JUSTIFICACIÓN DE LA CONTINUIDAD
El proyecto Centro Mindfulness, desarrollado durante el curso 2024/25, se definió con un alcance anual y ha permitido consolidar rutinas de atención plena en las aulas, sesiones periódicas con alumnado, profesorado y familias, y la creación de un clima escolar más positivo. La evaluación del proyecto ha mostrado resultados muy positivos en implicación, bienestar y regulación emocional, pero también ha evidenciado que algunos objetivos necesitan más tiempo para consolidarse y otros no pudieron completarse en el primer año. Entre ellos destacan la profundización en la gestión emocional de toda la comunidad educativa (ira, concentración, autoestima, convivencia, ansiedad en exámenes); la creación de un espacio alternativo de recogimiento para momentos de necesidad, complementario al aula de música ya adaptada; la implementación de un sistema de evaluación más objetivo y sistemático, con cuestionarios psicométricos pre/post sobre estrés percibido, mindfulness y regulación emocional; y el refuerzo de la formación continua del profesorado, necesaria para consolidar el seguimiento del proyecto y garantizar su sostenibilidad futura.
Por tanto, la continuidad permitirá cerrar el ciclo de implantación, consolidación y evaluación, cumpliendo con lo previsto en la convocatoria: completar objetivos no alcanzados, introducir mejoras derivadas de la evaluación y asegurar el impacto estable en el centro.
Se considera conveniente la ampliación del proyecto Centro Mindfulness IES Pérez Comendador durante el curso 2025/26 debido a los positivos resultados observados en la comunidad educativa a lo largo del curso anterior. El impacto ha sido notable tanto en la mejora de la autorregulación emocional del alumnado como en el clima general del aula y del centro. En este sentido, resulta especialmente destacable la participación del profesorado, que ha alcanzado el 53,3 % del claustro, lo que refleja un compromiso elevado y una implicación real en la implementación del proyecto. Esta cifra, que supera la mitad del cuerpo docente, asegura que las prácticas no se limiten a experiencias aisladas, sino que tengan una presencia transversal en el centro.
Además, dada la buena acogida entre profesorado, alumnado y familias, se propone continuar con el mismo enfoque metodológico, ampliando su alcance a través de prácticas mejor adaptadas al horario escolar (post-recreo) y reforzando los contenidos vinculados a la gestión emocional. Conviene subrayar que las sesiones y talleres dirigidos a familias han estado abiertos no solo a los miembros de la comunidad educativa interna, sino también a agentes externos y a la ciudadanía en general, lo que ha permitido extender el impacto del proyecto más allá del propio instituto y favorecer la participación de diferentes colectivos interesados en la práctica del mindfulness y en el desarrollo de competencias emocionales.
El proyecto ha sentado las bases para una transformación del enfoque educativo desde una perspectiva más consciente y emocionalmente saludable. Sin embargo, requiere continuidad para consolidar los hábitos instaurados, incorporar mejoras derivadas de la evaluación interna y alcanzar objetivos que por limitaciones temporales no pudieron ser completamente desarrollados.
En este sentido, la ampliación se justifica no solo como una prolongación natural de lo ya iniciado, sino también como una oportunidad para fortalecer aquellos aspectos que la experiencia del curso 2024/25 ha demostrado imprescindibles. El trabajo con rutinas breves de atención plena ha tenido un efecto muy positivo en la serenidad del alumnado tras el recreo y en la preparación para retomar el aprendizaje, pero para que se convierta en un hábito integrado en la vida escolar se requiere más tiempo y constancia. Igualmente, las sesiones periódicas con profesorado y familias han generado un clima de colaboración y cohesión, aunque aún se precisa consolidar estas prácticas y darles continuidad para que se integren de manera estable en la cultura del centro.
La evaluación interna también ha mostrado que el proyecto ha generado un alto nivel de satisfacción tanto en alumnado como en profesorado y familias, quienes han expresado su deseo de dar un paso más en la práctica del mindfulness, centrando el trabajo en la gestión emocional en situaciones concretas. La regulación de la ira, la mejora de la concentración, el fortalecimiento de la autoestima, la convivencia en el aula y la gestión de la ansiedad en los exámenes son aspectos señalados por la comunidad educativa como áreas prioritarias para seguir avanzando. Esto evidencia que el proyecto no solo responde a una planificación inicial, sino que se adapta y evoluciona en función de las necesidades reales detectadas.
Otra razón de peso para justificar la continuidad es la necesidad de disponer de un espacio adicional para las prácticas. El aula de música ha sido de gran utilidad como lugar de referencia, pero su disponibilidad limitada ha puesto de manifiesto la conveniencia de habilitar un rincón de silencio o recogimiento. Este espacio complementario no solo cubriría la falta de disponibilidad del aula en determinados momentos, sino que ofrecería a alumnado, profesorado y familias un lugar accesible y estable al que acudir de manera autónoma para regular sus emociones o reencontrar la calma cuando lo necesiten.
