PABLO PICASSO (1881-1973)
A los 50 años de la muerte del pintor, la historiadora Eugenia Tenenbaum reivindica en un libro a las amantes y esposas del pintor recordando los distintos tipos de violencia a los que las sometió.
"Si te arrastran por el suelo de los pelos, te apagan cigarros en la piel, te encierran con llave en casa o amenazan con tirarte al río Sena, todo agresiones que Picasso perpetró contra sus mujeres, te están maltratando, de esto no cabe duda", recalca la historiadora del arte Eugenia Tenenbaum. "No hay que preguntarse por qué ellas no lo abandonaron, sino por qué él maltrató sistemáticamente a sus parejas, amistades e hijos".
PABLO NERUDA (1904-1973)
"Una mañana, decidido a todo, la tomé fuertemente de la muñeca y la miré cara a cara. No había idioma alguno en el que pudiera hablarle. Se dejó conducir por mí sin una sonrisa y pronto estuvo desnuda sobre mi cama. Su delgadísima cintura, sus plenas caderas, las desbordantes copas de sus senos, la hacían igual a las milenarias esculturas del sur de la India. El encuentro fue el de un hombre con una estatua. Permaneció todo el tiempo con los ojos abiertos, impasible. Hacía bien en despreciarme. No se repitió la experiencia".
"Además, de abandonar a su suerte a Malva Marina, la hija que tuvo con su primera esposa, la holandesa María Antonieta Hagenaar, que nació con hidrocefalia y que quedó con su madre en Europa. "Es un abandono real, una cobardía sin paliativos."
"Neruda era un mujeriego indomable. Entregaba el mismo verso a distintas mujeres. Las engañó a todas. Mientras estaba casado con la holandesa María Antonieta Hagenaar, se enredó con la millonaria argentina Delia del Carril veinte años mayor que él. Casado luego con Delia, tuvo una vida paralela con Matilde Urrutia durante unos cinco años".
SALVADOR DALÍ (1904-1989)
Cuando Dalí colaboró con Philippe Halsman (que también había hecho un libro sobre el bigote de Dalí) para crear la icónica foto Dalí Atomicus, el proceso requirió 28 intentos, lo cual podría haber estado bien si no fuera porque cada uno de esos intentos implicaba arrojar tres gatos al aire y lanzarles cubos de agua (Dalí también tenía un ocelote como mascota, Babou, lo cual es cuestionable a nivel ético).
Este adorado pintor también era violento. Cuando tenía cinco años, escribe Dalí en su autobiografía, empujó a un niño desde lo alto de un puente colgante y a los seis propinó una "patada terrible" en la cabeza a su hermana de tres años de forma premeditada, "como si fuera una pelota". Pero no solo fue un comportamiento infantil pasajero, la crueldad sin fundamento de Dalí continuó cuando se hizo mayor; a menudo parecía cultivar cierta admiración solo para sentirse después asqueado por quienes le admiraban. Cuando era adolescente, jugó durante cinco años con una muchacha que estaba enamorada de él, excitándola con besos y caricias, pero negándose después a darle nada más (¡las vaginas dan mucho miedo!). Cuando tenía 29 años se ensañó con una chica que se atrevió a admirar la belleza de sus pies —"era tan cierto que encontré estúpida su insistencia en este asunto"— hasta que sus compañeros "tuvieron que arrancarla, toda ensangrentada" de los puños cerrados del artista.