En este proyecto, la colaboración con agentes externos y la apertura hacia el entorno son fundamentales para trascender los límites del aula y convertir las actividades culturales en un motor real de conciencia intercultural.
Los elementos claves son:
Enriquecimiento del entorno local: Las actividades culturales proyectan la imagen de las Escuelas Oficiales de Idiomas (EOI) hacia sus comunidades, llegando a enriquecer la oferta cultural de las localidades, especialmente en entornos rurales o municipios pequeños.
Sinergia con otros centros educativos: El proyecto fomenta que los recursos sean visibles y reutilizables por alumnos de otros centros que comparten edificios con las EOI, como Institutos de Educación Secundaria (IES), Conservatorios o Centros de Enseñanza Permanente. Además, los materiales están diseñados para ser adaptados a las etapas de E.S.O., Bachillerato y Formación Profesional.
Participación de la comunidad escolar y las familias: Se busca la implicación activa de toda la comunidad. Para evaluar el impacto, se recoge retroalimentación no solo de alumnos y docentes, sino también de las familias (especialmente en el caso de alumnos menores de edad) a través de encuestas, entrevistas y grupos.
Aportación de los auxiliares de conversación: El proyecto destaca que la programación se enriquece gracias a los diferentes perfiles y orígenes de los auxiliares de conversación, quienes aportan una visión más auténtica y diversa de sus culturas de origen, evitando visiones limitadas o estereotipadas.
Trabajo colaborativo intercentros: El equipo motor del proyecto es en sí mismo un ejemplo de colaboración externa, ya que está integrado por profesoras de distintas EOI de Andalucía, lo que permite contrastar diferentes realidades escolares.
Conexión con valores globales: El proyecto se alinea con principios cívicos, utilizando el aprendizaje de idiomas para promover el diálogo entre culturas, la cultura de paz y los derechos humanos, vinculándose así con la dimensión europea de la educación.