Mierda, tengo muy mala suerte. ¿Por qué con él? Esta situación me está dando una presión enorme y mareos por los movimientos bruscos del auto. Odio que me hayan obligado a sentarme a su lado. Me gustaría tener una excusa, aunque sea absurda, para no estar soportándolo todo el trayecto. Carla y María seguramente se estarán burlando desde sus asientos de enfrente. No les digo nada porque yo haría lo mismo si estuviera fuera de esta situación. Tienes que reconocer que el sentimiento de odio es mutuo ¿Eres imbécil? Desde lejos se te ven las caras de asco que pones burlándote de mí con los que se sientan detrás de nosotros. Aunque me haga la fuerte, tus comentarios a veces son muy hirientes… ¡No! ¡Joder! ¡No llores!, ¡No llores!, ¡No llores!, ¡Enfrente de él no! Con esto le estás dando la razón de ser más débil que él y que te afecta sus comentarios. Mira al suelo. Sí…así mejor. Con esto no notará que estás llorando. Coge los auriculares mejor y distráete con tu música favorita. Miraré por la ventana y dejaré de pensar un poco. ¿Ya acabaste la conversación donde me tiras mierda? Genial. Porque las puñeteras risas que sacas con tus amiguitos de los asientos de atrás son inaguantables. Has de tener muy poquito amor propio para estar burlándote de alguien por como es. Me recuerdas a un niño de primaria. Eso es algo que nos distingue de nosotros dos, yo te odio en secreto y tú me odias en público. Niñato. Creo que el trayecto del autocar terminará pronto, desde aquí escucho a los profes preparándose para bajar. Si existe algún Dios espero que me dé un milagro para convencer algún profesor y sentarme al lado de otra persona, o también puedo fingir estar mareada para sentarme al lado de la profe de lengua, todo suena mucho mejor que estar sentado a su lado.