¡Hola a todos! Me llamo Arianna, tengo 17 años y estudio idiomas extranjeros en el bachillerato. Amo muchas cosas, pero mis pasiones más grandes son la lectura, la escritura y el arte, del que voy a hablar en mis artículos.
Te llevaré conmigo en este viaje al descubrimiento de la pintura, de la escultura y mucho más.
¿Estás listo/a? Entonces, ¡desliza hacia abajo!
"La joven de la perla", de Johannes Vermeer
"El caminante sobre el mar de nubes", de Caspar David Friedrich
"Autorretrato con collar de espinas y colibrì", de Frida Kahlo
El arte en los tiempos del coronavirus
(¿) La cultura corre el riesgo de ahogarse (?)
En un momento en el que nuestro cuerpo está encerrado, la mayoría de las veces, entre cuatro paredes, ¿alguna vez te has preguntado cómo han enfrentado la pandemia global los museos de arte, las exposiciones fotográficas y los teatros? De las pequeñas tiendas a las grandes empresas caídas en desgracia, los lugares de cultura han sufrido una fuerte crisis: ¿que se haya convertido en una prioridad reabrir los estadios y los restaurantes de comida rápida, y retrasar la apertura de museos y exposiciones? ¿Es por ‘prudencia' que descuidamos la necesidad de reabrir los lugares de cultura, o porque nuestras prioridades han cambiado realmente? Pero si es así, entonces, ¿estamos asfixiando lentamente la cultura? [...]
Sin embargo la cultura no está muerta, sino que se resiste y lo hace con todas sus fuerzas.
La respuesta de los amantes del arte a la emergencia covid-19: "Yo me quedo en casa, pero voy al museo."
La tecnología nos ayuda a disfrutar del arte a pesar de la obligación de permanecer encerrados en casa, dándonos la oportunidad de vivir como en vivo la experiencia de una visita al museo. En este periodo las propuestas de los museos son muchas y originales: se habla de excursiones virtuales que nos permitirán vivir el arte también en el sofá de nuestra casa.
1. La Galería de los Uffizi, en Florencia, lanza una campaña social con el objetivo de tener compañía a todos los amantes del arte: cada día, en los perfiles oficiales de Instagram y Twitter, se publicarán imágenes y vídeos de sus obras maestras. El hashtag oficial para encontrar más informaciónes sobre esta campaña es #Uffizidecameron: ¡una elección que encaja perfectamente!
2. El Museo del Prado, en Madrid: muy activo en las redes sociales, el Museo del Prado presenta sus colecciones, que incluyen obras maestras como las de Goya, Velazquez y Rubens.
3. El Louvre de París: un tour virtual al que se puede acceder gracias a un enlace: es posible ver sus salas, caminar por sus galerías y admirar las obras que se encuentran en ellas.
4. El museo de Van Gogh, en Amsterdam: la sección online de este museo propone una serie de obras extraordinarias, visitas virtuales y actividades interactivas con videoconferencias, películas cortas y juegos.
5. El Museo Británico de Londres: accesible a través de Youtube y su sitio web, en el que se puede hacer un recorrido virtual y visitar las diferentes galerías.
Como dije al principio, la cultura no está muerta. Y nunca morirá mientras haya alguien dispuesto a luchar por ella. Porque la cultura la hace la gente, y la gente puede marcar la diferencia. La cultura vive en los corazones de las personas, en las páginas amarillentas de los libros, en las esculturas, en los teatros; y Italia, cuna del Renacimiento, nunca abandonará su cultura.
Supongo que has estudiado, al menos una vez, la historia del arte; e incluso si no, ¿cuántas veces encontraste nombres de mujeres en las largas, interminables listas de pintores, escultores o arquitectos, hojeando el índice del libro?
Te sugiero la respuesta: no los encuentres casi nunca.
Y no sólo en la historia del arte, sino también en la literatura, en la filosofía… pero concentrémonos en el arte.
