La Luna es el único satélite natural que gira alrededor de la Tierra, a una distancia de 384.400 kilómetros. Con un diámetro de 3.474,8 kilómetros, es el quinto satélite más grande del sistema solar. Este astro no brilla con luz propia, sino que refleja la luz que recibe del Sol. Por eso la Luna es visible desde la Tierra y se la puede apreciar en sus diferentes instancias o “fases”.
En 1609, el italiano Galileo Galilei, astrónomo, filósofo, ingeniero, matemático y físico, construyó el primer telescopio de sesenta aumentos, con el que descubrió las montañas y los cráteres de la Luna.
El 20 de julio de 1969, el astronauta estadounidense Neil Alden Armstrong fue el primer hombre en llegar y caminar sobre la superficie de la Luna. Hasta ahora, doce humanos han pisado la superficie lunar, luego de varias expediciones. En noviembre de 2009, se anunció formalmente el hallazgo de agua en la Luna, luego de una operación realizada por la NASA.
Existen diversas teorías científicas que explican el posible origen de la Luna. La más reciente se denomina “teoría del gran impacto” y postula que se formó hace 4.500 millones de años, como resultado de una gran colisión entre la Tierra y un protoplaneta llamado Theia.
Los fragmentos que se desprendieron del choque eventualmente se unieron para dar lugar a la corteza lunar. Así, este nuevo astro logró mantener su órbita alrededor de la Tierra y se convirtió en su satélite natural.
Otras teorías formuladas anteriormente sobre el posible origen de la Luna son:
Teoría de la formación conjunta. Sostiene que la Luna y la Tierra se originaron al mismo tiempo, y que el satélite fue consecuencia de pequeñas partículas que se fusionaron con el paso de miles de años.
Teoría de la captura. Sostiene que la Luna fue originalmente un planeta independiente que, debido a la órbita y la fuerza gravitacional de la Tierra, quedó atrapado en la órbita terrestre.
Teoría de la fisión. Sostiene que la Luna fue separada de la Tierra mientras esta última estaba en proceso de formación y que de manera paulatina se fue solidificando hasta convertirse en su satélite natural.
La parte de la Luna que se ve iluminada depende del hemisferio del observador.
Las fases de la Luna son los cambios de la parte iluminada, que permiten apreciarla en su totalidad o de manera parcial. Siempre es visible la misma cara, debido a la sincronización que existe entre lo que tarda en dar la vuelta a la Tierra y en girar sobre su propio eje.
Las fases de la Luna son cuatro y duran alrededor de una semana cada una:
Luna nueva. Se produce cuando la Luna está más cerca del Sol, su parte iluminada no es visible desde la Tierra y por eso resulta casi imperceptible desde el planeta.
Cuarto creciente. Se produce cuando la mitad de la Luna está iluminada: el lado derecho se ve iluminado desde el hemisferio norte y el lado izquierdo, desde el hemisferio sur. Ocurre luego de la Luna nueva. Es posible observarla por la tarde y en la primera mitad de la noche.
Luna llena. Se produce cuando el satélite está más distante del Sol y una de sus caras se ilumina de manera total, por lo que la Luna se ve completa desde la Tierra durante toda la noche.
Cuarto menguante. Se produce cuando se ve la mitad de la Luna iluminada, pero de manera decreciente (al contrario que la Luna creciente). Es posible verla en la madrugada y por la mañana.