Polonia y nuestro centro educativo
IES María Pacheco
El pasado mes de enero dos grupos de alumnos, uno de 2º Bachillerato y otro de 1º Bachillerato, acompañados de varios profesores tuvieron la increíble oportunidad de poder participar en un viaje formativo a Cracovia (Polonia) organizado por el Instituto Auschwitz-Birkenau España y la Cátedra de Derechos Humanos y Cultura Democrática INABE UBU.
Una experiencia que pocos alumnos podrán olvidar y de la cual muchos de ellos han vuelto con una perspectiva diferente ante la historia de un pueblo luchador, desconocido para muchos, y orgulloso de la humanidad de sus gentes.
La pregunta que muchos de nuestros alumnos se hicieron al empaparse de todo lo que sucedió durante la Segunda Guerra Mundial en suelo polaco era siempre la misma: ¿por qué?
La hostilidad y opresión hacia una nación que lo único que hizo fue cuidar de su pueblo, de su gente…luchar contra un exterminio que se extendía como la pólvora, luchar contra una crueldad extrema que lo único que consiguió fue la destrucción de tantos y tantos sueños …
Al preguntarle a los alumnos qué había significado para ellos vivir esta experiencia, ver lo que sucedió, cómo, dónde… sus reacciones no dejan impasibles a nadie, ha calado en ellos, han crecido como personas y empiezan a forjar su propia opinión de lo sucedido…han empezado a leer, a interesarse, a preguntarse el porqué de la crueldad humana…algunos incluso llegan a verbalizar que la historia se repite…
María Dolores García-Moreno Jiménez
Profesora de Inglés
Auschwitz, la conciencia Europea
El pasado mes de enero los alumnos de Bachillerato pudimos visitar Cracovia y el complejo de Auschwitz-Birkenau, una experiencia en lo personal sobrecogedora. La visita constaba de un recorrido por las diferentes áreas y barracones del campo pasando por las vías del tren, prisiones, baños…
En lo personal la parte que más me llamó la atención fue una habitación donde los niños dibujaban en las paredes, ya que pude ver hasta qué punto llega la maldad humana en esos sentidos.
La cámara de gas donde miles de personas fallecieron asesinadas por los Nazis también es otro punto del recorrido que a mi parecer es muy duro de ver pues el lugar en sí está intacto y conserva rastros de ese sufrimiento humano llevado a cabo en ese cubículo que terminó con la vida de tantos inocentes.
La experiencia en sí me llevó a reflexionar sobre qué es ser europeo y que es tener dignidad.
Pues bien a estas personas se les aplicaban dos tipos de violencia; La física que llevaba a los presos a un estado de debilidad física estratosférico (desnutrición, palizas, torturas…) y psicológica que era incluso peor que las palizas y golpes pues anula cualquier ánimo de dignidad o presencia que a todos les corresponden por su condición de seres humanos. A priori esto puede ser contradictorio, ¿Como pueden ser un par de insultos peor que los malos tratos físicos?. Pues bien, era tanto el desprecio y la atrocidad de estos campos que las personas perdían algo tan esencial como la dignidad. Los presos eran tan anulados que los guardias no los reconocian como personas, es más, los perros u otros animales eran más valorados y mejor tratados que los prisioneros.
Este año 2025 se cumplen 80 años de la liberación soviética del campo de Auschwitz, a día de hoy muchas heridas siguen abiertas y el dolor sigue presente en muchos hombres y mujeres que fueron testigos directos de estas atrocidades y que nos recuerdan que estas barbaries no se pueden repetir. Ellos y ellas son nuestros recordatorios constantes de que tenemos que dar gracias por ser Europeos y por haber nacido en un mundo libre donde existen estatutos como las Constituciones que reconocen la igualdad y la no discriminación por género, religión, raza, sexualidad…
Es nuestro deber como ciudadanos frenar cualquier intento de segregación que actúen con señalamientos a colectivos particulares y que infunden odio en la sociedad.
Pues la extremización es el peor modo de buscar soluciones.
