los Presocráticos

Tema 1: Los orígenes de la filosofía. Los presocráticos

1. Introducción: los orígenes de la filosofía.

Tradicionalmente ha sido habitual que, al hablar de los orígenes de la filosofía, estos se sitúen, hacia finales del s. VII a. C. en el Mundo Griego antiguo, asociados a la figura de Tales de Mileto. También es habitual describir este momento como "el nacimiento del pensamiento racional o logos". Esta creación se atribuía a la "genialidad" griega, señalando una supuesta superioridad racional de los griegos frente a otras culturas de la época.

Sin embargo, actualmente estas afirmaciones se consideran simplistas y reduccionistas. En tanto que la Filosofía consiste en un sistema racional de creencias, valores e interpretaciones del mundo, ésta existiría en la gran mayoría de las civilizaciones, y sus orígenes serían muy diversos. Por ejemplo, ya hacia el siglo VII a. C., otras civilizaciones, como la egipcia o la china estaban muy desarrolladas. Sus sistemas de creencias y valores, así como sus modelos interpretativos del mundo se pueden considerar al mismo nivel de racionalismo que el de los griegos. Por otro lado, sería exagerado pensar que el racionalismo aparece de la nada con un personaje concreto, y mucho menos que se impone y cambia de golpe la forma de pensamiento de la sociedad.

Si nos centramos sólo en la Filosofía Occidental, no cabe duda que en los siglos VII a VI confluyen una serie de factores que permiten la aparición de una serie de personajes como Tales de Mileto que juegan un papel muy importante en el desarrollo de la Filosofía.

2. Factores contextuales. El mundo griego antiguo.

Superado el tópico simplista del genio griego, debemos mencionar la coincidencia de una serie de factores contextuales que concurrierion hacia finales del siglo VII a. C. en el Mediterráneo Oriental. Hasta ese momento, el “mundo griego” consistía en una serie de pueblos más o menos independientes, asentados sobre los restos de las civilizaciones minoica y micénica, tanto en la Grecia Continental, como en la costa sur de Italia (Magna Grecia) y en la costa occidental de la Jonia (Asia Menor, actualmente Turquía).

La base de su cultura común eran el idioma y un sistema de creencias que, aunque muy diverso, asumía una mitología estandarizada. Compartían un conjunto de dioses, como Zeus, Apolo, Poseidón, Ares, etc. y de héroes y hazañas prodigiosas.

Uno de los máximos exponentes de dicho sistema cultural lo encontramos en Homero (s. VIII a.C.). Homero es el poeta griego por excelencia, que recoge no sólo el episodio más significativo se la historia griega, la Guerra de Troya (s. XIII-XII, posiblemente sobre el 1150 a. C.), sino que además, en la Odisea y la Iliada aparecen todo el elenco de dioses y mitos tradicionales griegos. También es significativo Hesiodo y su Teogonía, en la que se recogen los mitos acerca del origen de los dioses y las fuerzas de la naturaleza.

Para explicar de la aparición de este modelo de pensamiento, podemos señalar una serie de factores sociales, económicos e ideológicos que se produjeron en aquel periodo:

Existen numerosos factores que propiciaron la aparición de la filosofía, pero, a modo de síntesis, podemos resumirlos en tres tipos:

  • Un sistema mítico muy abierto. Los griegos conocían y respetaban a los dioses, pero no disponían de un libro sagrado, una interpretación oficial ni sacerdotes expertos. Eran abiertos y tolerantes en las prácticas, hasta el punto de aceptar dioses extranjeros. Por tanto, afrontaban las explicaciones del mundo y las creencias recogidas en los mitos sin dogmatismo y estaban acostumbrados a discutirlas y razonarlas.
  • El comercio y la navegación. El contacto cultural era enorme, lo que propició una mentalidad abierta y diversa. Los viajes conectaron formas de vida y costumbres diferentes, fomentando el relativismo y el cosmopolitismo. Esto fomentó una mentalidad muy abierta.
  • Confianza en el ser humano. En sus mitos y creencias, el héroe es aquel que dirige su vida con astucia y audacia. Tenían mucha confianza en el ser humano. En las historias, los astutos ganaban guerras y resolvían complicados problemas. Así que en su mentalidad, se valoraba mucho la sabiduría y el interés por el conocimiento.

