EL SERVICIO MILITAR OBLIGATORIO
La denominada “mili” o prestación de un servicio militar obligatorio, por parte de los jóvenes de este país, es algo que no arranca en el Franquismo.
Hunde sus raíces allá por el siglo XVIII con la llegada a la corona de España de los Borbones, y la necesidad de reclutar soldados para nutrir el ejército español. Ahí surge ya el “reclutamiento” que poco a poco se hizo obligatorio.
De ahí se pasó al término de “quintos”, es decir, elegir un reclutamiento anual, por sorteo, de unos 50.000 hombres.
Así se mantuvo durante todo el siglo XIX habiendo una vía para evitarlo, la denominada “redención en metálico”, es decir, todos aquellos que pagaban una cantidad onerosa evitaban prestar dicho servicio militar. Ya a inicios del siglo XX, la reforma aprobada por el Gobierno liberal de José Canalejas en 1912, estableció una nueva ley de Reclutamiento y Reemplazo del Ejército, que introdujo ya la denominación de “servicio militar obligatorio” y eliminó la “redención en metálico”.
Tras la guerra civil española, y con la instauración de la dictadura franquista, el servicio militar obligatorio quedó regulado por una nueva ley de 1940, la Ley de Reclutamiento y Reemplazo del Ejército, por la que el servicio militar obligatorio, denominado servicio en filas, pasó a tener dos años de duración. Durante esos dos años el recluta, por ejemplo, tenía totalmente prohibido contraer matrimonio.
Este tiempo podía reducirse a 12 meses si se accedía a través de las milicias universitarias, es decir, si los reclutas estaban cursando estudios universitarios.
El Fuero de los Españoles, aprobado en 1945, una de las Leyes Fundamentales del régimen franquista, incluía, en su artículo 7 que el servicio militar incluía la “obligatoriedad a prestar este servicio cuando sean llamados con arreglo a la Ley”.
El Estado implicaba también a las empresas en el control del cumplimiento del servicio militar. Todos los empresarios u empleadores, debían comprobar, antes de la contratación de un empleado, si se encontraba en regla con sus obligaciones militares.
El servicio militar se podía realizar en cualquier cuartel o destacamento militar de la península y las islas, pero también en un destino menos deseado, por la distancia, por la dureza del lugar y porque era un territorio con ciertas “tensiones” territoriales. Nos estamos refiriendo a aquellos españoles que prestaron su servicio militar en la zona del Sahara español, en sitios como el Aaiún.
Fue el último territorio colonial que perteneció a España, abandonándolo a partir de 1974 con la conocida “Marcha Verde” que dejó en manos del reino de Marruecos dicho territorio.