El cuento debe tener planteamiento, nudo y desenlace. Debe contar una historia, debe enganchar el interés del lector desde el mismo planteamiento: Animar a su lectura.
Debe ser parco en explicaciones innecesarias.
Debe comenzar y acabar con mucha potencia, para atrapar al lector y hacerle soltar el aire cuando acabe la lectura.
Es importante leer y leer. Descubrir los entresijos de los cuentos de los autores preferidos.
Escribe siempre. Cuando estés inspirado y también cuando no lo estés.
Mejor dejar al lector desentrañar que ser demasiado transparente.
Hay que tener idea, antes de escribir, de lo que se quiere contar y adonde llevar a los personajes o las situaciones. No obstante, se debe tener el oído muy fino para “escuchar” lo que te va pidiendo la misma historia.
Es bueno copiar párrafos de otros cuentos conocidos. Aprender de los del oficio. (Este reto tiene ese objetivo: aprovechar un cuento para sobrescribir otro cambiando su mensaje).
Todo lo que aparece en el cuento debe servir para algo. Si no es así, hay que eliminarlo sin temor.
Observar para contar, contar para observar.