Poder y desaparición: los campos de concentración en Argentina
Pilar Calveiro
1ª ed., 2ª reimpresión - Buenos Aires: Colihue, 2004
PRELUDIO
El 7 de mayo de 1977, un comando de Aeronáutica secuestró a Pilar Calveiro en plena calle y fue llevada a lo que se conoció como "la Mansión Seré", un centro clandestino de detención de esa fuerza instalado a dos cuadras de la estación Ituzaingó. Esa noche Pilar soñó con su familia —esposo, hijas, padres— inmóvil en una foto fija y despidiéndola con un gesto de la mano. Ese día comenzó su recorrido de año y medio por un infierno que prosiguió en otros campos de concentración: la comisaría de Castelar, la ex casa de Massera en Panamericana y Thames convertida en centro de torturas del Servicio de Informaciones Navales, la ESMA, finalmente. Y este, su libro, es un libro extraordinario.
Hay obras notables sobre la experiencia concentracionaria de sobrevivientes de campos nazis de concentración o gulags soviéticos —Primo Levi, Gustaw Herling—, escritas en primera persona, como exige el testimonio. Este libro es distinto: su autora ha recurrido a la tercera persona, la persona otra, para hablar de lo vivido. Sólo al pasar se nombra a sí misma: "Pilar Calveiro: 362", el número que los represores le adjudicaron en la ESMA. Desde ese alejamiento despliega un campo de re-flexión rico y matizado sobre "la vida entre la muerte" de los prisioneros […]
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El estado Terrorista Argentino
Eduardo Luis Duhalde
El secuestro como método de detención
El diagrama militar aplicado tras el golpe de Estado del 24 de marzo fue de carácter nacional y simultáneo. El plan militar terrorista, cuidadosamente preparado a lo largo de 1975, tuvo como eje central a la Comunidad Informativa, es decir a los distintos Servicios de Informaciones de cada fuerza bajo la coordinación del Servicio de Informaciones del Estado (SIDE). A través de ellos, se realizó la recopilación de la información de todas las personas y estructuras orgánicas que debían ser "atacadas". Todo individuo calificado de "izquierdista" era un enemigo a exterminar. Cada estructura "infiltrada" debía ser depurada; aquellas que estaban al servicio directo de la "subversión" debían ser destruidas. Con respecto al movimiento obrero, la tarea de la "comunidad informativa" fue prolija y paciente. Oficiales de inteligencia recorrieron todo tipo de establecimientos industriales, fábrica por fábrica, talleres grandes y medianos, y junto con las patronales elaboraron las listas de los elementos indeseables: miembros de comisiones internas, activistas sindicales, trabajadores con militancia política, con antecedentes huelguistas, etc.
Más difícil se presentaba, dentro del diagrama militar, la tarea de exterminar a los miembros de las organizaciones políticas revolucionarias. […]
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Dossiers Educación y Memoria
Nº 1. La búsqueda de la verdad 1976 – 1983 - Coordinación: Sandra Raggio
Autora: María Dolores Béjar
El 24 de marzo de 1976 un nuevo golpe militar, lejos de ser un golpe más de la larga serie que se produjeron en la Argentina, marcó un quiebre en la fisonomía y el comportamiento de la sociedad.
Durante la dictadura militar se llevó a cabo una política de represión que traspasó todos los límites, fue más allá de la muerte: intentó borrar la historia y la identidad de sus víctimas. Los sangrientos crímenes planificados requirieron necesariamente de la clandestinidad. Sin embargo, en el seno de la misma dictadura hubo quienes hicieron imposible que la experiencia límite fuese enterrada. La sociedad, ya en los últimos tiempos de la dictadura y en forma más plena con la recuperación del orden constitucional tuvo que reconocer y empezar a procesar el hecho de que el horror era parte constitutiva de su identidad. Esta tarea no ha concluido, atraviesa nuestro presente.
Hoy la sociedad argentina mantiene una relación difícil con su pasado reciente: necesita apropiarse del mismo para no repetirlo. La decisión de que la experiencia límite Nunca Más vuelva a repetirse, la obliga a buscar explicaciones acerca de lo qué ocurrió. Si los horrendos crímenes instrumentados desde el Estado fuesen la expresión de una combinación de circunstancias y de decisiones excepcionales y fortuitas, desvinculadas de la trayectoria de la sociedad en que fueron posibles, el futuro quedaría sujeto a los designios del azar.