Podrías preguntarte, a estas alturas, si al menos hubo artistas.
Te sugiero una vez más la respuesta: ¡absolutamente sí!
Entonces, ¿por qué conocemos tan pocas? Recuperamos rápidamente: vamos a descubrir algo sobre estas personalidades a menudo olvidadas, pero enigmáticas, resilientes y fuera de lo común.
Artemisia Gentileschi
Artemisia Gentileschi ha sido una de las artistas que han sabido adquirir mejor los rasgos de Caravaggio: sus obras son ricas de pathos, capaces de emocionar y trastornar al espectador.
Su obra más conocida es ‘Susanna y los ancianos': en este cuadro vemos como una mujer joven, que gracias al título conocemos como Susanna, es atacada por dos hombres mucho mayores que ella. Este cuadro es impactante, y es suficiente saber que la misma artista (cuando era muy joven) sufrió una agresión sexual, para comprender que esta obra es fuertemente autobiográfica: en un momento en el que no se podía luchar por la propia libertad, Artemisia elige todavia de representar lo que a menudo se quería silenciar.
Élisabeth Vigée Le Brun
Bella, ambiciosa y testaruda, tan buena que en la corte se decía que era un hombre quien pintaba sus cuadros, y que ella sólo tenía que firmar: en esos tiempos era difícil pensar que nosotras mujeres podíamos ser fascinantes y capaces al mismo tiempo.
Gran retratista de 1700, fue una de las pocas mujeres que fue admitida en la Academia Real de Pintura y Escultura; fue la pintora favorita de María Antonieta, pero también en los círculos de la corte tuvo que luchar mucho para demostrar sus capacidades.
Una mujer que tuvo que alejarse varias veces de Francia, para volver al final después de la Revolución: una época en la que la sociedad, por desgracia, no reconocía su mérito.
Georgia O’Keefe
Cuando se habla de flores en el arte, probablemente lo primero que pensaremos serán los amapolas y nenúfares de Monet, los girasoles de Van Gogh o los hermosos ramos de Cézanne: ¿pero cómo podemos descartar a Georgia O'Keefe?
Con un estilo personal y sus colores llamativos, Georgia O'Keefe es un personaje fundamental del siglo XX americano. A diferencia de otros artistas, que deciden representar las flores de manera más clásica, ella elige enfatizar sus formas y colores mostrándonos más de cerca.
Frida Kahlo
Por último, pero no menos importante, la pintora de mi corazón: llena de coraje y orgullo, apasionada y magnética, son sólo algunos adjetivos con los que podemos describir la personalidad de Frida Kahlo.
Mucho más conocida que las artistas designadas anteriormente, lo que a menudo se queda desconocido es el significado de sus obras. Lugares exóticos, imágenes a menudo sangrientas, animales que actúan como símbolos, cielos que simbolizan la libertad y espinas para el dolor, colores oscuros alternados con colores brillantes y a veces pálidos, lo que es imposible dudar es que cada cuadro que ella pintó tiene un significado. Al verlos al principio, no sería tonto clasificar los cuadros de Frida como unos cuadros surrealistas: pero lo que es importante saber es que Frida pintaba lo que para ella representaba la realidad, algo que, aunque para ella sola, existía y que por lo tanto no era nada surrealista, y por eso la clasificamos como ‘realista’.
Máxima representante del realismo mexicano, descubriremos algunos significados escondidos en sus cuadros en un próximo artículo, al descubrimiento de esta mujer extraordinaria, de su biografía y de su historia amorosa con Diego Rivera.
"Me pinto a mí misma porque paso mucho tiempo sola y porque soy el sujeto que mejor conozco."
[...]
Ya hemos mencionado a Frida Kahlo en el artículo ‘Las mujeres del arte’, pero vamos a hacer un zoom en esta importante figura, artista de gran fama e icono del feminismo.
