La solidaridad es uno de los valores humanos por excelencia, que se define como la colaboración mutua en la personas, como aquel sentimiento que mantiene a las personas unidas en todo momento, sobre todo cuando se vivencia experiencias difíciles. Se encuentra muy ligada al amor.
El pasado mes de noviembre celebramos nuestra carrera solidaria con la que además de cuidar nuestra salud haciendo deporte ayudamos a los que más lo necesitan.
Para ser solidarios es muy importante ponernos en el lugar del otro y el saber compartir, colaborar, ayudar sin pedir nada a cambio y sin que nadie lo pida es buena forma de ser solidarios.
OS dejamos una preciosa canción, cortometrajes, sesiones de yoga y propuesta de actividades que desarrollaréis con vuestros maestros y maestras.
Objetivo de la sesión:
- Mejorar las relaciones del grupo, fomentando la diversión en la práctica de juegos y la cooperación entre el alumnado.
Material: aros de colores (1/1) paracaídas (1) balones (4) pañuelo para vendar los ojos (1) silla (1).
1. Juego. “Aros de colores”: se reparten aros de colores por todo el espacio de juego. El alumnado corre libremente por la sala de juego. El maestro dice un color y una parte del cuerpo y el alumnado debe introducir parte del cuerpo en un aro del color mencionado.
Debemos animar al alumnado a que disfrute del juego. Fomentar la posibilidad de ayuda entre ellos, insistir en la ausencia de rivalidad.
Paracaídas.
1. Inflado de paracaídas: repartimos al alumnado alrededor del paracaídas. Agarramos fuertemente, subimos los brazos muy despacio y los bajamos también despacio.
Insistir en el trabajo de grupo. Inflaremos bien el paracaídas si todos y todas lo hacemos a la vez.
2. Cambio de color: una vez que hemos inflado y desinflado el paracaídas, vamos a aprovechar cuando está inflado para decir un color, aquel alumnado que tenga ese color deberá intercambiar sus posiciones por debajo del paracaídas antes de que se desinfle.
Toda la clase anima al alumnado a la realización de la actividad. Deben estar pendientes de avisar a los compañeros por si alguien se despista.
3. El hongo volador: ahora vamos a inflar de nuevo el paracaídas y, cuando esté arriba soltamos las manos y vemos cómo vuela. Una vez que lo hemos conseguido, el alumnado deberá introducirse debajo del gran hongo para que, al caer, los cubra a todos.
El alumnado debe cooperar para que no quede nadie sin quedar cubierto por el paracaídas.
4. Hacemos olas: agarrados al paracaídas, vamos moviendo los brazos alternativamente arriba y abajo para imitar los movimientos del mar. Vamos dirigiendo la fuerza de las olas.
Volvemos a insistir en lo importante que es la colaboración de todos para que el objetivo salga bien.
5. Volteo de balones: aprovechando la actividad anterior introducimos un balón (poco a poco aumentamos el número) para mantearlo. El objetivo es que no se salga del corro.
Hacerles ver lo importante que es no hacer mal uso del material para poder usarlo en otras ocasiones.
6. El iglú: Inflamos el paracaídas, cuando esté arriba y sin soltar las manos damos un giro y nos quedamos dentro, pasamos el paracaídas debajo de nosotros y nos sentamos sobre el paracaídas, apoyamos la espalda en la pared del iglú para que quede tirante. Aprovechamos el agujero central para que el alumnado haga de vigía y observe si ha pasado la tormenta y podemos salir. Durante la estancia en el iglú podemos contar historias, chistes, comentar la sesión, etc.
Dejar que el alumnado se exprese para saber cómo se lo ha pasado, lo que más les ha gustado, lo que no repetirían, etc.. Debemos procurar que hablen todos, ante cualquier problema que haya surgido, intentar relativizarlo y minimizarlo haciéndoles ver lo importante que es divertirse y colaborar.
7. Recogida: Para ello debemos colaborar todos.
Debemos asignar una tarea a cada alumno y que todos se sientan útiles.