La necesaria reflexión sobre la experiencia límite plantea una serie de desafíos y de interrogantes: ¿Es posible explicar el horror? ¿Cómo encarar la experiencia límite sin que su explicación signifique encontrar razones que en cierto sentido la justifiquen? ¿De qué manera llegar a ella cuando nos proponemos avanzar en la construcción de una ética que haga imposible su repetición? ¿Quiénes fueron capaces de instrumentar crímenes horrendos? ¿Dónde dirigir la mirada para dar cuenta de su conducta: hacia su personalidad, o hacia las condiciones en que actuaron? […]
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Nº 2. El camino de la justicia 1983 – 1985.
Coordinación: Sandra Raggio, Textos: María Dolores Béjar, Fotos: Víctor Bugge, Ilustraciones: Flor Balestra
El 10 de diciembre de 1983, asume Raúl Alfonsín como presidente constitucional, tras siete largos años de cruenta dictadura militar. La derrota en la Guerra de Malvinas, el creciente peso de las diferencias en el seno de las Fuerzas Armadas y las consecuencias negativas de la política económica de Martínez de Hoz, fueron algunas de las cuestiones determinantes en el retroceso del poder militar.
Sin embargo, las Fuerzas Armadas no estaban dispuestas a retirarse del gobierno sin imponer condiciones e impulsaron la formación de una agrupación política que continuara su línea de acción, que les permitiera su permanencia como poder tutelar y que garantizara su impunidad con relación al feroz plan represivo que habían instrumentado.
Pero tras el fracaso en la guerra de Malvinas el proceso se precipitó y sólo les quedo el camino de la retirada y de la convocatoria a elecciones […]
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Nº 3. El Juicio a las Juntas 1985.
Coordinación: Sandra Raggio, Textos: María Dolores Béjar, Ilustraciones: Flor Balestra
Proceso al terrorismo de estado.
Tras la resolución del consejo supremo de las fuerzas armadas, emitida en septiembre de 1984, de no juzgar a los tres integrantes de las ex juntas militares por violación a los derechos humanos, la Cámara Federal de Buenos Aires decidió abocarse a la causa, iniciando los procedimientos que culminaron en el juicio a las juntas militares.
Cuando el expediente llegó a la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal de la capital, el tribunal militar sólo había dictado la prisión preventiva de Jorge Rafael Videla y Emilio Massera. La prisión de Leopoldo Galtieri […]
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Nº 4. La justicia silenciada 1986 – 1990.
Coordinación: Prof. Sandra Raggio. Textos: Prof. María Dolores Béjar y Mariana Amieva.
Fotos: Víctor Bugge. Ilustraciones: Flor Balestra.
La sentencia de la Cámara Federal en el juicio a los miembros de las Juntas Militares convalidó la continuación del proceso judicial. Los miembros de las Fuerzas Armadas, a pesar de su aislamiento, siguieron reivindicando su comportamiento durante la dictadura militar: la restauración de la democracia había sido posible porque habían derrotado a la subversión; ante el caos provocado por la guerrilla, la sociedad en conjunto había apoyado su intervención en 1976. No estaban dispuestos a comparecer ante la Justicia y para defender esta posición contaban con la fuerza de las armas.
El presidente Raúl Alfonsín se había definido en contra la amnistía, pero consideraba necesario preservar la posición y el papel de las Fuerzas Armadas como institución del Estado y la prolongación de los juicios afectaban el logro de este objetivo. Todas las medidas que impulsó a partir de la condena a los ex comandantes estuvieron guiadas a reducir el número de causas. A través de las Instrucciones y de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, buscó que los militares en actividad no fuesen afectados por la investigación judicial y que sólo resultasen condenados algunos altos jefes, ya retirados […]
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Nº 5. Las grietas de la impunidad (I).
Coordinación: Prof. Sandra Raggio. Textos: Prof. María Dolores Béjar y Mariana Amieva. Ilustraciones: Flor Balestra.
A pesar del muro de impunidad levantado entre 1986 y 1990, en el camino de la aplicación de la justicia, fue imposible detener la búsqueda de la verdad y el reclamo del derecho a saber sobre el destino de los detenidos-desaparecidos y el de sus hijos. Fue la persistente acción de los Organismos de Derechos Humanos sobre la impunidad la que posibilitó abrir huecos en el muro y visualizar nuevamente el camino de la justicia.
A pesar de las resistencias de los autores de los crímenes -que contaron con la complicidad de importantes sectores de la sociedad- y el débil compromiso que tuvo la mayoría de la población con la búsqueda de la verdad y la justicia, los organismos contaron, en los años ‘90, con condiciones mucho más propicias que en sus comienzos para enfrentar la impunidad.
A las posibilidades que ofrecía el orden constitucional, se sumaron las tensiones que produjeron en el seno de la Fuerzas Armadas, tanto el rechazo de sus acciones por parte de la sociedad, como la firme decisión de los defensores de derechos humanos de utilizar todas las brechas para sancionar su conducta. […] A pie de página archivo .pdf con el dossier completo.
