Origen
Del origen de las fallas hay decenas de versiones. Una de las más conocidas es, sin lugar a duda, una antigua costumbre de los carpinteros que, en vísperas de la festividad de su patrón, San José, celebrada el 19 de marzo quemaban trastos viejos a las puertas de los talleres para celebrar el fin del invierno.
Esta tradición aparece por primera vez en la Guía urbana de Valencia: antigua y moderna, escrita por el marqués de Cruilles en 1876.
Con el paso del tiempo, aunque tampoco se puede afirmar con seguridad, se añadió una figura humana vestida, lo que dio lugar a la aparición del primer ninot y la primera falla propiamente dicha.
Otra hipótesis sugiere que las fallas tienen su origen en un pelele satírico que se lanzaba a una hoguera.
Esta era una vieja tradición europea, pero en la Valencia del siglo XIX era costumbre colgar monigotes grotescos en ventanas y balcones durante la Cuaresma,
ya que un bando de 1740 prohibía las fallas por motivos de seguridad a causa de la estrechez de las calles; también lo decía la ordenanza del 13 de marzo de 1784: “No se permiten hacer fallas por las calles en la noche víspera de San Josep, sino en las Plazas”.
En 1851 se emitió una orden del Corregidor de Valencia por la cual se prohibía encender cualquier tipo de hoguera sin el expreso permiso de la autoridad.
Polución
Más de 4.400 ton de CO2 al año es lo que se estima que emiten las fallas de Valencia en un año,
pero también evitan la circulación de tráfico y con ello la emisión de 5.840 ton de CO2 .
La Falla Convento planta los árboles necesarios para compensar sus emisiones de CO2 dentro de su proyecto “Convento más verde”.
Dentro de su apuesta por el medio ambiente, la Falla Convento Jerusalén utilizó hidrógeno verde para quemar sus fallas en sustitución de otros combustibles usados normalmente, como la gasolina.
Este hidrógeno se obtiene del agua y no emite ningún gas nocivo para la atmósfera.
Música
La música es muy importante en las Fallas. Prácticamente todo el día se escuchan bandas de música por las calles de Valencia y otras localidades donde se celebra la fiesta,
tocando tanto piezas típicas falleras como versiones de canciones de moda.
Por la noche, las bandas se cambian por discotecas móviles u orquestas donde los falleros y cualquiera que se quiera apuntar puede disfrutar de la noche bailando (hasta las cuatro de la madrugada por orden municipal).
Falleros y falleras
Los falleros y las falleras son los fiesteros que organizan las fallas y que contratan la construcción de estas (o las hacen ellos mismos en pocas excepciones), los actos pirotécnicos, la música y todo aquello que forma parte de la fiesta fallera.
Estas personas ayudan también a construir las fallas, colaboran en el quemar las mismas, organizan las presentaciones de sus falleras mayores y de su proyecto de falla y muchas otras cosas.
Las fallas son bastante complicadas de organizar, así se ha decidido agrupar los falleros y las falleras en comisiones que son las que se encargan de organizar la fiesta en cada barrio.
Estas comisiones están compuestas de una junta directiva, con un presidente y diversos cargos que corresponden a áreas determinadas de la fiesta y de la administración: economía, cultura, festejos, infantiles etc…
El trabajo de los falleros y de las falleras no se limita a la semana fallera, de hecho, al contrario de lo que piensan muchos, ellos deben trabajar todo el año.
Se reúnen habitualmente para tomar decisiones, comentar novedades, o realizar numerosas actividades culturales y de ocio como teatro, discotecas móviles, debates, concursos de juegos de mesa o gastronómicos, exposiciones, actividades solidarias y mucho más.
Lógicamente, no puede faltar el momento de la elección del artista o artistas falleros que realizarán las fallas del año siguiente.
Todo esto es realizado por poca gente (el 10% de los habitantes de Valencia).
Mascletá
La mascletá consiste en una serie de fuertes explosivos, con cierta potencia, que se disparan continuamente con la finalidad básica de producir ruido (no luces), pero con ritmo.
Los colorines cobran más importancia cuando es nocturna (también llamada “mascletá de colores”), que se ven mejor.
El disparo empieza despacito y va aumentando gradualmente de sonoridad, hasta llegar a lo que se conoce como “terremoto”, que es la parte final, donde explotan montones de fuertes petardos provocando un ruido ensordecedor (probablemente creando mucho dolor a los perros).
Después se disparan unas carcasas al aire, también muy potentes, que finalizan la mascletá. Todo dura diez minutos.
Desde el primer día de marzo al 19 las plazas se llenan de gente desde antes de una hora determinada para ver la mascletá.
Bailes
Cuarenta y dos comisiones falleras cuentan con grupos de bailadores y durante todo el año, todos los domingos, en la plaza de la Virgen interpretan danzas, finalizando el curso en junio.
Más de un centenar de parejas se unen en esta manifestación. Baile ritual y ceremonioso, cuyo posible origen debían ser las danzas paganas ofrecidas al dios o diosa de la fertilidad.
La Federación de Folclore de la Comunidad Valenciana, acoge a los grupos de las fallas, facilitándoles amplia documentación, bibliografía y un banco de casetes, partituras y vídeos de los que pueden disponer en la sede de la Federación.
La formación de grupos de baile en comisiones falleras es antigua, siempre nacieron impulsados por alguien interesado en el folclore.
En la Antiga de Campanar, fue Violeta Montoliú, quien a principios de la década del setenta les enseñaba bailes, a ella sucedería una antigua compañera suya, Consuelo Gironés, que había apuntado a sus hijas.
Ella motivó a las madres de las falleras infantiles de tal manera que, mensualmente, entregaban una cuota de 100 pesetas para los nuevos trajes.
Debutaron con el «ball dels arquets», y un tiempo antes el casal fue taller de jóvenes mujeres confeccionando el atuendo pastoril que requiere la antigua danza.
Siguiendo al grupo infantil surgió el de jóvenes y adultos, y los bailes aportaron cultura, se indagó su origen, evolución y significado, y a través de ellos se fue conociendo la vida tanto en pueblos de la Ribera como en la Serranía, en la Huerta o en el Valle de Ayora.
A la hora de mencionar los grupos folclóricos justo es el recuerdo del de la Falla Joaquín Costa - Conde Altea, que en 1977 se reorganizó con Mónica Añón y Rafael Vindel.
Mónica ha vuelto a la danza encargándose del grupo infantil. En cuanto al de los jóvenes, algunos componentes bailan también con los grupos «Moncada» y «Alimara».