Las fases del proceso de control tienden a ser las siguientes:
Fase 1: Establecer estándares. En esta fase inicial se afinan y definen los parámetros de medición o evaluación, sin los cuales sería imposible saber qué tan bien o mal sale el producto. Esto implica cuatro tipos de estándares: de cantidad (volumen de producción, cantidad de existencias, etc.), de calidad (exactitud, logro del producto), de tiempo (tiempos de producción) y de costos (costo de ventas, costos de producción, etc.
La fase 2: Evaluación del desempeño es un paso fundamental en la gestión organizacional, ya que permite medir de manera efectiva la eficiencia y efectividad de los procesos dentro de una entidad. En esta fase, se lleva a cabo la medición y evaluación de los resultados alcanzados en relación con los objetivos previamente establecidos, a fin de identificar las fortalezas y debilidades del sistema organizacional y determinar áreas de mejora.
La fase 3: Comparación de desempeño es una etapa crucial en el proceso de evaluación, ya que permite contrastar los resultados obtenidos con las expectativas o estándares previamente establecidos. En esta fase, los márgenes de desempeño esperados, que se definieron en etapas anteriores, se comparan con los resultados reales alcanzados por la organización. El propósito es identificar el margen de éxito o de error y determinar en qué medida los objetivos se han logrado o no, lo que permite tomar decisiones informadas para ajustar las estrategias y acciones futuras.
Fase 4: Acción correctiva. Se elabora un informe que registre todo lo anterior y se arrojan las acciones necesarias para mejorar o perfeccionar el proceso, como determinar a qué altura de la estructura empresarial están los problemas y cuáles son sus posibles soluciones