El objetivo del aprendizaje en nuestras escuelas no es la mera superación de pruebas o el entrenamiento para responder preguntas en los exámenes. Las experiencias de aprendizaje que tenga el alumnado deben promover un aprendizaje profundo, es decir duradero, transferible, funcional y productivo y ser medios para su desarrollo como personas autónomas, comprometidas y creativas. Por ello, es necesario decidir en el diseño de esas experiencias qué van a aprender (opciones de contenido) y cómo van a aprender (enfoques metodológicos).
Los equipos docentes elegirán las metodologías, estrategias y prácticas educativas más adecuadas, que respondan a estos enfoques. En cada caso dependerá de las características del alumnado y su contexto social y cultural. Teniendo siempre en cuenta que la implementación de cualquier metodología es un medio para el aprendizaje y el desarrollo de la persona pero no un fin en sí misma.
Los seis 6 enfoques educativos del marco:
Procurar una educación adaptada a las posibilidades, cualidades y necesidades educativas de quien la recibe, buscando los métodos y motivaciones más adecuados; ofreciendo la ayuda necesaria para la maduración personal, según los rasgos que individualizan a cada persona (NMPE 111)
El enfoque inclusivo, dentro del nuevo marco educativo, busca crear una escuela donde todos los alumnos, independientemente de su origen, capacidades o características, tengan la oportunidad de aprender, crecer y desarrollar su máximo potencial en un ambiente de respeto, colaboración y equidad. Este enfoque no busca la uniformidad, sino la equidad, donde cada estudiante se sienta bienvenido, respetado y valorado, con la oportunidad de aprender y crecer junto a sus compañeros, celebrando la diversidad como una fuente de enriquecimiento para todos.
Puntos clave
Valoración y reconocimiento de la diversidad: La diversidad es inherente a la escuela y enriquece el proceso de aprendizaje. Se deben reconocer y abrazar las diferencias individuales como oportunidades de crecimiento para todos.
Participación y aprendizaje de todos: Se debe garantizar la presencia, participación y aprendizaje de todos los estudiantes, independientemente de sus características personales, sociales o culturales. Esto implica identificar las fortalezas y necesidades de cada uno para ofrecerles el apoyo necesario y asegurar su pleno desarrollo.
Ambiente de respeto y colaboración: Es fundamental fomentar un clima escolar positivo y de confianza, donde todos los estudiantes se sientan bienvenidos, valorados y seguros. Se deben eliminar las barreras que impiden la participación y potenciar los factores que facilitan el aprendizaje.
Planificación y distribución de recursos: La inclusión requiere la colaboración de todos los miembros de la comunidad educativa, para diseñar experiencias de aprendizaje que atiendan a la diversidad, partiendo de la valoración de las necesidades, y garanticen, así, el desarrollo del máximo potencial de cada estudiante.
Vivir y trabajar con otros requiere fomentar algunas actitudes y experiencias: espíritu de equipo y colaboración, reconocimiento de lo que cada uno recibe de los demás, aportación de la riqueza personal y ayuda desinteresada en el trabajo (CP 26)
El enfoque colaborativo se basa en la premisa de que el aprendizaje se potencia cuando se realiza de forma conjunta. Se trata de crear espacios donde la interacción, la cooperación y el trabajo en equipo sean la norma, no la excepción. En este contexto, el aula se transforma en una comunidad de aprendizaje donde cada miembro, tanto alumnos como profesores, aporta su experiencia y conocimiento para construir un entendimiento compartido.
Puntos clave
Responsabilidad Individual y Compromiso con el Grupo: Fomentar la responsabilidad individual de cada alumno por su aprendizaje y el del grupo, promoviendo el compromiso activo con los objetivos comunes.
Interdependencia Positiva: Promover la interdependencia positiva, donde el éxito individual esté ligado al éxito del grupo, fomentando la cooperación y el apoyo mutuo.
Desarrollo de Habilidades Sociales: Incluir el desarrollo de habilidades sociales como objetivo de aprendizaje, aprovechando la interacción constante para fortalecer la comunicación, la resolución de conflictos y el respeto por la diversidad.
Interacción: Fomentar la interacción directa y el diálogo entre los alumnos, promoviendo la escucha activa, el intercambio de ideas y la construcción conjunta de conocimiento.
Procesamiento en Grupo: Establecer momentos de reflexión grupal para evaluar el proceso de trabajo, identificar áreas de mejora y fortalecer el aprendizaje colaborativo.
