que hacen que una vivienda española suba de precio solamente por ello, independientemente del lugar y calidades que después tenga la vivienda. En este sentido hay que recordar que aunque los códigos de la edificación son muy parecidos en muchos países, las autoridades, los técnicos y los profesionales no han tenido más remedio que relajar la norma si lo que se quiere es alcanzar un mínimo indicador de progreso ante la enorme carestía de vivienda acumulada. Implementar proyectos que mejoren las características técnicas de lo que se tiene por habitual en determinados países, puede hacerse con los ojos cerrados y sin que ello represente en muchos casos un incremento del costo constructivo. Y más todavía si hablamos de vivienda social, el verdadero filón de oro de la construcción, y ello a pesar de lo que allá por el año 2002 me comentó un alto responsable del ministerio del Habitat de Costa de Marfil: “¿Para que se preocupa usted de las viviendas sociales si las viviendas para la gente que tiene dinero puede darle mucho más beneficio?”. No se equivocaba el hombre, el diferencial entre una vivienda de lujo y una social es muy grande, lo que pasa es que, aunque hay mercado para las dos tipologías, el de la social adquiere proporciones inabarcables.

 

Si usted quiere montar una empresa de construcción en África, América del Sur o Asia debe saber que:

 

 


 -Llegue adonde quiera ir sin hacer ruido, a la mayoría de empresarios que conozco les encanta salir en la prensa avanzando sus presuntos futuros logros.

 -No hay que realizar una gran inversión, es mejor ir de franco tirador y crecer conforme crece el mercado.

 -Utilice su dinero fundamentalmente para gastos de viajes, instalación, logística, mantenimiento y temas de legalización. Quien debe financiar las casas es el cliente, usted es el constructor.

 -Hacer una vivienda piloto ayuda mucho a demostrar que se sabe construir, por lo que si quiere puede comprar una pequeña parcelita para ello y aprovechar para construir al lado una pequeña oficina comercial. En todo caso, a no ser que se quieran abordar grandes proyectos, construir la vivienda piloto no es imprescindible.

 -La oficina no debe ser algo impresionante para deslumbrar, sino un espacio de trabajo y un lugar donde atender a los clientes. Cuanto más lujosa sea más problemas tendremos a la hora de hacer entender que a lo que hemos ido allí es a ofrecer un servicio y ganar dinero. No olvide que usted es un constructor y su sitio es la obra.

 -Puede y debe empezar a trabajar en el plazo de una semana una vez que esté instalado en el país, no hay tiempo que perder.

 -Tanto si construye vivienda social como de lujo debe trabajar con lo que yo denomino “filosofía Ikea”, es decir, ha de saber exactamente los materiales que se deben utilizar en una obra, incluyendo los clavos. Una férrea contabilidad y el control estricto de materiales y de personal son lo más fundamental del proyecto.

 -No confíe en nadie, a veces ni en usted mismo. Tras una agradable sonrisa y un trato agradable siempre se esconden intereses que nos llevan a equivocarnos. Tampoco se crea más listo que nadie, no lo es. Y por supuesto, si usted cree que en lo más profundo de su ser, o en la superficie, hay algún rastro de tendencias racistas, mejor que se quede en casa, el proyecto no funcionaria.

 -Ni por asomo intente imponer técnicas de construcción de normativa europea, los costos se le dispararán. Utilice el “donde fueres, haz lo que vieres” solo que mejorando en lo que se pueda. A partir del primer día de trabajo me comprenderá perfectamente.

 -Si entra en sus cálculos debería contar con algún personal técnico español de su confianza, en un corto plazo verá que esta inversión le aportará una buena imagen local al dotar a sus obras del toque español.

 -No olvide dar el menor precio y la mayor calidad, a la larga ganará más que nadie.

 -Procure no volverse loco cuando todos los obreros se marchen de la obra sin aviso porque, por ejemplo, ha fallecido un líder espiritual muy conocido y deben ir a la ceremonia, lo que ha de hacer es procurar tener obreros que sigan a diferentes líderes espirituales.