Lucía García Sánchez (2º Bachillerato CCSS y Humanidades)
AMOR
"Amor". Supongo que esa es la palabra que se le vendrá a la mayoría de personas a la cabeza nada más ver este recuerdo capturado en una imagen. Un término olvidado pero no eliminado hoy en día.
El primer sentimiento que se me vino a la cabeza al ver esto fue paz, una tranquilidad mental. Gracias a esta imagen podemos afirmar que no todo estuvo muerto, y que no pudieron ser derrotados al completo. Les querian con tan solo un sentimiento, el dolor.
No fue así, nadie muere por dentro antes de morir por fuera, nadie deja sus sentimientos en el olvido, a nadie le gana el dolor. Delecho hay un sentimiento mucho más fuerte que este. el amor. "El amor es una fuerza que nos ayuda a buscar la belleza y la perfección en el mundo". Estas palabras citadas por Platón nos darán una respuesta más clara ante esta fotografía.
Como podemos ver, el hombre se encuentra con una cara alegre realizando una mueca mientras que a su mujer se la nota ese contagio por la alegría de su marido. Algo muy probablemente incierto, ya que tenía que acudir a la guerra. Ese rostro alegre sigue en pie a pesar de saber que es posible que no vuelva a verla, de hecho no le da importancia. muestra seguridad y valor de que al menos se asegura de que a ella no le va a ocurrir nada e intentando quitar hierro al asunto "me voy a ir, pero sé que ella estará tranquila".
"Amor". Supongo que esa es la palabra que se le vendría a la mayoría de las personas nada más ver este recuerdo capturado en una imagen. Pero esta vez no es un amor cualquiera, es un amor seguro.
Ainhoa Domínguez Mota (2º de Bachillerato HCS)
Al tener esta imagen delante de mil, lo primero que se me viene a la cabeza es un devastador sentimiento de tristeza, desolación y desesperación. Las llamas, el fuego, la destrucción... Todo aquello que una guerra puede generar.
Sin embargo, después de que la pesadumbre se adueñe de mis pensamientos, mi mirada permanece fija en la cruz. Una cruz que se mantiene firme ante toda destrucción, una cruz clavada por el hombre en medio del horror como símbolo de esperanza.
Inmediatamente, una pregunta, retumba en mi interior cómo alguien no creyente hace frente a esta situación sin cuestionarse "¿dónde está Dios?"
Pero hay algo que la guerra no puede destruir, algo que hace al pueblo polaco fuerte... y ese algo es la fe.
Trato de imaginar a todos aquellos polacos supervivientes del horror ante toda esa miseria, destrucción y muerte. Y, entonces, mi mente se abre y soy capaz de entender que, ante tanta oscuridad, ellos fueron capaces de encontrar una luz viva. La luz de Dios, alumbrando la esperanza de asimilar su destino para poder vivir en un mundo mejor.
Creo firmemente en su palabra, "Vuelve tu espada a su lugar, porque todos los que toman espada, a espada perecerán" (Mateo 26:52)
Y no solo lo creo yo, si no todos aquellos polacos inocentes que, ante las llamaradas de odio, rencor y crueldad, supieron ver la luz del Espíritu y se aferraron con fuerza a la esperanza de ser salvados y conducidos hacia un lugar mejor, aquel al que nunca pudieron pertenecer.
Por todo esto, esta imagen me transmite la grandeza de un pueblo al que no pudieron arrebatarle todo, pues nada ni nadie pudo quitarles nunca su dignidad, su amor, fe y esperanza.
Laura Sánchez Varela (2º de Bachillerato)
En esta imagen podemos observar a cuatro personas contemplando su ciudad destruida. Tres de estas personas son soldados y parecen estar cansados porque probablemente hayan estado luchando por su país, y el de la derecha es un niño. Esta imagen me ha llamado la atención porque es impactante ver cómo estas personas lo han perdido todo tras la guerra.
