Pensemos esto por un momento, una guerra regional que termina provocando un colapso global en cadena, suena a ciencia ficción. Pues según un analista es un escenario peligrosamente real. Vamos a desglosar su pronóstico sobre las consecuencias de una guerra hipotética entre Estados Unidos e Irán, el punto de partida de este análisis es una idea, bueno, bastante radical. El imperio preferiría destruir el mundo antes que renunciar a su poder, con esta premisa tan potente vamos a explorar la cadena de eventos qué según esta visión podría llevarnos al desastre y esto nos lleva a la pregunta del millón, no cómo podría un conflicto, digamos localizado, escalar hasta convertirse en un colapso a nivel mundial.
El análisis propone una secuencia lógica, casi como un efecto dominó, que vamos a examinar pieza por pieza,ok. El primer pilar de es que argumento todo comenzaría con una guerra sin un relato claro una guerra marcada por la confusión y por la falta de una justificación coherente desde el inicio. El pretexto inicial, con este análisis era evitar que Irán desarrollara un arma nuclear sin embargo se señala que esta justificación era bastante débil ya que irán supuestamente ya había aceptado un enriquecimiento de uranio nulo y es aquí donde la narrativa se empieza a fracturar, de repente aparece una serie de justificaciones que cambian todo el tiempo, que si para detener misiles balísticos, que si para ayudar a manifestantes, para controlar el petróleo iraní o para evitar el dominio de Irán en Medio Oriente, incluso un ataque preventivo en nombre de Israel.
Una señal clarísima de una estrategia mal planificada, y a partir de esta narrativa tan confusa, el pronóstico se enfoca en el choque de dos doctrinas militares totalmente opuestas, la destrucción total contra el desgaste estratégico. El contraste es clave, por un lado se predice una estrategia de destrucción que buscaría el colapso total de los servicios básicos atacando la infraestructura civil. Por el otro, una guerra de desgaste por parte de Irán diseñada. no para ganar en el campo de batalla, sino para sobrevivir al oponente y de paso ejercer una presión insostenible sobre la economía global. Para ilustrar la estrategia de destrucción, el análisis destaca ataques a objetivos como plantas desalinizadoras e instalaciones petrolíferas civiles, o sea acciones que no solo paralizan un país, sino que el analista califica directamente como crímenes de guerra.
El conflicto regional entonces provocaría su primera gran onda expansiva, la extrema vulnerabilidad de los aliados de Estados Unidos en el Golfo, descritos como una casa de cristal. El argumento es que los estados del Consejo de Cooperación del Golfo son en esencia, un espejismo, ciudades modernísimas en medio de desiertos inhabitables que se sostienen únicamente por dos pilares, la riqueza del petróleo y la protección militar. Pilares que esta guerra haría añicos su fragilidad, solo dato, los países del CCG importan entre el 80 y el 90% de todos sus alimentos. Pensemos en eso, casi todo, son casi completamente dependientes del mundo exterior simplemente para poder comer. El punto de quiebre, según el análisis, es impactante y se mide en días si el estrecho de Ormuz su principal ruta de importación se cerrara, una ciudad como Dubái se quedaría sin alimentos en sólo una semana, siete días para el colapso social, pero si la comida es un problema, el agua es la vulnerabilidad definitiva. Y se reduce a un solo tipo de objetivo, las plantas desalinizadoras.
El análisis sostiene que su destrucción significaría el fin del acceso al agua dulce y con ello un colapso social casi instantáneo, un único punto de fallo para toda una región, y es aquí donde la crisis regional se vuelve global. El análisis predice que el caos en el Golfo, provocaría la caída del sistema financiero que sostiene el orden mundial actual, el petrodólar. Para entenderlo fácilmente, el sistema del petrodólar es básicamente un acuerdo, los Estados del Golfo venden su petróleo exclusivamente en dólares estadounidenses, y a cambio de protección militar, reinvierten esos dólares en la economía de Estados Unidos.
Este acuerdo crea un ciclo de dependencia que es crucial, el dinero del petróleo fluye del Golfo, se recicla de vuelta en la economía estadounidense y así financia su deuda masiva. Según el pronóstico, la guerra rompería este ciclo de dinero, todo el sistema financiero se vería amenazado, la escala del problema, según el analista, es astronómica. Estamos hablando de 40 billones de dólares o sea 40 millones de millones en deuda estadounidense, que de una forma u otra dependen de este flujo constante de petrodólares para mantenerse a flote. De hecho la descripción que se usa es muy provocadora, se describe la economía estadounidense como un esquema Ponzi, que depende totalmente de que este ciclo de inversión nunca se detenga.
Finalmente, la explicación concluye con la visión del analista sobre los cambios globales a largo plazo, que surgirían del colapso del viejo sistema básicamente un nuevo orden mundial. Este mundo postcolapso se reconfiguraría en torno a tres grandes tendencias
1º La desinsdustrialización al desaparecer la energía barata.
2º El mercantilismo con un regreso al comercio local y a la autosuficiencia, y 3º La remilitarización ya que sin un poder global dominante cada nación tendría que defenderse por sí misma.
Esta cita resume el argumento histórico central, cuando los imperios están en declive arremeten contra el mundo. Comienzan estas guerras estúpidas que no pueden ganar, se sobrextienden y el colapso es terrible para todos. Al final, este análisis no ofrece respuestas, sino que nos deja con una pregunta bastante inquietante, si un imperio en decadencia realmente arrastra al mundo consigo, en un planeta reconstruido por la guerra y el colapso. ¿Qué es lo que viene después?.