 -No se enfade cuando su jefe de obra le diga que tiene que ir a un bautizo, una boda, un funeral, o cualquier otra cosa que se le pase por la cabeza y para lo cual necesite varios días. Esto es normal, procure disponer de un buen segundo oficial, y de un tercero.

 -No se asuste si le plantean un tema de corrupción, eso va a ocurrir de manera cierta. Si es a alto nivel se puede negociar, si es algo menor casi mejor pagar directamente, a veces los que están abajo pueden solucionar muchos problemas del día a día. En todo caso antes de comprometerse siempre hay que valorar al corrupto y tener en cuenta que pedir dinero por aquellas tierras no está mal visto. En España sí lo está pero se hace igualmente. Intente aumentar un poco el precio de las obras para estos imprevistos. 

 -No crea que Dios le ha dado la espalda si los materiales no llegan a tiempo a la obra, al contrario, así los obreros pueden descansar.

 -No se altere si tiene que parar una obra por falta de fondos, el que tendría que alterarse es el cliente, que a fin de cuentas es el que paga. Lo importante es que usted puede que deje de ganar, pero no que pierda.

 -No se moleste si todo el mundo le toma por rico y le dicen patrón todo el rato. Pero tampoco se equivoque, lo que puede parecer bueno para el ego es malo para la negociación. En todo caso los españoles estamos muy bien mirados en el extranjero, y especialmente en el sector de la construcción.

 -No decida instalarse y comenzar a trabajar si no tiene la plena convicción de querer hacerlo y un alto espíritu de sacrificio. En menos de un año puede estar realizando más proyectos de los que sea capaz de abarcar.

Póngase en contacto conmigo sin compromiso si usted cree que está preparado para comenzar un proyecto en el exterior y necesita ampliar información. Hay veces que las cosas no se hacen porque parecen fuera de nuestras posibilidades, cuando lo que ocurre es que no estamos suficientemente informados.

 

Si usted quiere montar una empresa de promoción inmobiliaria en África, América del Sur o Asia debe saber que:


 


 -Seleccione para trabajar un país que le diga algo, que le llame la atención, que le atraiga, pero deje también un espacio para otros países que, aun sin tener apariencia de ser interesantes, podrían sorprenderle positivamente. Tenga en cuenta que, desde el punto de vista de la promoción inmobiliaria, en muchos países le recibirán con los brazos abiertos, pero en algunos más abiertos que en otros.

 -Plantéese desde un principio si quiere atacar proyectos de construcción social o si sus preferencias van más en la línea del medio y alto nivel. También puede mezclarlos sin problema.

 -Ha de tener una idea más o menos clara de lo que pretende invertir y, una vez lo ha hecho, recorte a la mitad dicha cifra. Hacer lo contrario, o dejar la cuenta abierta a posibles imprevistos o impulsos irrefrenables, es peligroso.

 -Una vez sepa cuánto está dispuesto a invertir, se encuentre instalado y listo para comenzar, lo que no debería llevar más allá de un mes teniendo en cuenta que hablamos de grandes proyectos, dedique una parte de su inversión a urbanizar una pequeña zona del terreno y comenzar las viviendas piloto cuanto antes. La obtención de una autorización temporal de construcción mientras se arregla todo el papeleo legal del proyecto no será ningún problema. Esto le va a permitir comenzar a conseguir clientes que realicen sus entregas a cuenta. Nunca comience un proyecto si no tiene un número importante de clientes.

 -Para los proyectos de medio y alto nivel el sistema de financiación es el tradicional, los clientes entregan un porcentaje inicial (alrededor del 20 al 30 por ciento) y después van realizando aportaciones a cuenta según certificaciones de obra. En estos niveles los clientes no suelen tener dificultad para obtención de financiación bancaria si fuera necesaria.