A ello se suma la necesidad de perfeccionar el sistema de evaluación. Si bien se han utilizado instrumentos valiosos en el primer año, como la observación directa, las encuestas de satisfacción o las reuniones periódicas de valoración, resulta conveniente avanzar hacia un modelo de evaluación más completo y riguroso, que incluya cuestionarios psicométricos estandarizados. Estos permitirán obtener datos objetivos y comparables sobre variables como el estrés percibido, el nivel de mindfulness y la capacidad de regulación emocional. La incorporación de estos instrumentos no solo facilitará una medición más precisa de los logros, sino que permitirá plantear propuestas de mejora fundamentadas en evidencias claras.
Igualmente, se ha identificado como fundamental reforzar la formación del profesorado. Durante el primer año, el claustro ha participado activamente en sesiones formativas iniciales, pero la consolidación del proyecto exige un nivel más profundo de capacitación. La formación continua permitirá que el profesorado incorpore de manera autónoma técnicas de mindfulness y estrategias de gestión emocional en sus prácticas docentes, garantizando que el proyecto no dependa únicamente de la coordinación central, sino que se convierta en un elemento transversal de la vida escolar. Este refuerzo en la capacitación contribuirá también a la sostenibilidad futura del proyecto, al facilitar que los logros se mantengan una vez finalice el periodo de innovación.
En definitiva, la continuidad del proyecto Centro Mindfulness permitirá afianzar lo ya conseguido, dar respuesta a las necesidades expresadas por la comunidad educativa, implementar mejoras en los recursos y espacios disponibles, perfeccionar los sistemas de evaluación y reforzar la formación docente. Todo ello asegura que el impacto del proyecto se mantenga en el tiempo y se traduzca en un verdadero cambio en la cultura educativa del centro, donde la atención plena, la regulación emocional y el bienestar formen parte estructural del día a día.
La ampliación no supone un proyecto nuevo, sino la evolución natural del ya iniciado, que requiere de un segundo año para culminar con éxito sus objetivos. Se trata de completar un proceso que, por su propia naturaleza, no puede cerrarse en un solo curso escolar y que ahora se encuentra en el momento idóneo para pasar de la fase de implantación inicial a una etapa de consolidación y evaluación sistemática. Con esta continuidad, se garantiza que los beneficios ya observados se afiancen, que los objetivos pendientes se alcancen y que toda la comunidad educativa disponga de herramientas sólidas para el cuidado emocional y el aprendizaje consciente.
OBJETIVOS DEL PROYECTO DE CONTINUIDAD
Los objetivos generales del proyecto se mantienen en su esencia, ya que forman parte de una transformación a medio y largo plazo de la cultura del centro. Sin embargo, se retoman de forma específica aquellos que durante el curso anterior no pudieron completarse de forma plena por falta de tiempo, necesidad de adaptación del profesorado o dificultades organizativas.
En primer lugar, afianzar y consolidar las rutinas de atención plena tras el recreo como práctica diaria en todas las aulas, acompañando este objetivo de un proceso de observación sistemática y registro que permita comprobar su implantación real y continua.
En segundo lugar, profundizar en la gestión emocional de alumnado, profesorado, familias y personas ajenas al centro, atendiendo a la demanda expresada por la comunidad educativa, dado que estos contenidos quedaron limitados por falta de tiempo. Para ello, se prevé realizar un seguimiento específico mediante encuestas de percepción y cuestionarios pre/post que evalúen la mejora en competencias emocionales.
En tercer lugar, mantener el aula de música como espacio principal de prácticas y habilitar un rincón de silencio y recogimiento de uso alternativo, cuya utilización será objeto de evaluación a través de registros de uso y valoraciones de satisfacción por parte de la comunidad educativa.
En cuarto lugar, desarrollar una biblioteca digital de recursos (audios, guías, meditaciones) para fomentar la práctica autónoma, evaluando su impacto mediante indicadores de acceso y utilización, así como a través de encuestas de utilidad percibida.
En quinto lugar, reforzar la formación práctica del profesorado en mindfulness y gestión emocional, consolidando el seguimiento del proyecto en el centro, con evaluaciones periódicas que midan la aplicación posterior de lo aprendido en las aulas.
Por último, incorporar cuestionarios cuantitativos y evaluaciones cualitativas para medir con rigor el impacto del proyecto, asegurando así que cada uno de los objetivos anteriores pueda contrastarse con evidencias claras y comparables a lo largo del curso.
Asimismo, se aplicarán cuestionarios específicos sobre mindfulness y gestión emocional al inicio y al final del curso, dirigidos a alumnado, profesorado y demás participantes en el proyecto, con el fin de contrastar los resultados y comprobar de manera objetiva los cambios producidos en la capacidad de atención plena, la regulación emocional y el bienestar general de la comunidad educativa y del personal exterior.
