Acompañar a mis alumnos en su Exposición, ha sido profundamente emotivo. Los vi transformar diferencias en fortalezas colectivas, desplegando colaboración excepcional, ecuanimidad ante desafíos y madurez como gestores autónomos de conocimiento. Su firmeza en decisiones, evolución como indagadores rigurosos y transformación como comunicadores seguros fue notable. Lo más conmovedor: su vocación de servicio surgió naturalmente, comprendiendo que el conocimiento cobra valor al generar impacto positivo. Como mentor, he sido testigo privilegiado de su florecimiento integral. Están listos para ser agentes de cambio en el mundo.
Ser mentora ha sido una experiencia muy enriquecedora. A lo largo del proceso, observé que, al inicio, a los niños les costaba organizarse: gestionar sus tiempos, estructurar sus ideas y coordinar su trabajo en equipo. La redacción y la colaboración también representaron retos importantes. Sin embargo, con acompañamiento y guía, fueron avanzando poco a poco, descubriendo el valor de trabajar juntos y de escuchar las ideas de los demás. Al final, ver cómo el esfuerzo conjunto dio fruto en un trabajo bien logrado fue sumamente satisfactorio. Más allá del contenido del proyecto, lo más valioso fue el aprendizaje que cada uno se llevó sobre el trabajo en equipo, la perseverancia y la responsabilidad compartida.
Cuando nos pidieron ser mentores a principios de año fue un poco desconcertante y que me generó mucha expectativa porque al ser primera vez pues le pensaba mucho en el sentido de poder hacerlo de la major manera possible.
A medida que empezamos a trabajar me sentí más tranquila, el conocer al equipo igual fue algo que me ayudó a sentir más confianza porque a pesar de ser un grupo ecléctico, con diferentes personalidades, todos trataban de cumplir y eso fue muy benéfico para todos.
Ahora ya terminando, puedo decir que fue una experiencia que me gustó, siempre es satisfactorio ver como el tiempo invertido da frutos y desde la relación con los estudiantes hasta el trabajo en sí, fluyeron y se logró cumplir con los objetivos.
Agradezco el apoyo de los maestros, de coordinación porque lo que si es muy retador es poder cumplir con todo, aparte de todo el trabajo que tenemos diariamente.
En general fue una buena experiencia, me gustó ser de utilidad y además pues también me sirvió para seguir conociendo más de PEP.
Esta oportunidad de apoyar a un equipo de alumnos de sexto de primaria en su proyecto del Bachillerato Internacional no me la esperaba sin embargo puedo decir que fue una experiencia verdaderamente gratificante. Ver cómo aquellos pequeños que en su momento fueron mis alumnos en preescolar, ahora se desenvuelven como estudiantes independientes, autónomos e indagadores, me llenó de orgullo y emoción. Sin duda, fui yo quien más aprendió en este proceso. Su mentalidad abierta, su capacidad de reflexión y su entusiasmo por aprender son un reflejo claro de la visión de Greenville y del impacto que tiene el enfoque del IB en su formación. Fue un privilegio acompañarlos en esta etapa tan significativa.
Ser seleccionada para apoyar en la Expo de los niños ha sido una experiencia profundamente enriquecedora. Acompañar a estudiantes que están al borde de la adolescencia puede resultar intimidante para alguien que normalmente trabaja con pequeños de 3 y 4 años.
Mi labor como mentora consistió en guiarlos en el desarrollo de su proyecto, dar seguimiento a sus avances, mediar en los conflictos, y sobre todo, brindarles apoyo y ánimo cuando lo necesitaban.
Tuve la fortuna de trabajar con un equipo excepcional, en el que destacaron la dedicación, la responsabilidad y un notable sentido de liderazgo. Gracias a ello, todo el proceso fluyó de manera muy natural.
Me llena de alegría ver cuánto han crecido a lo largo de estas semanas, cómo han fortalecido sus lazos y lo orgullosos que se sienten de su propio trabajo. Puedo expresar de manera muy honesta que yo también me siento profundamente orgullosa de ellos.
Esta experiencia me recordó que, sin importar la edad, los niños siempre nos sorprenden con su capacidad de aprender, de colaborar y de soñar en grande. Agradezco profundamente a mis niños, por dejarme acompañarlos en este pedacito de su camino ¡Los llevaré conmigo con mucho cariño!
Ser mentora ha sido una experiencia profundamente enriquecedora. Me llevo una gran satisfacción al ver la evolución y el crecimiento de cada uno de los chicos. Acompañarlos en este último tramo de su paso por la primaria, ver cómo poco a poco fueron ganando seguridad, confianza y desarrollando sus habilidades, ha sido un verdadero regalo.