¿Quién era Frida Kahlo?
Nació en 1907, pero a menudo afirmó haber nacido en 1910: ciertamente no para parecer más grande, sino porque 1910 es la fecha de la Revolución mexicana, y ella, mexicana sino en el fondo de su corazón, demuestra así el amor por su país.
El padre de Frida, Wilhelm Kahlo, era un fotógrafo judío alemán emigrado a México a la edad de 20 años: gracias a el, Frieda (si queremos escribirlo a la manera alemana) heredará la pasión por la fotografía y el dibujo. Desde muy joven se demuestra muy hábil en el dibujo, comenzando así a tomar lecciones: será especialmente buena en el diseño anatómico.
A la edad de 6 años comienza a tener problemas de salud: la pierna derecha sigue siendo más pequeña que la otra y la circulación no funciona bien. Se piensa en la polio, pero en realidad Frida nació con la espina bífida, que le causa dolor durante toda su vida. Desde que era niña, intenta esconder el defecto llevando un calcetín encima del otro en la pierna más delgada y corta, pero en la escuela le pusieron el apodo “Frida pata de palo”; de mayor esconde el defecto físico con más fantasía, usando pantalones de hombre y luego las típicas faldas mexicanas, amplias y coloridas, haciendo de sí misma una icona de valor y traviesa.
Después de ir a la secundaria, logra pasar el examen de ingreso a una prestigiosa escuela de medicina, pero el 17 septiembre 1925 el autobus en el que viajaba tuvo un accidente con un tranvía: Frida sufre múltiples fracturas en todo el cuerpo y debe permanecer en la cama llevando un busto de hieso durante casi un año. En otras palabras, la situación es dramática.
Los padres intentan ayudarla: adaptan un caballete con un espejo a la estructura de su cama y le proporcionan colores al óleo y pinceles. Frida trata de ocupar el tiempo y distraerse del dolor, pintando lo que tenía más cerca: sí misma. Pinta diariamente autorretratos creados en pequeñas tablas, en las que podía trabajar desde de la cama en la que estaba acostada o sentada. Abandona la idea de ser médico y empieza a dedicarse al arte.
Se unirá al mexicanismo, un grupo de artistas mexicanos que buscan el auténtico espíritu mexicano, y pronto se enamorará del muralista Diego Rivera. Su amor por él es muy fuerte, pero él sigue siendo lo que es: un hombre que nunca dejará de ser infiel. Se casan, a pesar de los veinte años de diferencia, y al principio todo parece ir bien: será la traición de Diego con la hermana de Frida que les hará separar.
Frida se afirma, empieza a tener éxito y se vuelve a casar con Diego seis años después: un amor que le dará satisfacción y decepción, hasta su muerte, a los 47 años.
Ahora que sabemos su historia será mucho más fácil entender sus pinturas, así que ahora podemos comenzar con el famoso Autorretrato con collar de espinas y colibrí, que podéis encontrar al comienzo del articulo.
Como es importante saber, sus obras están cargadas de símbolos y son fuertemente autobiográficas. La postura frontal y la mirada directa establecen un contacto casi invasivo con el espectador. En el fondo notamos grandes hojas verdes, excepto una amarilla que sobresale en las en las verdes, arriba a la derecha. El cielo que se vislumbra detrás de las hojas es de un azul casi pálido, pero hay algo más arriba que no hemos notado: todas esas grandes mariposas que vuelan alrededor de la cabeza de Frida no son más que el símbolo de la libertad y la ligereza. Ellas son ágiles, rápidas y libres; Frida, en cambio, es una mariposa atrapada en un cuerpo enfermo y dolorido.
Observamos dos animales más, cada uno de ellos agachado en un hombro de Frida: a la izquierda el mono araña, a la derecha el gato negro. Que el gato negro simboliza mala suerte todos lo sabemos, pero ¿cuál es el significado del mono? En realidad, hay más de uno: en primer lugar, el mono se utiliza a menudo como símbolo de maternidad, algo que para Frida era bastante complicado; el otro significado se refiere a Diego Rivera: precisamente él, una vez, le regaló un mono como ese.
