"Es una invitación, una sugerencia, algo que despierta el interés por explorar, usar materiales y jugar. Es una invitación para que el niño/a juegue y utilice materiales según su curiosidad, su deseo, su motivación o sus ganas de descubrir". Esta surge desde la filosofía Reggio Emilia.
La provocación, por lo tanto, es una propuesta de actividad abierta que invita al niño y a la niña a explorar, descubrir y actuar sobre los objetos de ese ambiente creado por el equipo de educadoras.
Esta estrategia metodológica presenta las siguientes características principales:
Se trata de una actividad no dirigida en la que el niño/a tiene la libertad de jugar con los objetos como él/ella considere.
“No tiene un objetivo concreto”, es decir, no es planteada como una actividad para trabajar los objetos de la casa o los colores. Es una invitación a jugar libremente y donde podemos observar creatividad, desarrollo evolutivo, imaginación, juegos de roles, entre otros.
Es una actividad abierta. Al no existir un objetivo concreto, no existe un resultado esperado ni valido. El resultado que se produzca no estará ni bien ni mal.
No tiene un tiempo establecido. Las adultas no deciden cuánto durará la provocación, sino que será el propio niño/a quien decida cuándo y empieza y cuando acaba.
“No es una actividad obligatoria”, se respeta si un niño/a no quiere participar.
Debe generar emoción en el niño/a, ya que la emoción es la base que sustenta el aprendizaje y la memoria.
Las instalaciones como expresión artística tienen su origen en el arte contemporáneo cuando artistas problematizan sobre los límites de la obra de arte. Comenzaron a surgir nuevos lenguajes y códigos que transgredían principalmente los cánones tradicionales de la escultura. Se plantea la intervención de nuevos contextos para dar vida a experiencias artísticas interactivas en donde el discurso del artista interactúa con el espacio y el espectador.
Estas instalaciones son llevadas al contexto educativo en salas y espacios de los jardines infantiles para invitar a observar, pensar, a dar nuevos significados a las cosas, manipular y transmutar. Es aquí donde el arte desde su perspectiva contemporánea entra en diálogo con una propuesta estética y pedagógica en un contexto relacional a través del juego libre.
Nuestra visión de niñez promueve una interacción con lo material (objetos dispuestos en un orden específico) de forma simbólica. Que busca deconstruir, tocar, utilizar y transformar para volver a construir, otorgándole significados a estos objetos, a la relación entre ellos y al juego con sus pares.
Acercar el arte a la primera infancia, a través del juego crea oportunidades desde la educación inicial, generando precedentes para el resto de la vida con una visión ampliada para dar cabida a la reinterpretación más allá de lo convencional.
Como comunidad educativa buscamos conectar con estas estrategias acerándolas a primera infancia y especialmente a las salas cunas generando innovación frente a utilización de materiales que permitan nuevas formas de exploración concreta de parte de niños y niñas. Ampliando su campo de interacciones con base en la estética y en la armonía de los espacios.