Entendemos un proceso orientado al desarrollo de la personalidad en todas sus dimensiones, en el que cada educando llegue a adquirir una visión cristiana del mundo y de la vida que lo capacite mejor para comprometerse con la historia de su tiempo (NMPE 31)
Este enfoque se fundamenta en la convicción de que cada estudiante posee un potencial único que debe ser cultivado, reconociendo que el proceso de crecimiento es individual y depende del momento evolutivo de cada uno. Se trata de crear un entorno educativo que nutra las fortalezas individuales, acompañe en la superación de las dificultades y motive a cada estudiante a ser protagonista de su propio aprendizaje, con el fin de que puedan desarrollar un proyecto de vida con sentido y propósito.
Puntos clave
Desarrollo Integral y Personalizado: Brindar un acompañamiento individualizado que potencie las fortalezas de cada estudiante, favorezca su búsqueda de expresión personal: moral, artística… y lo guíe en la construcción de un proyecto de vida con sentido.
Motivación: Impulsar la motivación interna del estudiante, promoviendo su autoeficacia y el valor del esfuerzo personal, para que asuma un rol protagonista en su aprendizaje.
Cultivo de la Trascendencia e Interioridad: Fomentar el desarrollo de un mundo interior a través del silencio y la reflexión, para que el alumnado conecte consigo mismo y construya una base sólida para su crecimiento personal.
Preparación Para la Vida y el Desarrollo del Talento: Ofrecer al estudiante las herramientas necesarias para afrontar los desafíos de la vida, desarrollar su talento y construir un proyecto de vida con propósito.
Una educación basada en el amor, que construye y estimula, da confianza y seguridad a los que se educa (NMPE 120)
… Emplea métodos educativos que motivan y estimulan, que ayudan a los alumnos a aprender sin excesivo esfuerzo ni fatiga: "Usarán todas el método más alegre" ,"la sencillez ha de reinar en las lecciones" (NMPE 122)
El enfoque positivo, dentro del marco educativo, se basa en la creación de un ambiente de aprendizaje que promueva el bienestar emocional, la motivación intrínseca y el desarrollo integral del estudiante. Se fundamenta en la convicción de que las emociones positivas y un clima de confianza son esenciales para el aprendizaje significativo y el desarrollo de habilidades socioemocionales. Este enfoque busca cultivar una mentalidad de crecimiento, donde el error es visto como una oportunidad de aprendizaje y se fomenta la autoestima y la autoconfianza del estudiante.
Puntos clave
Fomento de un ambiente positivo: Gestionar de forma adecuada el aula para que sea un espacio de aprendizaje de valores, se fomente un clima de confianza y seguridad en el aprendizaje, expectativas positivas en los alumnos y promueva relaciones positivas basadas en el respeto, la honestidad y la libertad.
Desarrollo de habilidades emocionales: Priorizar la escucha activa, enseñar estrategias de autoconocimiento y autorregulación emocional, y fomentar la mentalidad de crecimiento y la autoestima.
Creación de una cultura positiva de la evaluación: Utilizar la evaluación como herramienta de aprendizaje y crecimiento, estableciendo un entorno de confianza donde la evaluación sea formativa, y se entienda el error como parte del aprendizaje.
Aprendizaje significativo y motivador: Diseñar experiencias de aprendizaje que sean motivadoras, que conecten con los intereses de los alumnos, y que presenten retos alcanzables.
Al integrar estas claves, se puede construir un enfoque educativo que fomente el bienestar emocional, la motivación intrínseca y el desarrollo integral de cada estudiante.
La participación activa de los sujetos en el aprendizaje y en la propia maduración dándoles oportunidad de protagonismo, es un factor indispensable en un tipo de educación que se concibe como un proceso personal, continuo y dinámico. (NMPE 112)
El enfoque de aprendizaje activo, dentro del marco educativo, se centra en situar al estudiante como protagonista de su propio proceso de aprendizaje. El estudiante no se concibe a sí mismo como un agente pasivo cuyo papel es recibir información sino que participa activamente en el proceso de aprendizaje y es estimulado a construir su propio conocimiento. No se limita a la implementación de metodologías activas, se refiere a fomentar su participación activa, su motivación intrínseca y el desarrollo de habilidades y competencias que le permitan aprender a lo largo de toda la vida. Este enfoque se basa en la idea de que el aprendizaje es un proceso constructivo, donde el estudiante interactúa con el conocimiento, lo cuestiona, lo aplica y lo integra a su propia experiencia. Para ello serán necesarias metodologías que lleven a niveles de conocimiento profundos y medios tecnológicos adecuados a su nivel de madurez.