Todavía nos quedan dos elementos, los mas importantes:el collar de espinas y el colibrí que lleva en el pecho. El colibrí, animal que en Mexico simboliza la boda feliz, suele ser muy coloreado: aquí está muerto y negro, símbolo del fracaso de su boda con Diego Rivera. El collar de espinas, en cambio, simboliza el dolor físico, que ella (con esa mirada digna y severa) soporta con mucha dignidad. Es también una referencia a Jesus, pintándose así como una mártir.
Ahora que conocemos todos estos significados, mirar a los cuadros de Frida nos hará por cierto un efecto diferente; seguramente, esto es uno de sus cuadros mas significativos.
Nacido en Livorno en julio de 1884 en una humilde familia de origen judía, Amedeo Clemente Modigliani sigue siendo una de las figuras más enigmáticas en la historia del arte italiano, hasta el punto de que es a menudo designado como un artista ‘maldito'. [...]
De carácter audaz, eufórico y elegante, Modigliani ha vivido siempre más allá de las convenciones: a pesar de que su salud física ya había sido puesta a prueba por la tuberculosis, el no renunciaba ni a beber ni a los otros vicios comunes, mostrándose casi soberbio frente a los demás, ocultando sus verdaderos sentimientos y ahogando el dolor en el alcohol. Precisamente por el vicio creciente de beber, su carácter se volvió más irascible, agresivo: fue así como le pusieron el apodo ‘maudit', que significa ‘maldito', pero que luego fue italianizado como ‘Modì'.
Otro rasgo característico del artista era su tendencia a despreciar la humilde clase social a la que él, junto a toda su familia, pertenecía: sólo cuando se trasladó a París, años después, conseguirá crear una nueva imagen de sí mismo, gastando con ligereza el dinero que le enviaba su familia, dinero que era fruto de muchos sacrificios. Esta actitud noble y su constante atención por su aspecto físico le pusieron otro sobrenombre, que le dieron amigos y muy apreciado por el mismo, ‘el Príncipe de Jerusalén'.
Hablando de su arte, en cambio, recordamos que Modigliani es recordado por la escultura y, en particular, por la pintura: concentrémonos un poco en esta última, más enigmática y compleja.
Se trata de muchos retratos, y en particular retratos de mujeres y/o sujetos muy cercanos a él.
Su pintura es muy esencial: las caras ovaladas, los cuerpos alargados, la expresión de los ojos a menudo ausente, con la mirada que apunta a otra parte. En algunos casos, en sus cuadros, hay otro detalle que destaca mucho: la ausencia de pupilas en algunos de sus sujetos retratos.
La ausencia de las pupilas en uno de los temas retratados indica un carácter reflexivo, un velo que impedía al artista ver ‘dentro' de los sujetos: a esta especie de velo remiten los ojos blancos y vacíos. Cuando, en cambio, las pupilas son presentes, es porque el artista estaba seguro de conocer a fondo a las personas que quería retratar: en efecto, a menudo prefería retr atar sujetos que realmente conocía, que le permitían ver hasta el profundo de ustedes. De hecho, el objetivo era representar al ser humano en su integridad, desde su punto de vista.
En cuanto a la clasificación en un determinado movimiento artístico: podríamos decir que Modigliani se acerca mucho al cubismo (cuyo máximo exponente es Pablo Picasso, su gran amigo y rival), pero en general el pertenece a un movimiento totalmente suyo, un movimiento del que será el único exponente, ya que no tendrá seguidores).
En conclusión, Amedeo Modigliani es un artista totalmente por descubrir, lleno de sorpresas: si eres curioso/a podrás encontrar fácilmente muchos libros y documentarios centrados en esta figura emblemática.