Probablemente estas personas eran como cualquiera de nosotros; tendrían una familia, una casa y una vida cotidiana como la de cualquier persona normal y, de repente, lo perdieron absolutamente todo sin esperarlo. Es duro pensar que hoy en día hay gente en situaciones parecidas ya que sigue habiendo muchos países en guerra y gente que lo sigue perdiendo todo.
Esta imagen.
Esta imagen también me hace reflexionar sobre que las consecuencias de los conflictos entre países y políticos siempre las sufren las personas inocentes.
Por lo tanto, tras observar y reflexionar sobre esta foto me doy cuenta de lo frágil y fugaz que es la vida tal y como la conocemos, así que creo que es muy importante vivir cada día como si fuese el último, valorando más lo que tenemos y las personas que nos rodean, porque no sabemos cuando podemos perderlo todo.
Aún así en la imagen podemos ver cómo a pesar de estar en una situación tan trágica, estas personas siguen unidas para apoyarse mutuamente y luchar por lo que les importa para reconstruir un futuro mejor.
En conclusión, creo que esta imagen nos enseña valorar todo lo que tenemos y a disfrutar de cada pequeño momento de felicidad porque todo puede cambiar cuando menos lo esperemos.
Almudena.
En la guerra también hay amor
Hay algo que nos quiere decir esta imagen, algo que no se puede describir con palabras, sino con lo que sientes. Cada gesto, cada mirada, nos había directamente al corazón, nuestras emociones fluyen sin necesidad de ninguna explicación.
Esa conexión que sientes hace que te olvides de todo, es como si hubiera una barrera que nos separe del resto del mundo.
Ese sentimiento es el AMOR
El amor no tiene límites, no hay nada que lo pueda frenar, es una forma de expresar lo esperanza en tiempos de guerra. Podríamos decir que el amor lo sana todo o incluso lo soluciona todo, aunque no sea verdad, pero ese sentimiento hace que lo sea. Al mirar esta imagen podemos ver que aún queda humanidad en estos tiempos de guerra. Se pueden destruir edificios, casas, calles o ciudades completas, pero lo que nunca se deja atrás son los sentimientos, siempre nos van a acompañar.
Estamos acostumbrados a pensar que solo se puede sentir amor hacia personas, pera la realidad es que es mucho más que eso. Amor es cualquier cosa que te haga sentir libre, relojado, tranquilo, emocionado, sentir mariposas en el estómago o sentir escalofríos... El amor lo puede recibir una persona, animal, lugar, canciones, situaciones, momentos....
Ese 24 de diciembre te levantas por la mañana, desayunas un café calentito mirando por la ventana como caen lentamente copos de nieve, enciendes la chimenea y empiezas a leer un libro... ESO ES AMOR
Cuando has tenido un mal día y suena en la radio tu canción favorita. ESO ES AMOR.
O simplemente esas reuniones familiares, o con amigos...
El amor está en todas partes, y nadie ni nada lo puede controlar pero sí elegir.
Se podría decir que este sentimiento es una debilidad, pero es lo que nos hace humanos. Todos tenemos amor por alguien o por algo, y a veces nos hace ser frágiles, incluso a las personas con maldad, o personas que generan guerras y destruyen familias y ciudades. Seríamos ignorantes si pensáramos que sólo pueden dar y recibir amor un determinado grupo de personas.
Amar es nadar, sin ahogar
amar es caminar, sin tropezar
amar es soñar de verdad.
ELLOS
Complicidad, confianza, seguridad, esperanza, ternura, amor, deseo Es lo que transmiten ellos dos juntos.
Sus miradas es tan simple, pero lo transmite todo, von a estar el uno para el otro. Su contacto físico aporta soporte en su relación, si uno se cae el otro le ayuda a levantarse.
Ella transmite una gran ternura. Sin decir ni uno solo palabra, escuchamos esa tranquilidad de que todo va a salir bien, al estor juntos.
Él muestra su debilidad al cruzar esa mirada que transmite todo, es él mismo con ese niño interior, lo podemos ver por como juguetea con su lengua o simplemente por su postura intentando hacer sentir a ella tranquilidad. Aunque parezca que no hay ninguna preocupación.