3. El paso del mito al "logos".

A.- Mito y Logos:

Antes del s. VII a. C. nos encontramos el mito como forma de pensamiento en la antigua Grecia. El mito puede ser definido como un conjunto de leyendas imaginativas y fantásticas que narran el origen del universo, la situación del ser humano y su relación con la naturaleza. Habitualmente, el mito es una actitud intelectual en la que se produce una personificación de las fuerzas de la naturaleza, es decir, se dota de voluntad y personalidad a los elementos naturales. Así por ejemplo, en la mitología griega hay un dios del Amor, otro del Viento, ... Estos dioses actúan según su voluntad y capricho. Los mitos suelen contener explicaciones para los fenómenos, pero éstas suelen ser ingenuas o fantásticas, ya que su única pretensión es la de intentar producir un efecto calmante en la población.


El pensamiento mítico está basado en lo aparente, cambiante y múltiple, mientras que el pensamiento racional está basado en lo que realmente son las cosas, la permanencia y la unidad.

MITO LOGOS

Incognoscible Cognoscible

la no interpretación y - Aparente - Verdadero (ser)

- Cambiante - Permanente

- Múltiple - Unidad


Estas tres características, permanencia, esencia y unidad, se deducen mediante el empleo de la razón, despreciando el conocimiento sensorial que nos muestra la realidad como algo aparente, cambiante y múltiple.

B.- Concepto de naturaleza: physis

En el mundo griego tradicional, ya en los mitos, encontramos a menudo una reflexión sobre la naturaleza o "physis". Los mitos buscaban dar una explicación del mundo y procurar cierta "normalidad". De esta forma era habitual que mencionasen explicaciones para las fuerzas de la naturaleza, el orden de las cosas o las cualidades humanas, eso sí, recurriendo a menudo a dioses y referencias fantásticas.

Tanto en griego como en castellano este término hace referencia a dos significados:

  • El conjunto de todas las cosas existentes o seres vivos.
  • La esencia de las cosas.

Con el logos el concepto tradicional de naturaleza va cambiando, haciéndose más racional, más autónomo y más explícito. Por ejemplo, adquiere la cualidad de tener dos caras, una superficial y una esencial. Prácticamente todos los filósofos presocráticos coinciden en distinguir en la naturaleza las siguientes ideas:

  • Es un cosmos, un orden en oposición al caos.
  • Es dinámica, cambiante, está en continuo movimiento (es plural, diversa, múltiple).
  • Hay una unidad subyacente a la aparente diversidad.
  • Presenta unos movimientos intrínsecos, una animación y leyes propias.

C.- El "arché":

El primer objeto de estudio del "logos" fue la "physis", y más exactamente la búsqueda en ella de un principio o Arché. Tanto en griego como en castellano, la palabra "principio" tiene dos significados: origen espaciotemporal de algo, y primer elemento o causa explicativa. Este segundo uso es el de la filosofía. Los griegos no huberan pensado en un principio tipo "creación" pues eso hubiera significado admitir "la nada", un concepto absurdo e imposible para ellos.

El Arché (también arqhé, arkhé, arjhé o arjé; del griego ἀρχή, "fuente", "principio" u "origen") es un concepto fundamental en la filosofía de la antigua Grecia, que significaba el primer elemento de todas las cosas. También puede significar sustancia o materia, es decir, aquello que no necesita de ninguna otra cosa para existir, solo él mismo.

Como hemos dicho se intenta definir la naturaleza como algo permanente y único; se persiguen unas leyes o principios explicativos a ser posible uno sólo pues la naturaleza es algo único que explique dicha realidad. Ese será el gran problema al que se enfrentarán los filósofos griegos, ya que es preciso explicar una naturaleza dinámica, cambiante, a través de una ley que no puede estar sometida a dicho cambio, ha de ser inmutable, pues de lo contrario no la podríamos conocer.

Este principio explicativo del universo, de toda la realidad, será el arché. Así los primeros pensadores jonios identificaron el arché con el agua, con el aire o con otros elementos. Cuando se identifica el arché con un solo objeto estamos ante una filosofía monista; si se asocia a una diversidad de elementos sería pluralista, y, si además se explica todo se denomina panteísta.


La idea del arché comprende 3 aspectos:

  • Origen explicativo de la naturaleza, de donde se conforman todos los seres. Los griegos conciben el universo como algo eterno, y para explicar su origen se ha de recurrir a algo que prevalezca a través del movimiento: para unos será el aire, para otros el agua, ...
  • Sustrato, de lo que están compuestos todos los seres.
  • Causa, que explique el movimiento o cambio.

