Carta de la Directora


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DEBERES PARA EL VERANO.

Fuente: Artículo publicado en la revista FCAPA (Junio 2021).

Se acerca el final de un curso diferente, complicado, en el que toda la comunidad educativa ha tenido un comportamiento ejemplar: Las obedientes familias de las normas escolares y sociales, el compromiso y responsabilidad de los docentes, ayudando a superar miedos y sembrar esperanza; el alumnado, que ha adquirido las competencias para vivir en pandemia de una forma excelente. Ahora, es el momento de aprender de los errores y reforzar las virtudes adquiridas.

Vuestros hijos, nuestros alumnos, necesitan perder el “chupete digital”, liberarse de la dependencia de los dispositivos, ganar amigos en la presencia corporal y no en la virtualidad de un avatar. Muy recomendable enviarles a un campamento de verano, donde el cara a cara les permite crecer en empatía y desarrollar la actitud de servicio, lugares sin wifi y excelente conexión humana, espacios naturales para “resetear” el alma y liberar el “disco duro” de la comodidad y el consumismo. Algunas familias, leen sorprendidas ¿todavía existen los campamentos? Pues sí, investiguen…

Fundamental seguir con las actividades familiares: comer juntos, dedicar tiempo a dialogar, visitar espacios culturales, desarrollar aquello que hemos aprendido los fines de semana en los que no podíamos salir, incluso añadir algunas tareas de refuerzo: dejar fuera del comedor los móviles, visitar presencialmente a los amigos con los que chateábamos y colaborar con los vecinos mayores.

La credibilidad de los padres y maestros es esencial, sobre todo, en la coherencia entre los valores que defendemos y proclamamos y la prioridad que les concedemos en la vida cotidiana, les hablamos de conducta inclusiva, acogida a los diferentes, comprensión con los distintos, sin embargo, lo primordial es ¿qué nota has sacado? Y nos olvidamos de ¿has ayudado a alguien hoy? ¿qué has compartido? ¿has sabido agradecer?

Los hijos-escolares, necesitan que les echemos una mano en el discernimiento de los mensajes culturales que les invaden, ni todos son buenos, ni les ayudan a madurar, se nos cuelan contravalores, envueltos en megas a toda velocidad. Es preciso estar atentos a las navegaciones por Internet en las tardes de siesta y en las noches de bochorno.

Si, en vacaciones, ponemos límites al uso de las pantallas, también las familias debemos mostrar moderación en el tiempo que dedicamos a los dispositivos, se pierde autoridad cuando miras más a la pantalla que a los ojos de tu hijo y escuchas más a los de YouTube que a tu hija.

Algunas familias, envían a sus hijos al Colegio con estas frases “que te diviertas” “pásalo bien” la raíz de esta “metodología lúdica” tiene que ver con aprender de forma divertida y adquirir el conocimiento por medio de la experiencia en un juego, sin embargo, no conviene olvidar que el buen aprendizaje se baña en las aguas del esfuerzo y nada en los recovecos de la memoria y que los veranos son bayetas que borran fácilmente los hábitos escolares. Los libros de vacaciones y los ejemplares de lectura, forman parte del equipaje de aquellos estudiantes que quieren diseñar el futuro, los que se limitan a “ser promocionados de curso” engrosarán las filas de los que ven pasar la vida.

Vicenta Rodríguez

Directora