El planeta Júpiter es el coloso por excelencia del sistema solar. De hecho, en Júpiter todo alcanza magnitudes exorbitantes. Para hacernos una idea, con un diámetro ecuatorial de cerca de 140.000 kilómetros, en torno a la línea del ecuador de Júpiter cabrían hasta 11 planetas Tierra puestos en fila.
Junto a Saturno, se trata de uno de los dos planetas gigantes gaseosos del sistema solar, pero no todo lo grandioso en Júpiter tiene que ver con su tamaño. La velocidad a la que gira este coloso del sistema solar también es endiablada, pues no solo hay que tener en cuenta que el día en Júpiter dura apenas unas escasas 10 horas mientras que en la Tierra un día dura 24 horas, sino también que su radio es 10 veces mayor que el de nuestro planeta.
La gravedad en Júpiter es también descomunal, concretamente dos veces y media mayor que en nuestro planeta, es decir, un ser humano que en la Tierra pesara 80 kilogramos, en Júpiter pesaría 200. No se trata de una simple curiosidad, pues ahora sabemos que la enorme gravedad que impera en Júpiter funciona como un escudo antiasteroides para los planetas interiores del sistema solar.
Júpiter es un planeta tan colosal que, de hecho, más que un planeta, es un pequeño sistema planetario en si mismo. Y si bien los científicos defienden que por sus características sería altamente improbable encontrar vida en el gigante de sistema solar, no descartan que la vida pudiera desarrollarse en alguna de sus 79 lunas, entre las cuales destacan Europa, Ganímedes, Ío y Calisto, bautizadas en honor a las amantes del dios Zeus.
Como es apreciable, Júpiter es un mundo supermasivo, pero compuesto por elementos ligeros, principalmente Helio e Hidrógeno, la misma composición que el Sol, pero ¿se trata de un planeta formado exclusivamente por gas? La respuesta es que todavía se desconoce la naturaleza del interior del planeta, pero los científicos barajan la posibilidad de que Júpiter alberge un núcleo sólido en su interior, aunque de ser así, es probable que "solo" tenga el tamaño de la Tierra.
En lo profundo de la atmósfera, la presión y la temperatura aumentan enormemente, comprimiendo el hidrógeno gaseoso en su forma líquida, lo que otorga a Júpiter el océano más grande del sistema solar, conformado por hidrógeno en lugar de por agua. Los científicos también creen que a mayor profundidad la presión se vuelve tan grande que los electrones son expulsados de los átomos de hidrógeno, haciendo que el líquido actúe como un conductor eléctrico, tal y como se comporta un metal, lo que le otorga un campo magnético mastodóntico e irregular. De hecho, el campo magnético de Júpiter ha dejado atónitos a los científicos, ya que es unas diez veces más fuerte que el campo magnético más poderoso de la Tierra.
Sin duda, uno de los aspectos más fascinantes de Júpiter es su atmósfera, principalmente compuesta de hidrógeno en más de uno 80% además de grandes proporciones de helio, metano, amoniaco y etano. Los fenómenos que suceden en la atmósfera de Júpiter son insólitos y muchos de ellos inexplicables. De hecho, Júpiter es conocido por sus distintivos cinturones y zonas: bandas de nubes blancas y rojizas que envuelven el planeta y le dan un aspecto realmente impresionante. Se cree que las bandas más oscuras se corresponden con columnas de gases que contienen azufre y fósforo que se elevan desde el interior más cálido del gigante gaseoso.