Compartir mis conocimientos con los niños de sexto grado no solo fue una labor que hice con cariño, sino también una oportunidad para aprender de ellos. Cada risa, cada pregunta, cada logro y hasta cada tropiezo fue parte de un proceso que me llenó el corazón.
Me voy con la alegría de saber que aporté un granito de arena en su formación, y con la esperanza de que sigan creciendo con esa chispa, esa curiosidad y ese espíritu que los hace tan únicos.
¡Gracias por permitirme ser parte de esta etapa tan especial!
Este ciclo escolar tuve la oportunidad de acompañar como mentora a los alumnos de sexto grado en su proyecto de exposición. Para mí fue una experiencia muy especial, ya que volví a coincidir con algunos estudiantes a quienes tuve la dicha de enseñar en años anteriores. Fue realmente emocionante ver cuánto han crecido, no solo en conocimientos, sino también como personas. A quienes no conocía previamente, me encantó tener la oportunidad de trabajar con ellos y descubrir su entusiasmo, creatividad y compromiso. Agradezco profundamente la disposición de todos para aprender, colaborar y compartir sus ideas. Como mentora, aprendí mucho de cada uno de los ellos, de sus procesos y de las distintas maneras en que los estudiantes enfrentan los retos. Me siento agradecida por haber formado parte de este cierre tan significativo en su camino escolar.
Como mentora al inicio del proceso me centré en escuchar primero los intereses que cada alumno tenía sobre el ODS elegido. Noté que había quienes tenían bastante claridad, pero otros no tenían aún sus ideas muy definidas. Como equipo tuvieron que negociar y llegar a un acuerdo para establecer un tema en común. Mi papel fue plantearles preguntas que los guiaran para que ellos definieran la idea central y cuáles serían los conceptos que abordarían en sus líneas de indagación; esto funcionó porque ellos mismos se cuestionaban y hacían sus propias correcciones. Fue muy importante explicarles que el orden de los conceptos era crucial para darle forma y congruencia a su investigación. Durante el proceso de indagación prioricé que ellos plantearan preguntas sobre lo que querían indagar en cada línea, y en esta etapa me correspondió hacerles ver que dichas preguntas debían responder a lo planteado en la idea central y a sus conceptos. En la etapa de la acción mi papel fue escuchar sus ideas, cuestionarlos sobre la viabilidad de las mismas y ayudarlos nuevamente a llegar a acuerdos en común, así como a la asignación de roles. Lo que me gustó de esta etapa fue la convicción y la determinación sobre la acción que querían realizar y cómo se prepararon para ello.
Pude observar que su comprensión sobre el tema, pese a haberlo definido al inicio, no lo tenían muy claro aún. Esto porque como cada quien se ocupó en responder solo una pregunta de toda la línea de indagación, no tenían una comprensión global de su tema, pues no leían lo que los demás habían escrito. Esto retrasó que afianzaran su conocimiento y entendimiento y a encontrar la relación entre los conceptos de su indagación. Sin embargo, el proceso de preparación para la exposición los ha obligado a empaparse de toda la investigación realizada y están logrando al fin entender cómo se conectan cada línea con la idea central.
El rol de mentoría me permitió trabajar con estudiantes de sexto grado, pues no había tenido la oportunidad antes. Me ayudó a comprender que, si bien en esta edad pueden surgir conflictos, ellos mismos tienen la capacidad de reflexionar sobre las cosas que no están funcionando dentro del equipo y mejorar. Trabajar con personalidades y ritmos de trabajo tan diferentes fue retador pues hay quienes, sí están abiertos a la retroalimentación, pero puede haber quienes no lo tomen tan en serio. Sin embargo, también ha sido muy gratificante verlos crecer y aprender en este tiempo. Pero sin duda algo que llamó mucho mi atención es que los chicos no ven limitantes y eso los impulsa a lograr sus objetivos, y pueden aprovechar su impulsividad en hacer contribuciones muy positivas en su entorno.
Ser parte del equipo de mentores en la exhibición de sexto fue una experiencia que atesoraré siempre. Acompañar a los chicos en su proceso, ver su esfuerzo, sus ideas y su crecimiento fue profundamente inspirador. Esta experiencia me dejó aprendizajes, sonrisas y la alegría de haber crecido junto a ellos. Gracias por permitirme ser parte de algo tan especial y significativo.