 -Si el proyecto es de nivel social debe tener en cuenta que, normalmente, los clientes no van a obtener financiación del banco, por lo que usted mismo se convierte en banco al ofrecerles facilidades de pago. Con este sistema, y debido a que las viviendas propuestas son de muy bajo costo (entre 3.500 y  10.000 euros la más grande), debe realizar las viviendas piloto y, una vez obtenga un número importante de clientes, dedicar una parte de su inversión a ir construyendo viviendas por adelantado con fondos propios. El número mínimo optimo para un proyecto de estas características es de cinco mil unidades, y ello siempre teniendo en cuenta que hay que encadenar un proyecto con otro hasta conseguir un mínimo de veinte mil clientes. Esto es así porque, en realidad, con lo que se trabaja es con un fondo rotativo de dinero que provoca un flujo constante de capital circulante. El volumen de construcción hace que la economía de escala nos permita negociar y obtener precios muy reducidos, tanto de los materiales como de la mano de obra. Esta economía de precios ya nos proporciona entre un 20 y 25 por ciento  por vivienda de diferencial entre precio de construcción y precio de venta. A esto hay que añadirle entre el 10 y el 15 por ciento anual de intereses que aplicaremos a los clientes por el pago diferido. Mientras se mantenga el flujo constante de capital circulante nunca se caerá en el concepto de pirámide, lo que haría colapsar el proyecto.

 -Instale una buena oficina donde dar una imagen de garantía y estabilidad, en ella deberá reunirse con autoridades, representantes sociales de todo tipo, empresarios, técnicos y, por supuesto, un gran espacio para atender clientes, los más importantes en un proyecto. Procure dedicar una zona a mostrar maquetas físicas de los proyectos, o al menos de las unidades de vivienda. Por mucho que nos encontremos en la era de la tecnología, una maqueta física sigue triunfando. También es interesante mostrar algunos de los materiales que utiliza en las construcciones.

 -Rodéese de personal muy cualificado, es habitual ver empresarios que, por ahorrar dinero en este punto, solo consiguen tener buenas personas a su alrededor, pero no auténticos ejecutores.

 -El departamento de contabilidad y cobros de su empresa debe ser uno de los principales pilares de la misma. A pesar de ello cuente con alguna conocida empresa de auditoría externa.

 -Procure llegar a acuerdos con empresas locales de construcción con experiencia verificada, o directamente con empresas españolas que quieran acompañarle en sus proyectos y trabajen con  técnicos y oficiales españoles y personal local siguiendo las instrucciones del apartado anterior. Usted puede limitarse simplemente a la promoción y venta y dejar el trabajo duro a los demás.

 -Contrate una oficina externa de control técnico de obras y tenga también inspectores propios.

 -Para la obtención de grandes terrenos hay formulas diferentes dependiendo del país. Si se trata de un proyecto de interés social el Gobierno o alguna comunidad rural puede poner el terreno a disposición del mismo. Si es un proyecto privado, deberá comprarlo obteniendo previamente las informaciones necesarias sobre su legalidad desde el punto de vista de inscripción registral y el visto bueno previo de las autoridades para el proyecto. También existe la posibilidad de que el propietario del terreno lo aporte a cambio de un buen acuerdo.

 -La urbanización de terrenos en estos países no tiene la misma consideración técnica que en Europa, aún así hay que hacerla con mayor o menor implicación dependiendo de la categoría del proyecto. En países donde la necesidad de viviendas sociales es muy acuciante no es difícil obtener la colaboración oficial para ello.

 -Aplíquese a su conveniencia algunos de los puntos recomendados en el apartado anterior para empresas de construcción.

 

Si considera que está preparado para una aventura increíble y quiere poner en marcha proyectos de desarrollo inmobiliario en uno o varios países que perduren durante años, escríbame y juntos estudiaremos la mejor forma de hacerlo. Hay una inmensa parte de la población que necesita viviendas, la verdad es que no soy capaz de entender cómo es posible que este sector esté bloqueado en España cuando nuestros proyectos de construcción y nuestro saber hacer tienen fama internacional.

