Una planta herbácea (conocida popularmente como "hierba") es aquella que no desarrolla tallos leñosos. A diferencia de los árboles y los arbustos, sus tallos son blandos, flexibles, tiernos y generalmente de color verde.
Su estructura no tiene madera (lignina), por lo que si la planta muere o llega el invierno, la parte aérea (lo que vemos por encima del suelo) suele secarse o desaparecer por completo.
Alicia en el país de las maravillas
Amapolas floreciendo
Flexibilidad: Sus tallos se pueden doblar fácilmente sin romperse como una rama seca.
Crecimiento rápido: Al no tener que gastar energía en fabricar madera, crecen y florecen muchísimo más rápido que los árboles.
Ciclos de vida variados: Se clasifican según cuánto tiempo viven:
Anuales: Nacen, crecen, florecen, dan semillas y mueren en un solo año (ej. el girasol o el maíz).
Bienales: Viven dos años. El primer año crecen y el segundo florecen y mueren (ej. la zanahoria o el dedalera).
Perennes/Vivaces: Viven varios años. Aunque llegue el invierno y se seque toda su parte verde superior, sus raíces siguen vivas bajo tierra y vuelven a brotar en primavera (ej. la menta o la lavanda).
En la cocina: El perejil, el cilantro, la albahaca, la menta y el romero joven.
En el jardín: El césped, los tulipanes, las margaritas y los dientes de león.
En el supermercado: El trigo, el arroz, las lechugas y los tomates.
El abejorro y la amapola
Ami era una amapola roja y acelerada. Como buena planta herbácea, no tenía un tronco gordo, sino un tallo verde, tierno y flexible que se movía con el viento. Sabía que su vida era corta y gritaba: —¡Se me va el arroz! ¡Necesito un polinizador ya!
En eso aterrizó Zumbón, un abejorro con sobrepeso y pocas ganas de trabajar. —A ver, señora, menos drama y más néctar —dijo metiéndose de cabeza en la flor.
Mientras Zumbón se atiborraba a dulce, los estambres de Ami se activaron como un autolavado y lo dejaron completamente rebozado de polvo amarillo.
—¡Oiga, que parezco un croquetón! —protestó el insecto. —¡Menos quejarte y a volar, mi pequeño croquetón! —le animó Ami—. ¡Lleva eso a la amapola de la roca!
Zumbón despegó con el motor zumbando a tope, voló tres metros a duras penas y aterrizó de golpe sobre la otra amapola, soltando todo el polen.
Misión cumplida: el ciclo de las herbáceas estaba a salvo gracias al peor vuelo de la historia.
El viejo Roble presumía de su tronco de madera: —La rigidez es elegancia, jovencito.
A sus pies, Fito, un diente de león con tallo verde y flexible de planta herbácea, hacía piruetas con el viento.
De repente, una mariquita despistada llegó volando a toda velocidad y... ¡PATAPÁM! Chocó de frente contra Fito.
Cualquier rama de árbol habría crujido, pero el tallo de Fito se estiró hacia atrás como una resortera y regresó a su sitio con un sonoro ¡BOING!, lanzando a la mariquita volando de vuelta al cielo.
El Roble, con los ojos como platos, murmuró: —Vale... ser blandito tiene sus ventajas.
"Las plantas herbáceas demuestran que en la naturaleza no hace falta ser duro como la madera para triunfar; su secreto es crecer rápido, ser flexibles como un muelle y aliarse con los insectos para llenar el mundo de vida."