Tomás de Aquino

Las Relaciones Entre Fe y Razón en la Filosofía Medieval

Averroes y Tomás de Aquino

[Este tema no está montado con la estructura ideal para Selectividad: el contexto debería incluir los tres primeros apartados, más algunas referencias a la Edad Media]

1.- Averroes.

Abū l-Walīd Muhammad ibn Ahmad ibn Muhammad ibn Ruschd, latinizado como Averroes, es el filósofo musulmán más importante de la Edad Media.

Nacido en Córdoba (1126-1198), Averroes ejerció como juez, médico y político. Además de su producción en medicina, (escribió un enciclopedia médica) su gran aportación filosófica consistió en traducir y comentar las obras de Aristóteles, leyéndolas en el griego original. Esas traducciones al árabe, pasan a la escuela de traductores de Toledo, y desde allí se extienden rápidamente a la Escolástica cristiana.

Averroes no sólo propició la reinserción de Aristóteles en la Europa medieval, sino que sus comentarios definen líneas nuevas de profundización en dicha filosofía, como el concepto ontológico de existencia, y los estudios acerca de cómo es posible la adquisición de verdades universales.

Averroes representa el mejor momento de la Filosofía Andalusí (junto a Maimónides, Aventofail, etc). Su principal discípulo fue Ibn Tumlus.

2.- Tomás de Aquino.

A) Biografía

Tomás de Aquino nace en el seno de una familia noble napolitana en Roca Seca, en 1224. Su padre era conde de Aquino, pero él es enviado a los 5 años a estudiar a un convento benedictino, donde comienza a demostrar sus especiales dotes para el estudio, la erudición y la teología. Por ello comienza a estudiar Filosofía (Trivium y Cuatrivium) en Nápoles. A los veinte años ingresa en la orden de los dominicos, y se traslada a París para desarrollar sus estudios.

También estudió en Colonia, entrando en contacto con S. Alberto Magno y la Escolástica (corriente filosófica fiel al aristotelismo). Cabe señalar que su vocación choca en la mentalidad de la época (un noble tomando el hábito de un simple fraile mendicante), y por ello su madre y sus hermanos lo retienen durante dos años intentando en vano que abandone los hábitos. Al terminar su graduación en París desempeño su labor docente en esta ciudad y por distintas ciudades de Italia (sus deberes consistían principalmente en explicar las "Sentencias" de Pedro Lombardo). A los 45 años vuelve a París, donde participa de la polémica existente entre franciscanos (de corte agustiniano y platónico) y dominicos (de corte aristotélico). Es entonces cuando encontramos su mejor período filosófico, en constante pugna tanto con los averroistas como con los franciscanos. Muere en 1274 cuando iba a Lyon para participar en un concilio.

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Aunque Santo Tomás vivió menos de cincuenta años, escribió más de sesenta obras, algunas cortas, otras muy largas. Esto no significa que toda la producción auténtica haya sido escrita directamente a mano; le ayudaron secretarios, y sus biógrafos aseguran que podía dictar a varios escribientes a la vez. Le han sido falsamente atribuidas otras obras, que fueron en realidad escritas por sus discípulos. La obra de Santo Tomás puede clasificarse como filosófica, teológica, escriturística y apologética. Esta división, sin embargo, no siempre se mantiene. Destacan la "Summa Theologica" (que, aunque contiene mucha filosofía, es un compendio de la teología y la doctrina cristiana, casi como un manual para estudiantes); y la "Summa contra Gentiles" que es principalmente, aunque no exclusivamente, filosófica y apologética (escrita en Roma como apoyo filosófico de la fe cristiana y la reconquista frente a los musulmanes en España). Sus obras netamente filosóficas son principalmente comentarios a Aristóteles y sus primeros escritos teológicos fueron comentarios de los cuatro primeros libros de "Sentencias" de Pedro Lombardo. Sin embargo, su obra no comenzaría a ser editada hasta finales del s. XV.

En general, su filosofía es un tanto ecléctica: acepta el platonismo imperante en la teología cristiana, pero es considerado el introductor teológico de Aristóteles en el cristianismo, superando las dificultades del averroísmo latino, de la escolástica, y superando en su ontología al propio maestro. El tomismo ha tenido un profundo calado tanto en filosofía como en teología (considerado el cúlmen del cristianismo). Su participación e importancia en los concilios de la época fue inigualable, recibiendo en vida el título de doctor de la Iglesia (Doctor Angelicus); y es el patrón tanto de la universidad como de los estudiantes.


3.- Fe y Razón.

A lo largo de la Edad Media, se produce intelectualmente una constante pugna entre la adquisición del conocimiento por la fe o por la razón. Así la verdad puede serlo en sentido filosófico o en sentido religioso; y no siempre serán la misma verdad. Esto se debe a que aún no existía la división moderna del conocimiento en distintos niveles (filosífico-científico, religioso, mitológico, etc.). Por ello, la Filosofía y la Religión se disputan quién tiene la verdad sobre cuestiones comunes: la estructura de la realidad, la naturaleza del ser humano, la ética y la política… En los inicios de la teología cristiana (la patrística), aún no hay conflicto con la filosofía, sin embargo, la recuperación del aristotelismo y del interés por el estudio de la naturaleza (sobre todo en el Renacimiento), comenzará a manifestar las diferencias entre lo que afirma la fe y las evidencias de la razón. Finalmente, con la aparición de la ciencia moderna (siglos XVI ó XVII) la ruptura y el enfrentamiento serán totales.