 

Si es usted fabricante de materiales de construcción y quiere exportar y comercializar sus productos en África, América del Sur o Asia, debe saber que:

 

 -La mejor manera para realizar su negocio con las mayores posibilidades de éxito es instalarse en el país con el que quiere trabajar. He conocido a muchos fabricantes a los que lo único que les interesa es a quién le mandan sus productos y la carta de pago, pero esto no siempre es así. Una oficina y un pequeño almacén pueden multiplicar su negocio de forma inimaginable, tenga en cuenta que usted es fabricante, mientras que los demás son solamente importadores. Seguramente usted dispone de mucho stock al que no puede darle salida, con este sistema, y con una mínima inversión, puede controlar fácilmente varios países y necesitar aumentar la producción. Nadie va a vender mejor sus productos que usted mismo.

 -No olvide que en este tipo de países la mayoría de materiales de construcción son de importación, y que la mayor parte de los vendedores locales los compran en el extranjero, con lo que también han de hacer frente a gastos de transporte y aduana. Si usted está implantado en el país, en tanto que fabricante, puede venderles a ellos directamente al por mayor, les saldrá más a cuenta comprarle a usted.

 -En caso de llegar a acuerdos de suministro para determinados proyectos sociales, tenga en cuenta que en algunos países la importación está bonificada, e incluso exonerada, de pago de impuestos de aduana.

 -Trabaje siempre con las mejores empresas transitarias, le evitarán dolores de cabeza y le darán el servicio que usted necesita.

 -La venta de materiales de construcción se realiza al contado.

 

Reflexione sobre esta posibilidad de abrir delegaciones comerciales en el extranjero y contacte conmigo para que podamos valorar los mejores emplazamientos para sus productos. No tenga la menor duda de que este sistema le va a hacer aumentar rápidamente sus ventas, mucho más que el típico método de enviar representantes comerciales.

 

Si es usted fabricante de viviendas prefabricadas y quiere exportar y comercializar sus productos en África, América del Sur o Asia, debe saber que:

 

 

-La cultura local no está por la labor de adquirir viviendas prefabricadas, sea cual sea su modo de producción, piensan que no son seguras y que van a durar mucho menos que las construcciones realizadas con sistemas tradicionales de arena, cemento, hierro y grava. Por supuesto, todos sabemos que esto no es así en la mayoría de los casos, puesto que las garantías y especificaciones de una vivienda prefabricada supera muy de largo a las construcciones locales, las cuales no tardan mucho en mostrar sus primeras fisuras estructurales. Por tanto, es fundamental realizar una importante e inteligente tarea de comunicación estratégica.

 -Tras mantener reuniones durante años con infinidad de fabricantes de viviendas prefabricadas, he podido constatar que a casi todos ellos les cuesta entender que el negocio se parece muchísimo a una empresa de construcción estándar. La mayor parte de las recomendaciones hechas anteriormente son válidas para una empresa de viviendas prefabricadas.

 -Si usted quiere convencer debe comenzar por instalarse en el país y construir alguno de sus modelos sobre el terreno a modo de vivienda piloto para mostrar la calidad en directo. La mayor parte de fabricantes se limitan a realizar visitas con catálogos bajo el brazo, pero esto no es así, no se puede convencer a una persona, y a toda una población, para que compren algo en lo que no creen mostrándoles un simple papel. Hay que tener viviendas piloto instaladas en el país y organizar visitas diarias de las que, a buen seguro, todo el mundo saldrá más que convencido.

 -Por supuesto, debe tener en cuenta que el precio de una vivienda prefabricada se aleja mucho al alza de los estándares normales de precios de la construcción normalizada, este es un punto sobre el que hay que trabajar para mejorarlo.

 -También es posible que su fábrica en España no esté funcionando adecuadamente porque los precios de transporte y aduanas hacen que el precio final se encarezca demasiado. Podríamos estudiar la posibilidad de instalar la fábrica en un determinado país con una alta demanda, o bien que se encuentre estratégicamente situado para suministrar también viviendas a países vecinos.

