El futuro requiere de personas que se conozcan y transformen un mundo necesitado de ética y compromiso, lleno de desafíos y sometido a cambios cada vez más rápidos, en el que la interconexión entre personas y culturas modifica el modo de entender las relaciones y donde cada vez se habla menos de Dios y más de espiritualidad.
La palabra “marco” indica que hay un enfoque, una dirección, orienta. También define unos límites, unas opciones y prioridades comunes que sean referencia para que cada escuela avance en procesos de reflexión y transformación que ofrezcan al alumnado experiencias educativas que les posibilite desarrollar capacidades y herramientas personales que les ayuden a crecer en humanidad.
Nuestra misión de educar la entera persona para el futuro se actualiza y se concreta en un marco educativo que genera un nuevo impulso. Cada escuela, aprovechando la sinergia de la red de los centros de la Fundación, busca el modo que más se adapte a su realidad para educar personas autónomas, creativas y comprometidas que vivan plenamente en el mundo y contribuyan a su transformación.
Desde nuestros orígenes hemos mirado al mundo poniendo empeño en que nuestra misión de educar a la entera persona respondiera a la realidad y a las necesidades de las personas y del mundo. Hemos sido fieles de forma creativa a esta misión y eso en cada tiempo nos ha hecho tomar opciones distintas.
En los últimos tiempos hemos incorporado algunas innovaciones que es necesario evaluar poniendo en valor el camino recorrido y, desde lo aprendido, avanzar a través de un nuevo marco educativo en el que cada colegio pueda integrar su propia trayectoria y estrategia de innovación y cambio.
Nuestro “marco” responde no sólo al presente sino también al futuro en el que vivirán nuestros alumnos sobre el que hemos reflexionado y reconocido algunas tendencias emergentes. Posibilita e impulsa la flexibilidad que necesitan nuestras escuelas que educan en una gran diversidad de lugares y contextos. En definitiva, un marco que, centrado en la persona, tenga en cuenta la evolución y cambio necesaria que requiere la escuela que mira al mundo.