1. Juego. “Sálvame”: un alumno se sienta en una silla (a quien deberán salvar); otro, con ojos vendados (el guardián), se queda alrededor para evitar que el resto lo saque del círculo. A quien toque el guardián, se la queda. Si logran salvar al compañero, el guardián continúa.
Debemos insistir en realizar la actividad sin hacer trampas. El respeto a las reglas del juego es fundamental para la diversión; si todos respetan las normas sólo estaremos pendientes del juego.
Objetivos de la sesión:
- Conocer y utilizar el mimo y la dramatización como medios de expresión y comunicación.
- Mejorar las relaciones del grupo fomentando los valores a través de la práctica de actividad física.
Material: reproductor de música, música variada (dividida en periodos de 30 segundos de distintas músicas), música animada, cartulinas con valores y material variado (depende del material que queramos que utilicen nuestros alumnos).
FASE INICIAL
1. “Explicación de la actividad de mimodrama”: les explicamos como deben llevar a cabo la dramatización propuesta en la parte principal de esta tercera sesión, indicando que no deben utilizar el lenguaje oral a no ser que se les pida y que deben ir utilizando su lenguaje corporal como medio de expresión para llevar a cabo la historia que les vamos a contar.
2. “La discoteca”: todos los alumnos libres por el espacio, comenzarán a escuchar la música de un CD que contendrá periodos de 30 segundos, comenzando con música suave, que irá cambiando en cada periodo, evolucionando a música más movida. Los alumnos deberán actuar de manera libre como si se encontraran en una discoteca o en la verbena de su pueblo, bailando, hablando con los amigos, etc.
FASE PRINCIPAL
1. “Mimodrama: el niño nuevo”.
Había una vez en un pueblo muy lejano, un grupo de niños que todas las tardes solían jugar en la plaza a la misma hora.
Todos los niños sabían que lo mejor de jugar con sus amigos era que se divertían muchísimo, así que todo el que pasaba por la plaza podía verles felices y sonrientes mientras se divertían a lo grande con todo tipo de juegos.
Este grupo era increíble, siempre calentaban antes de comenzar una actividad física, nunca discutían, no se enfadaban entre ellos, siempre intentaban hacer las cosas bien y si algo les molestaba siempre lo solucionaban hablando, y así es como pasaban el tiempo, jugando (que cojan el material y comiencen a jugar a lo que quieran y como quieran pero deben divertirse como hacen los niños del cuento y por supuesto no utilizar el lenguaje oral).
Una tarde como tantas otras, todos los niños fueron a la plaza a jugar y cual fue su sorpresa cuando vieron a un niño al que nunca antes habían visto. Estaba sólo y callado, no jugaba, no corría, además parecía triste. Todos los niños se acercaron a él y le preguntaron que si quería jugar con ellos y David, que así se llamaba el niño nuevo, aceptó.
A partir de aquel día nada volvió a ser igual, ya que David jugaba pero no se divertía, parecía continuamente enfadado, daba golpes y sólo se le veía feliz cuando ganaba en cualquier actividad.
Todos los demás niños no podían comprender esta actitud, ya que nunca habían jugado así.
Poco a poco los niños dejaron de ir a jugar a la plaza, ya que desde que David había llegado con su nueva forma de jugar, todo era mucho más aburrido, las risas habían dado paso a los enfados, el respeto a las reglas había cambiado por las trampas, la diversión dejó paso al aburrimiento, e incluso llegaron a pelearse por el resultado de un partido. El último día que quedaron para jugar se dieron cuenta de que ni siquiera les importaba el hacer las cosas bien y ser mejores cada día.
El tiempo pasó y un día, los niños, al salir del colegio, pasaron por la plaza en la que solían jugar y comenzaron a recordar que divertido era jugar todos juntos y felices, así que decidieron jugar como solían y todo iba bien.
En aquel momento llegó David, el niño nuevo, al que ya todos conocían y como de costumbre quiso jugar con todos los niños. Al principio, estos dudaron, pero eran buenos chicos a los que les encantaba jugar con todo el mundo y por supuesto, le permitieron participar.
