Mi descanso
Al escuchar tu nombre me regocijo de alegría
pues eres la que endulza mis días.
Tener estrés acumulado es una tortura.
Pero siempre puedo contar con tu ayuda.
Eres suave como una nube
y blanca como la nieve.
Tus telas me ayudan a no tener frío por las noches
aunque ya seas viejo y abultado con tus reproches.
Si sigo hablando contigo me tacharán de lunática,
ya que no es normal hablar con lo que no habla.