Ellos dos representan la lucha, la esperanza, la humanidad que nunca se pierde. Son el vínculo que les va a ayudar a seguir adelante y luchar por su hogar, sus familias y por ellos mismos.
En otras palabras esta imagen nos enseña que una guerra no es solo muerte, destrucción, tristeza, impotencia... Sino que hay pequeños rayos de luz. Si nos paramos o pensar en todo lo malo nunca avanzaremos, lo guerra es una manera de ver el poder que tiene el humano, y si puede llegar a crear lo peor de todo también podemos llegar a hacer lo mejor de todo, pero eso no está en uno mismo sino en el apoyo entre todos. Aunque destruyan lo material o incluso a veces se pierdan familiares, lo último que se pierde es la esperanza y la lucha por seguir hacia adelante, el tiempo avanza pero no para. Y si no lo intentas va a seguir todo igual, vamos a luchar por todos aquellos que ya no puedan.
Adela Esteban (1º de Bachillerato, CYT)
15 DE AGOSTO
En esta imagen podemos observar una iglesia la cual se encuentra totalmente destruida por la guerra. A ambos lados de la fotografía se sitúan unas hileras de bancos que, sorprendentemente, se encuentran en buen estado, como si hubieran resistido al paso del tiempo y a los embates de la destrucción. En el centro de la imagen, un rayo de luz atraviesa el techo derruido, iluminando parcialmente la iglesia y creando un contraste entre la oscuridad y la claridad.
Ese rayo de luz no solo ilumina fisicamente el espacio, sino que también se percibe coma un símbolo de esperanza en medio de la devastación. Es un recordatorio de que, incluso en los momentos más oscuros, puede haber algo que nos inspire a seguir adelante. Esa luz es un ápice de fe, ilusión, esperanza y una invitación a no rendirse cuando todo parece perdido. La vida está llena de momentos asi, momentos en los que la oscuridad parece envolverio todo, en los que no encontramos ninguna salida, ninguna sonrisa. Sin embargo, siempre hay que buscar algo a lo que aferrarnos, una pequeña chispa de luz que nos permita avanzar. Puede ser un recuerdo, una meta, o incluso un simple instante de calma que nos recuerde que la tormenta no dura para siempre.
Los bancos situados a los costados, casi intactos en medio de la destrucción, me hacen pensar en la importancia de encontrar un momento para sentarse, aunque sea por un instante, a pensar en otra cosa, a despejar la mente o simplemente a disfrutar del silencio. Esto significa que, incluso en medio del caos, podemos encontrar momentos de paz y conexión con nosotros mismos, un refugio interno que nos permita seguir adelante con fuerza renovada.
Esta imagen no solo refleja una escena de destrucción, sino también una narrativa de resistencia, esperanza y la capacidad humana de encontrar luz en la más profunda oscuridad.
Finalmente, he conectado con esta imagen de la exposición porque recientemente he pasado por una enfermedad grave. Una enfermedad que me priva de hacer muchas cosas que me gustan y que me obliga a otras muchas que no me gustan tanto. Por eso me he sentido exactamente igual que el cuadro. Que en un muy mal momento de mi vida, hay que seguir adelante y luchar por lo que quieres.
Antonio Álvarez (1º de Bachillerato, CYT)
PAPÁ, QUIERO SER COMO TÚ
"Dile a Balint que le quiero". Así terminaba la última carta que recibí de mi padre.
Así mi padre le decía adiós al verme crecer.
De esa manera mi padre se despedía de este mundo.
Miércoles 16 de Agosto, 1939
Nos encontramos en Varsovia, en un pequeño pueblo en dónde polacos y judíos convivían en paz. Entre sus habitantes se encontraba la familia Kaminski, una familia común y corriente con un pequeño niño de 10 años, yo, Balint Kaminski.
Recuerdo salir a jugar siempre a la calle con los demás niños, corríamos y reíamos sin preocupaciones algunas. Al llegar la hora de la cena, nuestras madres nos llamaban desde las ventanas y volvíamos a casa a reponer energías, siempre había algo rico para comer.