Puntos clave
El alumno piensa sobre lo que aprende, promoviendo la comprensión para construir un conocimiento más profundo y significativo.
Desarrollo de una actitud activa desde el uso de estrategias eficaces de aprendizaje que lleve al alumno a indagar, investigar, hacerse preguntas… Se valora la creatividad, la flexibilidad, la adaptación al cambio y la búsqueda de soluciones innovadoras, conectando el aprendizaje con la vida real y los desafíos del presente y del futuro.
Retroalimentación y mejora continua: Se crea un entorno de apoyo y diálogo donde se proporciona retroalimentación constructiva. Se utiliza la evaluación como herramienta de aprendizaje para fomentar la reflexión y la mejora continua desde la que el alumno va desarrollando un aprendizaje profundo.
Aprendizaje auto-regulado: Los estudiantes desarrollan habilidades metacognitivas que les permiten tomar conciencia, evaluar y optimizar su propio proceso de aprendizaje. Esto incluye desarrollar la capacidad de gestionar su tiempo de estudio, recursos y tecnología de manera efectiva, establecer metas de aprendizaje específicas y desafiantes, conocer su progreso hacia el logro de sus metas y regular sus emociones y motivaciones durante el proceso de aprendizaje.
Evaluación dirigida al alumno: Las distintas herramientas de evaluación y calificación permiten a los estudiantes conocer el progreso, identificar áreas de mejora y ajustar las estrategias de aprendizaje para optimizar el proceso de aprendizaje. Docentes y tutores serán un apoyo básico para el estudiante.
Sugerir itinerarios diferenciados que incluyan tiempos de síntesis, de asimilación, de celebración, de profundización o de opción personal progresiva que ayuden a estructurar la formación personal, humana y cristiana de los destinatarios. Con puntos de partida y metas, fases, experiencias y acciones concatenadas y secuenciadas en función de los destinatarios, sus expectativas y posibilidades. (Proyecto Evangelizador de Centro)
El enfoque de aprendizaje basado en experiencias, dentro del marco educativo, se centra en la idea de que el aprendizaje significativo y transformador ocurre cuando los estudiantes participan activamente en experiencias relevantes y desafiantes que los conectan con la vida real. Este enfoque va más allá de la simple transmisión de conocimientos, promoviendo la reflexión, la experimentación y la aplicación práctica de lo aprendido. El contacto con nuevas experiencias, nuevas interpretaciones de su realidad, la necesidad de buscar soluciones aporta conocimiento muy valioso y enriquecimiento de su desarrollo personal.
La idea principal es crear un entorno educativo donde los estudiantes puedan aprender haciendo, sintiendo y reflexionando, construyendo así un desarrollo integral conectado con la adquisición de conocimiento profundo y duradero.
Puntos clave
Experiencias conectadas en itinerarios que provoquen procesos personales de crecimiento integral, incluyendo la dimensión espiritual. Al incorporar la perspectiva cristiana, se busca que construyan un proyecto de vida con sentido y se abran a la experiencia personal de la fe. Itinerarios que comienzan con el cultivo de la atención y la reflexión personal como paso previo al desarrollo de la interioridad y la espiritualidad.
Experiencias relevantes y transformadoras: Se busca ofrecer oportunidades significativas de aprendizaje que no le ofrezcan otros contextos. Estas experiencias, conectadas con la vida real y los intereses de los estudiantes, deben desafiarlos y motivarlos a reflexionar, experimentar, aplicar y dar sentido a lo que aprenden y viven, impactando tanto en lo funcional como en lo emocional.
Experiencias progresivas y coherentes: que se integren en el proyecto educativo de forma coherente, asegurando la secuencia y la progresión del aprendizaje, teniendo en cuenta las características y necesidades de cada etapa evolutiva y aprovechando la variedad de posibilidades que ofrece la escuela, tanto dentro como fuera del aula.
Experiencias acompañadas: Acompañar al alumnado en el proceso de relectura de sus vivencias, ayudándoles a darles significado convirtiéndolas en experiencias que enriquezcan su propio aprendizaje y crecimiento personal.