4. Tales de Mileto y los filósofos milesios.

La primera escuela presocrática que nos encontramos, sobre el s. VII-VI a. C., es la de los milesios, también denominados los físicos jonios. A ellos se debe las primeras identificaciones del arché. Podemos destacar a:

  • Tales de Mileto (624-546). Considerado el primer filósofo. Sostiene que el “arché” es el agua, que a través de distintos procesos de condensación y rarificación produce la multiplicidad (todo es mezcla de aire, líquido y sólido). También es considerado el más sabio entre los griegos. Destacó como filósofo, astrónomo y matemático. Descubrió dos teoremas de geometría con infinidad de aplicaciones prácticas.

Anécdota sobre el eclipse predicho por Tales.


  • Anaximandro de Mileto. Discípulo de Tales, añadió más abstracción al concepto de arché. Probablemente menos convencido del carácter racional del conocimiento, identificó el arché con algo indeterminado, al que denominó apeiron, algo que no podemos entender, conocer o definir.
  • Anaxímenes de Mileto. Tomó elementos de sus predecesores: natural pero invisible. Identificó el arché con el aire.

5. Otros presocráticos.

En el siglo VI la filosofía se extendió rápidamente por el mundo griego. Cada polis tenía su sabio o filósofo dedicado al estudio de la physis y a la comprensión del universo.

Pitágoras

En el s. VI a. C. encontramos la escuela de Pitágoras de Samos. Pitágoras, tras estudiar matemáticas en Egipto regresa a Grecia donde funda una escuela que, por su carácter esotérico y cerrado más bien puede considerarse como una secta.

Los pitagóricos introducen las matemáticas como la estructura del universo. En un principio observaron que la realidad tiene un comportamiento matemático: se pueden medir fenómenos, se observan proporciones, ... Llegan a la conclusión de que el orden del Universo es matemático; y como todo lo matemático puede reducirse a números, llegaron a la conclusión de que el arché de las cosas son los números.

Según los pitagóricos los números aparecen en parejas de contrarios, por lo que afirman que la naturaleza es algo dualista: noche día, macho hembra, ... Todo se organiza por parejas de la que destacan par impar.

Finalmente asignan a cada cosa un número. Por ejemplo, al Universo, por considerarse perfecto, se le asigna el número 10, que para los griegos era el número más perfecto. Por eso el Universo habría de estar formado por una gran masa de fuego, que es el sol, rodeado por 9 planetas que giran en órbitas circulares.

Heráclito

Entre los siglos VI-V a. C. nos encontramos con la figura de Heráclito de Efeso. Parte del dinamismo y movimiento del Universo, movimiento que, sin embargo, según él, no nos lleva al caos, sino que está sometido a un orden, armonía o ley: la dialéctica. Esta es consecuencia del equilibrio que se produce entre la lucha de contrarios. La dialéctica es pues, según Heráclito, el arché explicativo del Universo, que representó mediante el fuego.

Parménides

Parménides de Elea, (s. VI-V a. C.), también investigó el ser, pero sosteniendo tesis contrarias a las de Heráclito. Las tesis de Parménides se convirtieron rápidamente en la base mínima de toda Ontología. Usando un poema, explica cómo una diosa le inspira para separar el camino de lo posible, del Ser, del camino de lo imposible, el no-ser. El camino del ser produce conocimiento, pero investigar el no-ser no produce nada, pues lo que no es no puede ser descrito (ni tan siquiera negado).

Partiendo de unas afirmaciones a primera vista evidentes:

  • lo que es existe
  • lo que no es no existe,

Llega sin embargo a unas conclusiones bastante peculiares:

  • el movimiento no existe, puesto que es el cambio de una cosa que es a otra que no es, o viceversa (es sólo aparente).
  • la diversidad no existe, porque si existiera más de un ser, uno no sería el otro y el otro no sería el primero.

El arché será por lo tanto un ser inmóvil y único; es pues, el único filósofo griego que niega el movimiento.

