Los Sones de Tarima tienen su origen en la Costa Chica, como una expresión cultural afrodescendiente que fusiona ritmos africanos con influencias indígenas y europeas. Se dice que surgieron en el siglo XIX a partir de la mezcla de los "sones" mexicanos con la música chilena traída por marineros y con bailes de raíz africana. La comunidad de San Nicolás en el municipio de Cuajinicuilapa es considerada la cuna de esta tradición.
En Tixtla, el son posee una variante muy particular. Debido a que en la región central de Guerrero no se practica la pesca, la artesa fue sustituida por una tarima de madera. Por lo tanto, en esa zona el son de artesa pasó a llamarse son “de tarima”.
La instrumentación incluye jarana, vihuela, arpa y un cajón de madera que se llama cajón de tapeo o cajón de tamboreo.
Entre los sones de tarima más representativos se encuentran La zamba chucha, El grano de oro, El valiente, La petenera, El toro, El pato, El zopilote y La iguana.