No obstante, no éramos conscientes del peligro que nos acechaba. Nunca pensamos que esas tardes llenas de risas llegarían a su fin antes de la pubertad. Éramos ilusos. Fue un Sábado 9 de Septiembre cuando escuchamos las bombas caer, cuando mi padre, el señor Kaminski, tuvo que partir a luchar por su patria. Ese día comenzaron las cartas. Ese dia comenzó el miedo.
Miedo a la invasión nazi, temor por la seguridad de mi padre, pánico a la muerte. Todo eran sinónimos en ese entonces.
Sábado 9 de Septiembre, 1939
Mi madre y yo nos refugiamos en el sótano de nuestra casa. Los primeros días no fueron tan malos, pero sentíamos inseguridad por lo que pasaba ahí fuera, por el estado de papá y por nuestro futuro.
Un par de días después de la invasión llamaron a la puerta de casa, estábamos en el sótano escondidos pero fueron tan persistentes que mi madre tuvo que subir armada a abriries la puerta. No resultaron ser alemanes malvados, sino que en su lugar, eran los vecinos buscando refugio, ya que su casa había sido bombardeada. Con cierta inseguridad, mamá aceptó a refugiarios con nosotros, eran judíos y podíamos meternos en un buen lío.
Los días pasaban y de vez en cuando recibíamos una carta de papá contandonos sobre la situación que había fuera y de cómo se estaba enfrentando a ella. Nos prometía volver sano y salvo y nosotros como ingenuos creíamos sus palabras. Yo incluso le decía al hijo de los judíos que quería ser cómo papá cuando creciera, tras eso comenzaba a fantasear junto a él sobre las hazañas que llevaría a cabo por Polonia para traer la paz al mundo.
Viernes 15 de Septiembre, 1939
Las cartas de papá dejaron de llegar, la comida comenzaba a escasear y las bombas no parecian cesar. Gritos de dolor provenientes de las calles se escuchaban si te acercabas a la puerta del sótano. Había gente muriendo.
Pero yo no debía preocuparme, papá nos había prometido que volvería sano. Los Kaminski somos hombres de palabra, y una promesa no puede romperse.
Viernes 22 de Septiembre, 1939
Han volado nuestra casa. Todo está hecho ruinas. No ha quedado nada de ella, solamente recuerdos felices.
Fue por la noche, nosotros lo sentimos, retumbó el sótano entero, fue gracias a Dios que nos hemos mantenido a salvo, solo hemos sufrido pequeñas lesiones por trozos del techo que se rompieron encima de nuestros cuerpos dormidos.
Mamá ha llorado mucho, los vecinos han tratado de consolarla, pero no han sido capaces de ello. Yo, sin embargo, me preguntaba que había sido de papá, hacía dias que no llegaba una carta suya. Comenzaba a pensar que en realidad era un mentiroso, que nos había mentido a todos y se había escapado con otra familia, con otro niño al que cuidar, querer y ver crecer. Pero en el fondo sabía que no era cierto, sabía que mi padre nos quería con locura y que nunca nos abandonaría, y el saber aquello solo me causaba más inseguridad.
Domingo 24 de Septiembre, 1939
Era mediodía cuando el vecino volvió de buscar comida, sin embargo, traía algo inesperado con él. Una carta del señor Kaminski.
Esta carta no era como las demás que nos habían llegado de papá, esta estaba rota, sucia y manchada de sangre. Mamá antes de leerla ya se había echado a llorar. Como mamá no quería abrir la carta, yo la cogí, y me dispuse a leer:
"Querida familia;
Es con el corazón pesado que os escribo esta carta. La guerra nos ha separado y, aunque estoy lejos, mi amor por vosotros nunca ha sido más fuerte. Ahora sé que no regresaré a casa, y quiero que sepáis que siempre estabais en mis pensamientos y en mi corazón. Hannia, cariño, gracias por todo. Tú amor me ha dado la fuerza para enfrentar estos tiempos oscuros. Balint, sé valiente y cuida de tu madre. Recuerda siempre las momentos felices que compartimos y mantén viva la esperanza de un futuro mejor.