Nº 6. Las grietas en la impunidad (II) 1990 – 2001.
Coordinación: Prof. Sandra Raggio. Textos: Prof. María Dolores Béjar y Mariana Amieva. Ilustraciones: Flor Balestra.
En el 2001, próximos a cumplirse los veinticinco años del Golpe, las leyes de Punto Final y de Obediencia Debida parecían barreras infranqueables, ya que habían sido aprobadas por el Congreso. Sin embargo, la decisión del juez Gabriel Cavallo, que declaró la nulidad de ambas para llevar a cabo la investigación en el caso Poblete, demostró que el camino de la justicia no estaba clausurado. El Congreso las había derogado en marzo de 1998, pero la medida careció de efecto retroactivo; por lo tanto, los casos de violaciones a los derechos humanos cometidas durante los gobiernos militares continuaron sin poder ser penalizados.
El dictamen de Cavallo, aunque se aplica sólo en la causa judicial que tiene a su cargo, abre la posibilidad de juzgar los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura militar; ya que frente a estos delitos las reglas jurídicas elaboradas por la comunidad internacional exigen la sanción de la Justicia […] A pie de página archivo .pdf con el dossier completo.
Nº 7. Guía de recursos para docentes.
Por: Prof. Sandra Raggio. Mariana Amieva. Ilustraciones: Flor Balestra.
El recorrido realizado a través de los seis dossiers anteriores trazo un breve panorama de los complejos procesos involucrados en la construcción de la memoria colectiva de la etapa más sombría de nuestra historia: la última dictadura militar.
Como decíamos, desde el inicio mismo de la tragedia comenzó a construirse su memoria.
Sin dudas, el sentido otorgado al pasado está atravesado por las pujas que sostienen entre sí los diferentes actores involucrados en la escena política. Este fue el aspecto que quisimos resaltar en estos primeros fascículos.
La puerta de salida de esta primera parte da entrada a una nueva, que estará orientada hacia los distintos soportes con los que se construye y transmite la memoria: los medios de comunicación, el cine, la literatura y la historia.
Fuentes del pasado y agentes del presente, cada uno de ellos debe ser abordados con la rigurosidad y especificidad requerida por las disciplinas del conocimiento que correspondan, a fin de garantizar un adecuado análisis y uso en el aula.
El pasado reciente cuenta, a diferencia de otros periodos de la historia, con una multiplicidad de fuentes que a su vez son agentes en su proceso de reconstrucción […] A pie de página archivo .pdf con el dossier completo.
Nº 8. Los medios de comunicación y la memoria del horror (I).
Coordinación: Prof. Sandra Raggio, Textos: Prof. Carlos Gassmann, Ilustraciones: Flor Balestra
Entre las muchas preguntas que aún quedan pendientes respecto del pasado argentino reciente, sobre todo en referencia a la trágica etapa de la última dictadura militar, está la cuestión del papel que desempeñaron los medios de comunicación. En ese sentido, el interrogante más acuciante quizás tenga que ver con el grado de responsabilidad que es posible atribuirles a los mass-media en la generación de una atmósfera social y de un clima cultural que hizo factible el horror a través de la implantación del terrorismo de Estado.
¿Puede hablarse en ese sentido de un sistema de medios que actuó de un modo más o menos homogéneo o es necesario establecer distinciones? ¿Lo decisivo fue el férreo control que el gobierno militar estableció sobre los medios de mayor alcance, especialmente la televisión y la radio? ¿Y qué pasó con los medios que siguieron en manos de propietarios privados, lo cual incluye a casi todos los diarios y revistas? ¿Es suficiente apelar al miedo y a la censura como explicación de todo lo que se dijo y de todo lo que se omitió decir? [...] A pie de página archivo .pdf con el dossier completo
Nº 9. Los medios de comunicación y la memoria del horror (II) 1983 – 2003.
Coordinación: Prof. Sandra Raggio, Textos: Prof. Carlos Gassmann, Ilustraciones: Flor Balestra
En el dossier anterior se analizó el rol que jugaron los medios de comunicación durante el transcurso de la última dictadura militar. En este caso, nos ocuparemos del papel que los mass media han desempeñado –desde el fin del régimen militar- como actores relevantes del proceso de construcción de la memoria colectiva referida a aquel trágico período. Los medios de comunicación no son meras tecnologías que posibilitan la circulación ampliada de mensajes, sino auténticas instituciones que requieren para operar de determinadas condiciones sociohistóricas. Concretamente necesitan, para desarrollar sus funciones, de la existencia del llamado espacio público.
