Tras la guerra civil el país quedó destrozado, sumido en una profunda crisis social, muchas muertes y muchos encarcelados, y muchas heridas por cerrar.
Económicamente se optó por aplicar una férrea autarquía, es decir, abastecerse con sus propios recursos, evitando, en la medida de lo posible, las importaciones de productos de otros países.
Esta política se aplicó desde el final de la Guerra Civil hasta mediados de la década de los cincuenta.
Significó también el aislamiento de España a nivel internacional.
La política autárquica fue un completo fracaso porque prolongó y agudizó la escasez y carestía que gran parte del país había sufrido en la guerra civil. Además, muchos alimentos fueron sustituidos por sucedáneos. Y, por último, otra de las consecuencias de esta política fue el altísimo grado de corrupción y de especulación que se generó creando un mercado negro paralelo y llevando a muchas mujeres, especialmente, a ganarse la vida mediante el estraperlo o venta de productos . La miseria, la carestía y la burocratización del abastecimiento fueron el caldo de cultivo del mercado negro y del estraperlo que fue la venta ilegal de productos que estaban sometidos a una tasa o controlados por el Estado.
Ante tanta escasez el 28 de junio de 1939 el régimen estableció por decreto la famosas "Cartillas de Racionamiento" por las que se fijaban las cantidades que serían entregadas a cada persona para su alimentación, bajo la tasa marcada y que fueron distintas si se trataba de un hombre adulto, mujer adulta o persona de más de 60 años.
Digamos que hasta 1953 la cartilla fue la salvación de muchos españoles de no morir de hambre a la vez que el mercado negro o estraperlo florecía. Luego llegaron los años 60 y todo comenzaría a cambiar...