Jueves 16: El Mindfulness en el contexto educativo
Aunque los contenidos y recursos de cada clase contaban con un aspecto pedagógico, este día ponía el foco en la materialización en el aula, dotándonos de materiales motivadores para el alumnado, como el acercamiento a través de la música, del contacto y de la escucha empática entre otros. Todo orientado a favorecer el conocimiento, crecimiento y aceptación personal así como la comunicación entre iguales y con el profesorado. Algunas de dichas prácticas son de aplicación entre compañer@s del claustro.
Viernes 17: Comunicación compasiva
Fue una clase eminentemente práctica para visualizar a través de ejemplos de diálogos cómo el lenguaje y los elementos paralingüísticos (tono, gesticulación, etc) pueden favorecer o entorpecer la comunicación. También cómo cambiar el sujeto de la frase, pasando al YO o al NOSOTROS/AS, ayuda a transmitir cómo nos sentimos y a evidenciar el punto de partida del conflicto en lugar de arrojar culpas y reproches a través del TÚ.
De las actividades extraescolares haré una breve reseña. Estuvieron estructuradas en torno al conocimiento del centro de la ciudad e iconos dublineses (monumentos, parques, historia, religión, política, fenómenos de gentrificación, actividad económica), las manifestaciones literarias (Joyce, Trinity College, Books of Kells, Museo de la literatura), excursión en tren a un pequeño pueblo costero: Malahide, e incluso, incluyó un taller sobre cómo hacer un Irish coffee. Todas las actividades fueron en inglés, grupales, con preguntas a contestar, participativas y dinámicas. En todas ellas, el peso del conflicto con Gran Bretaña y la posterior independencia fue relevante.
Y, por último, me gustaría incluir mis propias vivencias fuera del entorno y horario de la escuela. Pasar 8 días en Dublín usando el irlandés en todo momento fue un auténtico proceso de inmersión muy muy gratificante con el desajuste inicial y el posterior acoplamiento a la lengua con naturalidad, ganas y autoconfianza. Hay que tener en cuenta que tienes que usar el inglés desde el momento en el que te subes al avión. Una vez allí es necesario para cualquier finalidad (functional language): comprar la tarjeta de transporte, buscar el transporte adecuado, solucionar dudas, preguntar direcciones, comunicarte en el alojamiento y en la escuela, pedir comida, preguntar precios, transmitir problemas, charlar, agradecer, etc.
Por todo eso, lo recomiendo encarecidamente para mantener el pulso real con la lengua.