David jugaba como siempre, enfadado, haciendo trampas, sin divertirse, sin embargo esta vez la actitud de David no “contagió” al resto de niños, ya que éstos se acordaban de lo mal que lo habían pasado por jugar como David y entonces ocurrió algo maravilloso… Todos continuaron jugando felices, divertidos, respetando las reglas, superándose, siendo cada vez más amigos… y en esta ocasión, el juego limpio, la diversión, la superación, las relaciones entre todos ellos, los buenos hábitos y el control de sus propias emociones venció a la manera “fea” de jugar de David, e incluso el propio David consiguió jugar correctamente con el resto de niños.
Y colorín colorado este cuento se ha acabado. Esperando que sepáis jugar, con todo el material, de él podéis disfrutar (juego libre con todo el material que hemos llevado, teniendo en cuenta todos los valores que estamos trabajando y que por supuesto deben estar presentes durante el juego).
NOTA: en las fases de juego, en las que pueden jugar con el material de manera libre les permitimos que hablen.
A partir de aquí, cada cierto tiempo (dependiendo del tiempo que nos quede), cada vez que así lo digamos, cambiarán de material de juego.
FASE FINAL
1. “La pasarela”: todos los niños se pondrán en dos filas frente a frente. Comenzará a sonar música y cuando esto ocurra, los primeros de la fila (los que queramos que empiecen, derecha o izquierda) saldrán desfilando por el pasillo que queda entre ambas filas de alumnos. Todos desfilarán por la pasarela, pudiendo pedirles incluso que hagan algunas poses como los modelos reales. Cada vez que salga un niño le mostraremos alguna de nuestras cartulinas con valores y a la vez que desfilan deberán gesticular y/o expresar facialmente lo que les “diga” la cartulina.
2. “Puesta en común”.
3. “Recogida y colocación del material”.
Objetivos de la sesión:
- Ser capaz de diferenciar entre actitudes positivas y negativas asociadas a la práctica deportiva.
- Ser capaz de reconocer y asumir los errores de conducta propios.
Material: pelota blanda, dos conos, papel y lápiz.
1. POSITIVO O NEGATIVO.
Por parejas nos colocamos de espaldas al compañero en el centro del campo. Una fila serán las conductas positivas, la otra las negativas. El profesor dirá una acción y según sea positiva o negativa, el de la fila que corresponda tendrá que correr a pillar al otro antes que llegue al final del campo. Se modificarán las posiciones de salida: sentado, tumbado...
Acciones:
- Pegar.
- Insultar.
- Pasar a todos los compañeros.
- Respetar las normas.
- Enfadarse.
- Aburrirse.
- Divertirse.
- Participar.
- Burlarse.
- Decir tacos.
- Recriminar.
- Cuidar el material.
- Fingir.
- No pasar.
- No aceptar a alguien en mi equipo.
- Tratar de resolver los conflictos.
- Preocuparse por los lesionados.
- Saber perder.
- Perder el tiempo.
1. DEFENDER EL CONO.
Cada equipo tiene que defender su cono y derribar el del contrario. Los conos se sitúan dentro de un círculo en cada campo.
Normas:
- No se puede andar con el balón.
- Si el balón toca el suelo pasa al equipo contrario.
- Todos los saques son indirectos.
- No se puede pasar dentro del círculo que rodea al cono.
Se forman tres equipos, de forma que uno de los equipos siempre observe. Se jugarán partidos de diez minutos, con la siguiente combinación:
A - B, C OBSERVA.
B - C, A OBSERVA.
C - A, B OBSERVA.
Los jugadores del equipo que observa elegirán cada uno a un jugador de los que están jugando y tomarán nota de sus conductas, basándose en las que el profesor propuso en el juego anterior (POSITIVO Y NEGATIVO). Después entregarán esta nota al profesor con el nombre del jugador observado.
1. “Adivina quién...”
El profesor leerá algunas de las notas de los observadores y los alumnos tratarán de adivinar el alumno observado.
Fuente
EDUCAR EN VALORES A TRAVÉS DE JUEGOS MOTORES Y DEPORTES Pedro Gil Madrona, Coordinador. Profesor de la Escuela de Magisterio de Albacete y otros autores.