El espacio público –concepto que abarca pero, al mismo tiempo, excede a la denominada opinión pública- es un ámbito integrado por cada uno de los miembros de la sociedad, con sus opiniones particulares, que se constituye como una zona de mediación –y de tensión entre el Estado y la sociedad civil. Se trata –como señala Habermas- de "esa esfera en que las personas privadas se reúnen en calidad de público para oponerse al poder público mismo".
Los medios de comunicación son instituciones fundamentales del espacio público y su desarrollo es simultáneamente una derivación y un motor de la expansión de dicha esfera pública.
Es en el contexto de ese mismo espacio público que tiene lugar el proceso de construcción de la memoria colectiva, entendido como la pugna entre diferentes grupos sociales por […] A pie de página archivo .pdf con el dossier completo.
Nº 10. Cine y Memoria (I)
Coordinación: Prof. Sandra Raggio, Textos: Mariana Amieva, Gabriela Arreseygor, Raúl Finkel y Samanta Salvatori. Ilustraciones: Flor Balestra.
El cine nos puede ayudar a comprender zonas de los procesos históricos que no son contempladas desde las fuentes tradicionales utilizadas en la reconstrucción histórica. Las películas tienen la capacidad de sacar a la luz aspectos no visibles desde los textos escritos y muchas veces hasta contradecirlos. Esta relación entre el cine y la historia le permite al historiador Marc Ferro decir: "Aquí hay materia para otra historia, que, por supuesto, no pretende ser un conjunto armonioso y racional como la historia, sino que más bien contribuirá a su perfeccionamiento o a su destrucción."
Por esta razón es cada vez más común el uso de películas en las clases de historia, tanto en la educación superior como en el nivel medio. La elección de este recurso responde a varias razones. Por un lado, se ha hecho cada vez más accesible el uso de los materiales audiovisuales: los televisores en las escuelas dejaron de ser productos exóticos y se incorporaron rápidamente a la grilla de actividades escolares. Resulta un recurso actual, acorde con las reformas modernizadoras, y por cierto, se piensa como más atractivo para los jóvenes, mucho más acostumbrados a las imágenes que a los textos. Pero estas características del cine plantean otras posibilidades y algunos límites. Tal vez no sea pertinente hablar de novedad al respecto, pero lo cierto es que recientemente el cine comenzó a ser tomado en serio en su relación con la historia. Dejó de ser visto como una mera ilustración de las fuentes escritas o como una fuente secundaria y cada vez es más común encontrarlo dentro del ámbito académico. […] A pie de página archivo .pdf con el dossier completo.
Nº 11. Cine y Memoria (II).
Coordinación: Prof. Sandra Raggio, Textos: Mariana Amieva, Gabriela Arreseygor, Raúl Finkel y Samanta Salvatori. Ilustraciones: Flor Balestra.
Cuando se les pregunta a los adolescentes cómo tomaron conocimiento de la dictadura y el terrorismo de estado en nuestro país, una gran parte menciona “La noche de los lápices” (ver recuadro), y no se refieren con esta frase al acontecimiento que quedó registrado en la memoria de todos con ese nombre, sino a la película que representó ese acontecimiento. Fue un filme de ficción con declarada vocación testimonial el que tomó la palabra para contar “lo que pasó” durante la última dictadura militar. Los filmes, de hecho, han pasado a ser una de las formas más eficaces de transmisión y construcción de la memoria de nuestro pasado reciente. Son “vectores de memoria”.
El éxito de esta transmisión se encuentra en las características del medio cinematográfico. A diferencia de los actos escolares, los textos de los manuales de estudio o los trabajos de corte más académicos que se limitan a recordar o analizar los hechos, los filmes permiten algo mucho más emocionante: hacer presente ante nosotros ese pasado, que deja de ser recordado para ser “vivido”. Eso que vemos en la pantalla deja de ser la representación de un hecho para convertirse en el hecho mismo. Las mediaciones con las que tratamos otro tipo de discursos quedan en parte sepultadas bajo
la magia de la imagen en movimiento y resulta difícil distinguir las distancias entre lo que está dentro y fuera de la pantalla. El cine “vuelve a la vida” los sucesos a costa de que este revivir deje de lado muchas veces el juicio crítico. De esta manera los adolescentes que ven “La noche de los lápices” sienten que participan de una experiencia directa, y pasan a ser esas imágenes las que moldean su memoria del hecho histórico.
Pero, ¿qué memoria se transmite sobre nuestro pasado reciente? Este es el problema que debemos tratar para empezar a delinear una práctica posible del trabajo docente en el aula. En principio no debemos mirar los filmes con inocencia, en tanto los mismos son parte de un proceso complejo de construcción de sentido [...] A pie de página archivo .pdf con el dossier completo.