Durante este curso seguiremos preparando nuestro propio compost con el objetivo de autoabastecernos con nuestro propio abono. Comenzamos el curso vaciando la compostera, tamizando el compost y repartiéndolo por los bancales según preparamos la tierra para la siembra.
Aprovechamos que los martes se realiza el Día de la Fruta en el Centro para que el alumnado deposite los restos de la fruta en un cubo especial para ello. El objetivo es implicar al alumnado en la economía circular, el reciclaje y el autoabastecimiento al mismo tiempo que se promueve la alimentación saludable.
Además, el alumnado de 2º de la ESO, en relación a la materia de Educación en Valores Cívicos y Éticos, cuenta con un QR que al ser escaneado le permite acumular puntos cada vez depositan restos de fruta como parte de una tarea en dicha materia. Otros alumnos y alumnas participan aportando cartón marrón para hacer parte del residuo seco de la compostera o botellas de plástico para fabricar macetas.
Restos de fruta recolectados para el compost.
La rutina de trabajo de la compostera consiste principalmente en airear el compost, extender la capa de residuo húmedo y posteriormente la capa de residuo seco.
Aireando el compost
Preparando el cartón marrón para su uso en la compostera
Recogiendo hojas secas para el compost
Nos hemos dado cuenta de que con la humedad ambiental que hace en nuestra localidad, por estas fechas es imposible que se nos seque completamente el montón de residuos secos para el compost. Así que hemos decidido apilarlos en cajas de fruta y sobre un palé para evitar el contacto directo con el suelo.
Continuando con nuestro proyecto de compostaje, planificamos en enero construir una vermicompostera y tras reunir los materiales nos ponemos a ello.
Lombrices californianas, las nuevas habitantes de la vermicompostera que las alumnas de 2º de bachillerato C, Helena Domínguez y Natalia Pérez, han ayudado a depositar.
Construimos la vermicompostera con tres cubos de plástico que hemos forrado para darle oscuridad a las lombrices. En el cubo inferior hemos hecho un pequeño "grifo" con tapón de corcho para el drenaje. Desde el cubo inferior podemos extraer también humus líquido que sirve de fertilizante. Las lombrices viven en el cubo intermedio y pueden acceder al superior por los orificios que hemos hecho. En el resto de secciones los orificios son mucho más pequeños para que sirva de ventilación y drenaje, pero al mismo tiempo evitar que las lombrices se ahoguen y/o escapen. Depositamos la comida, como hojarasca, restos de café o de fruta en la parte superior. Hemos situado la estructura protegida del viento y del sol directo, ahora nos queda cuidar a nuestros habitantes y esperar que elaboren el humus.
Nuestras lombrices empiezan a habitar la sección superior de la vermicompostera. Allí se alimentan de los residuos orgánicos que vamos depositando y fabrican el hummus de lombriz.
Posiblemente esté un poco ácido, puede ser normal al principio. Intentaremos aportar cáscaras de huevo para rebajar la acidez.
Terminando el curso, preparamos el material orgánico acumulado en nuestra vermicompostera para obtener el humus de lombriz. Para ello ideamos un "separador" en un túper.
Lo que hicimos fue establecer dos secciones en el recipiente, una para el material de la vermicompostera y otro con algo de sustrato nuevo y alimento para las lombrices. Lo que nos interesa es que las lombrices vayan pasando hacia la parte nueva con el alimento y que la otra quede sin lombrices para poder recoger sólo el abono. Así que ponemos una pequeña rejilla en el medio y dejamos la parte antigua descubierta para que pierda humedad y las lombrices vayan pasando hacia el otro lado, la nueva zona dónde se acumularán. Allí pusimos algunos restos orgánicos, cartón marrón y lo tapamos con una tela negra. Por último, después de humedecer bien la zona nueva, hicimos unos agujeros que sirvan de ventilación.
Una semana después, tamizamos el humus de lombriz para guardarlo como abono orgánico y las lombrices las preparamos para activar la vermicompostera el curso que viene ;)