No lamenten mi partida, pues he luchado por una causa justa. Mi mayor deseo es que vivõis en un mundo libre y en paz. Aunque no estaré alli para verlo, confío en que algún día la paz reinará de nuevo.
Os quiero con todo mi ser y siempre estaré con vosotros en espíritu. Cuidaos y vivid con valentía y amor.
Hannia, si estás leyendo esto, dile a Balint que le quiero."
Papá no va a volver.
Jueves 8 de Febrero, 1951
Han pasado doce años desde que el señor Kaminski murió. Ahora soy un hombre adulto, ahora me percato de la realidad como es, no soy un crío cándido.
Varsovia está siendo reconstruida, los nazis se fueron hace unos años y nos estamos recuperando de ello a un ritmo muy lento. Todo está destruido, no hay comida apenas y los judíos siguen perseguidos. Este no es el futuro que imaginaba para mí.
Madre ya no se encuentra entre nosotros, al igual que los padres de mi amigo el judío, el trio murió a causa de una gripe años atrás, pero hemos sabido seguir adelante.
Si hay algo que me ha enseñado esta situación, es que en tiempos de oscuridad y desesperación, la esperanza y la solidaridad son nuestras mayores fortalezas. Aunque la guerra nos arrebató mucho, nunca pudo destruir nuestro espíritu. Aprendimos que, incluso en los momentos más difíciles, la humanidad y la bondad pueden florecer. La paz y la libertad son tesoros invaluables que debemos proteger y valorar siempre.
Marina Sampériz (1º Bachillerato, CYT)
Esta imagen representa cómo las personas, incluso en época de guerra, salen a la calle y hacen vida normal, en este caso a tocar instrumentos. Aunque para algunas personas esto no parezca relevante, a mi parecer lo es porque, para mi, la vida sin arte no es vida.El arte es algo vital y humano, en especial es vital en este caso de deshumanización y matanza que sufría el pueblo polaco. El hecho de que estos dos hombres estén tocando música también me parece un acto heroico, que a pesar de no ser militares, también están ayudando a algunas personas mediante la música, utilizando esta como una via de escape de la realidad que vivían, tanto para los músicos como para las personas que los escuchan, aunque estos no sean una gran banda ni una gran orquesta pueden ser mucho mejor que ellas en estos casos.
Esto me demuestra que incluso en los tiempos más difíciles, las sonrisas y el arte siguen, al igual que la vida, que aunque estén rodeados de muertos y viviendo la destrucción de su civilización, sus hogares, seres queridos... la vida continúa y es más fácil continuarla gracias al arte. Porque el arte nos acompaña y nos acompañará siempre, porque el arte une a otras personas, porque el arte nos ayuda a expresarnos y mostrar nuestros sentimientos y. porque la vida, es arte y al igual que el arte, la vida es maravillosa e increíble. Por ello volveré a recalcar la frase:
La vida sin arte no es vida.
Juan Marcos Cepeda (1º Bachillerato, CYT)
AUDIOVISUALES REALIZADOS POR ALUMNADO DE 3º ESO y 2º DE BACHILLERATO
DE LOS CURSOS 2023/2024 Y 2024/2025
AUSCHWITZ A TRAVÉS DE LOS OJOS DE NUESTROS ALUMNOS DE 2º ESO
Organizado por la profesora de Artes Plásticas y Dibujo, Teresa Caldas, los alumnos de 2º ESO y 3º ESO de Educación Plástica Visual y Audiovisual han podido escuchar las experiencias de los alumnos de 1º y 2º de Bachillerato que han participado en la visita a Polonia y a Auschwitz, y a través de sus palabras reproducir en dibujos y obras gráficas lo que les contaban.
Un ejercicio artístico de gran nivel y de un alto grado de empatía. En esta galería se pueden ver estos trabajos que también estarán expuestos en Caixa Bank Toledo del 25 de abril al 23 de mayo de 2025, junto a los realizados por el alumnado del Instituto de Educación Secundaria Peñas Negras, de Mora.