Sin embargo, hay que explicar un movimiento que parece evidente. Para ello Parménides dice que existen dos vías de conocimiento, la vía de los sentidos o la opinión (doxa) y la vía de la razón o la verdad (aletheia). Los sentidos nos engañan hasta el punto que nos parece que existe el cambio. Sin embrago, la razón nos puede demostrar que el movimiento es algo imposible. De la unidad no puede surgir la pluralidad, porque supondría el paso del ser al no ser. A partir de Parménides los filósofos adoptan el pluralismo, es decir, admiten una pluralidad de realidades que existen desde siempre y que por lo tanto son eternas

Tuvo dos discípulos, Zenón de Elea y Melisso de Samos, que demostraron racionalmente la imposibilidad del movimiento mediante aporías, razonamientos de los cuales si admitimos los fundamentos tenemos que admitir las conclusiones.

Anaxágoras

El primer pluralista fue Anaxágoras de Clazómenes (s. V a. C.) que expuso su filosofía en su obra "Peri physeos" ("Sobre la naturaleza" o sobre los físicos), pero sólo algunos fragmentos de sus libros han perdurado. Su teoría inicial es que la realidad está formada por unas partículas que denominó semillas u homeomerías (partes similares). Para explicar el cambio de estas partículas, el movimiento, nos habla de un nous o entendimiento universal: una realidad espiritual, divina, que imprime el movimiento a esta partículas provocando su mezcla y la creación de sucesivos y eternos mundos. Es un concepto muy importante, pues es la primera vez que aparece la idea de una realidad divina. Sin embargo, una vez llegado a este punto no acierta a completar sus teorías: ¿creó esa realidad divina las partículas?, ¿es eterna?, ... Recurre entonces a una segunda explicación mediante el éter, formando homeomerías especiales en eterno movimiento, que imprimen éste movimiento a las restantes. Anaxágoras pues se debate entre el finalismo y el mecanicismo.

Anaxágoras había enseñado en Atenas durante unos treinta años cuando se exilió tras ser acusado de impiedad al sugerir que el Sol era una masa de hierro candente y que la Luna era una roca que reflejaba la luz del Sol y procedía de la Tierra. Anaxágoras es muy conocido por ser el maestro de Pericles, Arquelao, Protágoras de Abdera, Tucídides, el dramaturgo griego Eurípides, y se dice que también de Demócrito y Sócrates. Se dice que se dejó morir de hambre.

Demócrito y Leucipo

Demócrito de Abdera (s. V-IV a. C.), recibe su influencia de los planteamientos de Parménides: existe una única realidad en el Universo, pero esa realidad no tiene por que ser esférica. Para él los átomos o partículas que forman el Universo tienen multitud de formas y son eternos, múltiples desde la eternidad. Esta teoría se ha considerado un claro ejemplo de Materialismo. Para explicar el movimiento, Demócrito afirma que es precisamente el no ser, el hecho de que “el no ser no exista”, lo que explica el movimiento. Expliquemos esta idea: el no ser significa la ausencia, el vacío, un vacío que sirve como campo de acción para que se produzca el movimiento, para que el átomo se dirija a éstas zonas y se combine. El movimiento no surge en un momento determinado, es eterno. ¿Existe algún orden, una realidad que le confiera una finalidad? No, según Demócrito el Universo no tiene finalidad externa ni está sometido a un Dios. Se define pues totalmente por el mecanicismo: para él los movimientos se producen al azar. A Demócrito se le conoce como el "filósofo que rie" (debido, posiblemente, a su ironía sobre la vida).

Se suele comparar el pensamiento de Demócrito con el de Leucipo, su maestro y otro de los llamados atomistas. Dado el hecho de que fue coetáneo de Sócrates y de Platón, no es correcto considerarlo un presocrático (error que también se suele cometer con Epicuro)

Empédocles

Empédocles de Agrigento (siglo V a. C.), fue un filósofo y político democrático griego. Cuando perdió las elecciones fue desterrado y se dedicó al saber. Aristóteles lo considera el autor de la teoría de los cuatro elementos (agua, aire, fuego y tierra) y le atribuye un experimento para demostrar la presión del aire como sustancia. También descubrió la fuerza centrífuga y el sexo de las plantas. En astronomía identificó correctamente que la luz de la Luna no era luz propia sino reflejada, y creía lo mismo del Sol. También consideró que la Tierra era una esfera aunque esto parece estar más relacionado con su cosmología según la cual esta esfera -representante del mundo material- se llenaba y vaciaba de amor o lucha. Una leyenda afirma que murió lanzándose al Etna para tener un final digno de su divinidad, aunque parece poco probable.