La Biblia es un libro que refleja verdad a tal punto que comparte las historias de diversos personajes en diversas situaciones describiéndolas tal cual son. En alguna ocasión, hemos escuchado hablar de personajes cuyos triunfos en el Señor nos han motivado a seguir adelante, pero también hemos escuchado hablar de personas cuyas actitudes complicaron su situación, especialmente cuando recurrieron a la mentira, cuya actitud no solo no agrado a Dios, sino que también lastimo a otros. Pero de todas estas experiencias podemos aprender lecciones valiosas para mejorar nuestra vida, nuestras relaciones personales, nuestras metas y objetivos y nuestra fe en el Señor.
El ser humano no siempre ha sabido afrontar la verdad con responsabilidad y este es el caso de un rey llamado Acab quien evadió la verdad y creo sus propias mentiras causando graves consecuencias en su vida y en la estabilidad de su pueblo. La historia de Acab se encuentra en 2 Crónicas 18: 1-34. En esta historia son tres los personajes principales: Josafat rey de Juda, Acab rey de Israel y Micaías, el profeta de Dios, portador de la verdad que Dios transmite a su pueblo.
La historia nos dice que ambos reyes se unieron para ir a pelear contra el enemigo (Ramot de Galaad). El rey Josafat insiste en saber lo que dice Dios sobre esta guerra y busca un profeta de Dios para tal fin, su pedido fue respondido por 400 profetas que el rey Acab tenía a su servicio, pero esos profetas no estaban al servicio de Dios sino al servicio del rey, ellos decían lo que el rey quería escuchar y no lo que Dios decía. Es por eso, que se insistió en ver a un profeta que en verdad sea un servidor de Dios.
Acab tenía al hombre indicado para la consulta de Josafat, este era el profeta Micaías. El Señor había hablado a través del profeta y le había develado la derrota y la muerte de Acab, pero el rey no quiso oír dicho mensaje (v.7), por el contrario, había capturado y aprisionado a Micaías para no oírlo más. Acab sabía que el profeta de Dios no mentía, pero se resistía a creer y buscaba sus propios medios para sustituir la verdad por otros mensajes más convenientes a sus propios deseos a los cuales prefirió escuchar (v.5), finalmente Acab va a la guerra y enfrenta la realidad, pero ya era muy tarde para tomar otras decisiones.
Esta historia nos hace pensar en cómo muchas veces el ser humano convive con la verdad que forma parte de la realidad. Hay una verdad inalterable que está ahí, pero somos nosotros quienes decidimos enfrentar esa realidad, de nosotros depende si lo hacemos con la ayuda de Dios o con nuestros propios medios. La vida es un gran campo en el que libramos todo tipo de batallas esperando ganar, pero para ello es necesario escuchar la palabra de Dios, palabra que nos advierte sobre los peligros del presente y el futuro. Pero muchas veces, teniendo la verdad con nosotros o a nuestro alcance, no sabemos qué hacer con ella, no sabemos cómo enfrentarla, y al igual que Acab nos resistimos a escuchar lo que Micaías quiere decir, capturamos la verdad y optamos por crear nuestra propia verdad en base a mentiras.
La verdad de la cual nos habla la palabra de Dios es la base sólida para la vida, ella crea unidad y confianza, la misma que tuvo Dios al principio con Adán y Eva cuando les dijo la verdad del árbol de la ciencia del bien y el mal (Gn 2:17), la misma que tuvo Jesús con sus discípulos al decirles que a ellos les daba a conocer los misterios del reino de los cielos (Mt 13:11). La verdad aceptada y asumida con responsabilidad establece relaciones saludables porque mantiene fuera las mentiras, los engaños y errores que debilitan, obstaculizan y destruyen relaciones. Josafat y Acab inician una buena relación al unir a sus familias, pero esa unión se destruyó, acabo muy dañada porque Acab decidió escuchar su propia mentira disfrazada de verdad, engaño a Josafat quien casi muere, con ello su alianza quedo debilitada.
Todo ello nos lleva a reflexionar sobre como manejamos la verdad en nuestro día a día, si decidimos aceptarla y asumirla con responsabilidad o preferimos creer en nuestras propias mentiras. El cómo queremos vivir con los que nos rodean, el cómo queremos establecer nuestras relaciones personales y sociales dependerá de cada uno de nosotros. Dios nos comparte su mensaje esperando que tomemos la mejor decisión, una que sume a nuestra vida, una que nos permite enfrentar la realidad y que evite resultados indeseables en nuestra vida.
Pues bien, para entender el concepto …, “La verdad se consideró como un valor ético, pues da sentido al respeto ante los demás hombres, ante una sociedad, ante uno mismo. Es el pilar básico donde se orienta la conciencia moral y abarca la confianza a esa sociedad; donde todos nos necesitamos para vivir en verdad". Lupe Martínez, 2019.
La verdad (Veracidad), según Sposke una de las exigencias éticas fundamentales de nuestra actitud vital. Ella constituye uno de los puntos más importantes de la convivencia humana. Nada tan destructivo para las relaciones interhumanas como la falta de sinceridad y la mutua desconfianza. La veracidad es uno de los presupuestos fundamentales de la convivencia humana. En las relaciones con los demás tenemos derecho a que sean sinceros con nosotros, tanto en el pensar, como en el hablar, como en el obrar.
La verdad es un valor fundamental, se relaciona con los demás valores y principios, por ejemplo, de una verdad revelada al paciente, puede éste tomar decisiones autónomas respecto a su tratamiento. La verdad adecúa las acciones hacia el bien, da unidad a los propósitos, a los actos y ordenamiento al ser humano
Qué curioso es pensar que todos en algún momento hemos mentido, ya sea para evitar una llamada telefónica entre otras cosas. Es tan fácil mentir que optamos por hacerlo continuamente, siempre que mentimos es llevar la realidad a nuestra conveniencia y no a lo que es la verdad. Existen muchas razones por la cual la gente miente, pero todas ellas se reducen en una, el miedo. Existen dos puntos iniciales para afrontar este tema, la primera es que nosotros mismos no podemos afrontar nuestra realidad y la segunda es que creemos que la persona de junto no es capaz de afrontar mi realidad, por lo tanto, miento para evitar inconformidad propia o ajena.
Cuando mencionamos algo que no es verdad, le estamos restando valor a nuestra palabra, y debemos darle sentido a la sinceridad para poder así entenderla. Ponte a pensar lo importante que es decir la verdad, los beneficios que trae y también los contras que podemos encontrar, porque decir la verdad también trae consigo una parte negativa, en donde podemos encontrar la posibilidad de dañar a los que nos rodean por decir la verdad, nos lleva a afrontarnos con aspectos que preferíamos evitar con la mentira y eso provoca una gran incomodidad. Para decir la verdad no debemos de tener miedo de decirla, sino respeto; debemos de mencionar la verdad sin un fin de lastimar al otro, siempre hablando y actuando con respeto ajeno. (Fajardo,Y.2020)