En Tomás de Aquino no hay aún un enfrentamiento, aunque se nota la tensión el el hecho de que se afirma que ambas son compatibles, pero se considera a la razón limitada, por lo que requiere de la fe. Dicho de otro modo, por ambas vías se deben llegar a los mismos resultados, aunque hay cuestiones que escapan al entendimiento humano, y por ello es necesaria la fe. En consonancia con Aristóteles, la razón parte de los sentidos, que proporcionan datos acerca de los objetos materiales (todos los objetos físicos serían un compendio de materia y forma). Pero Tomás habla de objetos cuya materia no es sensible y de formas puras (en realidad solo Dios).

Habría, pues tres tipos de verdades: verdades de fe (sólo accesibles mediante la revelación divina), verdades de razón (accesibles por la filosofía y el entendimiento), y un pequeño grupo de verdades comunes (accesibles por ambas vías). Este tercer tipo sería el más problemático, ya que ambas vías podrían estudiar los mismos objetos pero llegando a conclusiones opuestas. Pero aquí se elude la disputa: precisamente la oposición de dos soluciones a un mismo planteamiento muestra la limitación del entendimiento, y por ello debe prevalecer la versión de la fe. Así, para las verdades comunes, la fe es una especie de garantía de calidad, que limita las opiniones que no pueden ser ciertas.

4.- La demostración filosófica de la existencia de Dios.

Aparentemente, choca un poco que un teólogo creyente intente demostrar la existencia de Dios: en principio parecería una condición indiscutible. Tomás considera que no es necesario, aunque sí posible, por ello no permite que se considere una verdad de fe, sino de razón, para que no se interprete como irracional. Para su demostración, Tomás de Aquino utiliza las cinco vías: argumentos aristotélicos, platónicos y otros clásicos en la escolástica (de nuevo vemos su eclepticismo). En la “Suma Teológica”, las cinco vías aparecen así:

  1. Primer motor o motor inmóvil (tomada de Aristóteles): si todo lo que se mueve, es movido por otro movimiento previo, la serie de movimientos no puede ser infinita, con lo que debe haber un primer motor, a su vez inmóvil (para no ser movido por otro previo) Ese primer motor es Dios.
  2. Causalidad del mundo (Aristóteles): Todo tiene una causa, pero cada causa es, a su vez, causada por otra. Pero no puede haber una serie infinita de causas (contadas hacia atrás), sino que debe haber una primera causa incausada. Esa causa es Dios.
  3. Existencia de los seres contingentes (de Avicena): Todos los seres del mundo son contingentes (podrían no haber existido y no tienen porqué existir). Pero, entonces, ¿por qué existen? Debe haber un solo ser necesario, causa de sí mismo y de la existencia de los demás contingentes.
  4. La perfección de los seres (Platón): Entre los seres del mundo hay unos más perfectos que otros, pero una cualidad del más perfecto de todos ellos es precisamente la necesidad de que exista. Por ello existe un ser completamente perfecto: Dios.
  5. El orden del mundo: es evidente que el mundo opera un orden, que hace encajar a todos los seres. Por ello debe haber una inteligencia ordenadora, superior a las limitaciones de todos lo seres: Dios.

5.- El problema del aristotelismo.

Los averroistas, durante el s. XIII estaban intentando el acercamiento teológico a las doctrinas aristotélicas. Pero se encontraban con dos problemas fundamentales: el primero es que, dado que la reintroducción de “el maestro” provenía del mundo árabe, tenía cierto rechazo por parte de la jerarquía eclesiástica. El segundo es que determinadas tesis antropológicas eran difícilmente aceptables por el cristianismo, en especial, la teoría del alma. Los averroistas, quizás en una interpretación demasiado celosa de la traducción de Averroes, aceptaban que el alma individual es mortal, y fueron rechazados y considerados heréticos.

Tomás de Aquino, en cambio, parte con una ligera ventaja: tuvo acceso a una traducción independiente y directa de las obras de Aristóteles en griego, con lo que su interpretación es más fiel y menos predefinida. Esto le permite reinterpretar cristianamente al filosofo. Así supo exponer a la Iglesia las ventajas de la Ontología y la Metafísica aristotélica para hacer teología sobre la platónica.

Por otro lado, la Escolástica se encontraba atascada en la famosa “disputa de los Universales”, un problema del aristotelismo consistente en averiguar como era posible el paso de lo particular a lo universal (por ejemplo en la búsqueda de leyes de la naturaleza, o en la búsqueda de conceptos generales o abstractos). Tomás aporta sus teorías acerca de como el Entendimiento adquiere el conocimiento, proponiendo que los universales existen sólo dentro del alma (intelecto), pero que se refieren a cosas que existen fuera (objetos reales). Esta interpretación es un ejemplo de su síntesis entre aristotelismo y platonismo.