 

Considere la posibilidad de ampliar horizontes y dígame cual es su sistema de fabricación  para que analicemos juntos dónde tendría mejor acogida. La construcción prefabricada es una realidad incuestionable que ha de imponerse a los métodos tradicionales si queremos dotar de vivienda a la mayor parte de la población.

 

Si es usted arquitecto, ingeniero o tiene un gabinete técnico y quiere vender sus proyectos o trabajar en África, América del Sur o Asia, debe saber que:


Juntos podemos encontrar opciones de colaboración que nos lleven a la puesta en marcha de importantes proyectos constructivos. En vista del importante decaimiento del sector español de la construcción por la consabida crisis internacional, no es cuestión de cruzarse de brazos y esperar una posible recuperación del mercado, que sin ninguna duda llegará antes o después, sino que lo que hay que hacer es permanecer activo aceptando que el mundo no se acaba en las fronteras españolas.

Esta crisis que afecta de una manera brutal a muchos países, y en particular a España, no se vive igual en otras partes del mundo, es más, en los países del hemisferio sur no ha afectado de igual manera. La respuesta a esto es que nosotros vivimos en un mundo de dinero virtual, donde los mercados financieros son los que dictan las normas, mientras que en países aparentemente menos favorecidos lo virtual deja paso a lo material, y lo material se toca, es real.

En los últimos años he tenido la oportunidad de hablar con muchos profesionales que se quejaban de la falta de trabajo, algunos de ellos hasta el punto de plantearse buscar otro tipo de negocio hasta que pase el temporal. Mi consejo siempre ha sido el mismo, plasmar ideas sobre el papel y atacarlas ofreciéndolas al mundo entero, ¿qué otra cosa deberían hacer unos especialistas como los arquitectos e ingenieros españoles que tienen reconocimiento técnico en el mundo entero?

Naturalmente, muchos pensarán que esto que planteo es mucho más fácil decirlo que hacerlo. ¿Uno diseña qué? ¿Uno se lo ofrece a quién? Estas preguntas se las hacen especialmente profesionales con una dilatada experiencia que están acostumbrados a los concursos públicos o a que los clientes vengan a su despacho, lo cual ahora no parece igual de factible. Y también se las pueden hacer la multitud de arquitectos e ingenieros jóvenes, cuya falta de experiencia, choca frontalmente con sus ganas de trabajar y su ansia por demostrar que han estudiado la carrera por algo más que la obtención de un título bien valorado en nuestra sociedad.

La cuestión es saber que, a veces, los grandes diseños no son precisamente de edificios singulares que tal vez algún día sean fruto de un reportaje, sino que hay un mercado subterráneo de viviendas verdaderamente económicas cuyos diseños requieren lo mejor de un profesional. No importa dónde de África. América del Sur o Asia se pueden encontrar clientes particulares, cooperativas, comunidades rurales, organismos y organizaciones internacionales y, sobre todo, gobiernos desesperados, que atienden pacientemente la llegada de nuevas ideas que les permitan, a unos, disponer de una vivienda digna por el mínimo precio que ellos podrían pagar y, a otros, encontrar la manera de dar soluciones a una población que clama por políticas de alojamiento social verdaderamente  accesible.

Esto que digo puede parecer que carece de importancia porque cualquiera debería saber diseñar una vivienda económica sin necesidad de tener una alta capacitación y, además, el beneficio final tampoco sería tan grande. Pero esto no es así, porque cualquiera no sabe diseñar una vivienda económica, y mucho menos un vivienda adaptada a la cultura local de cada país y basada en mi concepto de la Construcción Ultra Social, por debajo del umbral de lo social, teniendo en cuenta lo que todos sabemos qué quiere decir social en estos continentes. Y si además queremos que dicha vivienda disponga de elementos estructurales que impliquen seguridad para las personas que van a habitarla, sin que ello suponga un aumento de precio que la haga  prohibitiva, entonces el reto sube unos cuantos peldaños más.

