¿Qué es un son?
El género del son surgió en México a mediados del siglo XVII a partir de los fandangos, seguidillas y zapateados que trajeron los españoles. Primero fue un baile que se realizaba en la corte del virrey, pero poco a poco trasminó en la cultura popular para ser tocado y bailado en fiestas, bodas y al terminar las faenas del campo.
Lo encontramos en la franja costera del Pacífico Sur, concretamente en la región de la Costa Chica de Guerrero y Oaxaca.
ORIGÉN
tomando influencias que vienen de la tradición africana, que llegó con los esclavos comerciados por europeos, hasta sonoridades que entraron por Acapulco, con la inmigración del sur del continente traída por el Galeón de Manila, que surcó las costas del Pacífico por más de dos siglos.
El “baile de tabla”, en la Costa Grande de Guerrero, es uno de los estilos que existen en México para ejecutar los sones. Esta tradición regional ya solo puede verse en Coahuayutla, pero cada vez se practica menos y está en riesgo de perderse. “los violinistas y bailadores grandes ya han muerto, incluso el género del son zapateado está prácticamente extinto pues ya no hay quienes sigan la tradición”.
Su característica distintiva es que a la instrumentación (formada por arpa de 36 cuerdas, guitarra sexta, jarana y violín) se agregan dos percusionistas que golpean rítmicamente los costados del arpa.
La tabla tradicional para el baile es un cajón largo de madera hecho de una sola pieza. Para ello se utiliza el tronco de una higuera o una parota, el cual se labra para ahuecarlo, dejando una parte plana arriba y el hueco hacia abajo, a fin de crear una gran caja de resonancia. Actualmente estas tablas ya se elaboran de madera ensamblada. Para acompañar el baile se usa violín y guitarra quinta. Anteriormente se usaba un arpa grande, pero ha sido sustituida por un segundo violín y un cajón de percusión, pues el arpa, además de ser “rascada” también era tamboreada en su caja de resonancia.
En Coahuayutla el baile de tabla se perfeccionó de tal forma que los pobladores lo dividen en cinco géneros: fandanguitos, cantadillas simples, cantadillas de juego, baile de paños y son zapateado.
Un fandanguito alterna música y canto donde el hombre dice un verso, puede ser de amor, desprecio o admiración, y la mujer lo contesta en el mismo tono. Existen versos ya compuestos pero también hay lugar para la improvisación.
El vestuario de los sones de tabla en la Costa Grande no es uniforme, ya que varía entre municipios; sin embargo, el de Coahuayutla es representativo, con trajes de manta pintados a mano. A menudo, los trajes son coloridos y evocan la flora y fauna de la región