 

Es posible que sea más fácil dejar llevar la imaginación cuando el encargo se refiere a un edificio único, diferente, cuyas exigencias por parte del cliente no sean de costos, sino de originalidad extrema. Pero hacer algo verdaderamente simple, una casita funcional, operativa, con un diseño modesto pero que no implique la suposición de que no tener mucho dinero es lo mismo que no tener gusto, con pequeños detalles minimalistas que reflejen la identidad cultural indígena, y conseguir que estos parámetros se fundan en una idea donde la simpleza juegue con la belleza, para confluir en un producto final que todo el mundo quiera poseer, esto, de verdad, no es fácil, la prueba de ello es que hasta ahora nadie lo ha conseguido.

El mercado de la construcción de viviendas sociales, de bajo costo, abordables, económicas, o como quiera que decidamos llamarlas finalmente, es inmenso, tanto que se cifra, de momento, en torno a los 500 millones de unidades, y esto solo en países del Segundo y Tercer Mundo. Con esta cifra no parece muy razonable pensar que los beneficios que se puedan obtener de ellas sean precisamente pequeños, ya que el efecto multiplicador suele hacer maravillas en estos casos. Sin embargo, tampoco podemos pensar que dichas cifras están al alcance de nuestra mano, eso es evidente, con lo que lo razonable es ir diseñando proyectos y trabajando el mercado por zonas, en aras de consolidar un historial práctico sobre el terreno que poder añadir al hecho indiscutible de ser un técnico altamente cualificado.  

Llegados a este punto es hora de contestarnos las preguntas que se planteaban anteriormente: ¿Uno diseña qué? ¿Uno se lo ofrece a quién? Las respuestas no son complicadas, uno diseña viviendas Ultra Sociales cuyas variaciones se corresponden con el país de destino del proyecto, y se las ofrece a los actores sociales implicados en este campo, a saber, clientes particulares, cooperativas, comunidades rurales, organismos y organizaciones internacionales y gobiernos. Y no sólo viviendas Ultra Sociales, también son necesarias viviendas económicas y de medio y alto nivel, porque las clases medias tienen una pujanza muy poderosa, y porque la internacionalización y globalización de las empresas hace necesario disponer de viviendas de alto nivel para sus ejecutivos. Y también edificios, puentes, hospitales, escuelas, hoteles y un sin fin de posibilidades  de desarrollar proyectos.

Las ideas que se quedan dentro de la cabeza no producen, hay que plasmarlas, mostrarlas y ejecutarlas, solo así se podrá salir de un letargo que parece haber invadido la legendaria creatividad española. Si es usted arquitecto o ingeniero y quiere dejar de quejarse de “lo mal que está la cosa”, póngase en contacto conmigo y juntos veremos qué podemos hacer, qué podemos vender y cómo vamos a ejecutarlo. Le sorprendería saber las múltiples oportunidades que hay de dar salida a sus diseños, porque puede que todo el mundo sepa que España está en crisis, pero nadie ignora lo bien que trabajan los españoles, la seriedad con que se toman sus proyectos y la garantía técnica que suponen.

Sea usted un empresario de la construcción, promotor inmobiliario, fabricante de materiales de  construcción  o de viviendas prefabricadas, arquitecto o ingeniero, tenga claro que los países de África, América del Sur y Asia esconden grandes oportunidades de negocio en este sector, son como una mina de oro mezclado con diamantes. Comenzar a operar en ellos es mucho más fácil de lo que usted pueda llegar pensar, y mi intención es convencerle de que puede hacerlo como yo lo estoy haciendo. Tal vez se pregunte por qué quiero compartir el plano de la mina con otras personas, y la respuesta es fácil, no se trata de una sola mina, sino de muchas, y poniendo mi experiencia al servicio de otros puedo ampliar también mi participación en esas otras minas. Incluso si lo único que consigo es convencer a alguien de esta oportunidad de negocio, y con ello mejorar su situación frente al estado actual de las cosas, ya me daré por contento.

No espere más si lo que piensa es que en España están las cosas más negras que en África. Escríbame y juntos nos pondremos a trabajar inmediatamente en la concepción de un proyecto profesional, el cual podremos iniciar en cuestión de días a partir de sentar las bases del mismo.




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