PLANIFICACIÓN Y ORGANIZACIÓN DE LAS ACTIVIDADES
1. Prácticas breves post-recreo
Ejercicios diarios de tres a cinco minutos guiados por el docente, realizados tras el recreo en todas las clases o, si se considera necesario, en cualquier momento de la sesión. Cada mes se trabaja una práctica diferente de atención plena o gestión emocional, siguiendo fichas con instrucciones claras y previa formación del profesorado.
Periodicidad: diaria, de septiembre de 2025 a mayo de 2026, en todas las clases tras el recreo.
Responsables: profesorado del proyecto que coincida con cada grupo.
Objetivos: promover el bienestar emocional y personal de toda la comunidad educativa; implementar el mindfulness como herramienta pedagógica y de autocuidado; afianzar las rutinas de atención plena tras el recreo como práctica diaria; favorecer la atención, la regulación emocional y la consolidación del hábito.
Recursos y espacios: aula de referencia de cada grupo, grabaciones en audio y fichas en papel o formato digital.
2. Sesiones mensuales grupales con alumnado
Los alumnos de cada grupo del centro acuden al aula de música, salvo aquellos grupos en los que haya algún alumno con movilidad limitada, y allí se trabajan durante una hora diferentes prácticas de mindfulness y gestión emocional. Se abordan temas relacionados con las emociones básicas y los alumnos exponen situaciones de la vida cotidiana que les provocan desequilibrio, aprendiendo a aceptarlas, a no juzgarlas y, sobre todo, a gestionarlas.
Periodicidad: primera o primeras semanas de cada mes.
Responsables: coordinadora del proyecto y profesor o profesora de cada grupo.
Objetivos: fomentar habilidades de atención plena, regulación emocional, aceptación y compasión; crear un clima escolar positivo basado en el respeto y la conciencia interpersonal; profundizar en la gestión emocional del alumnado (ira, concentración, autoestima, ansiedad en exámenes); incorporar evaluaciones cuantitativas y cualitativas para medir el impacto del proyecto.
Metodología: dinámicas participativas, respiración, meditaciones, relajaciones, visualizaciones y juegos de atención.
Recursos y espacios: aula de música, zafús, esterillas, mantitas, gong, música y recursos audiovisuales según la sesión.
3. Sesiones con profesorado, familias y personas externas al centro
Las sesiones se desarrollan en el aula de música. Se trabajan secuencialmente diferentes prácticas de mindfulness y gestión emocional, abordando temas relacionados con las emociones básicas y con situaciones cotidianas que generan desequilibrio, aprendiendo a aceptar, a no juzgar y, sobre todo, a gestionar el día a día.
Periodicidad: cada quince días, con una duración aproximada de una hora y media por sesión.
Responsable: coordinadora del proyecto.
Objetivos: promover el bienestar emocional y personal de la comunidad educativa en sentido amplio (profesorado, alumnado, familias y personal no docente); crear un clima de participación y compromiso compartido; profundizar en la gestión emocional de familias y agentes externos respondiendo a la demanda expresada por la comunidad; desarrollar una biblioteca digital de recursos para fomentar la práctica autónoma en los hogares.
Metodología: técnicas de respiración, meditaciones, relajaciones, visualizaciones y puesta en común de experiencias.
Recursos y espacios: aula de música, zafús, esterillas, mantitas, gong, música y recursos audiovisuales según la sesión.
4. Sesiones de prácticas de atención plena y relajación en el recreo
Se realizan en el aula de música, abiertas a la comunidad educativa.
Periodicidad: un recreo a la semana.
Responsables: coordinadora y profesorado del proyecto.
Objetivos: implementar el mindfulness como herramienta pedagógica y de autocuidado; fomentar habilidades de regulación emocional y aceptación; mantener el aula de música como espacio principal de prácticas y habilitar un rincón de silencio y recogimiento como espacio alternativo; profundizar en la gestión emocional del profesorado a través de dinámicas de relajación y atención.
Metodología: taichí meditativo, prácticas de mindfulness y relajaciones guiadas.
Recursos y espacios: aula de música, zafús, esterillas, mantitas, gong y música.
5. Reuniones de seguimiento con el profesorado del proyecto
Sesiones colaborativas y formativas en las que se valoran avances, se resuelven dificultades y se planifican ajustes. En ellas se anticipan y trabajan las prácticas mensuales de mindfulness que se aplicarán con el alumnado, formando al profesorado para que las desarrolle de manera coherente en las rutinas diarias del aula.
Periodicidad: una sesión mensual durante todo el curso, de aproximadamente una hora de duración.
Responsables: coordinadora y profesorado del proyecto.
Objetivos: reforzar la formación práctica del profesorado en mindfulness y gestión emocional; consolidar el seguimiento y la correcta aplicación de las rutinas en las aulas; implementar el mindfulness como herramienta pedagógica; promover el bienestar personal y profesional del profesorado mediante prácticas de autocuidado; consolidar el seguimiento del proyecto en el centro y garantizar su sostenibilidad futura.
Metodología: práctica paulatina de los distintos ejercicios de mindfulness para su interiorización, junto con la puesta en común y gestión de las dificultades encontradas.
Recursos y espacios: salón de actos.
EVALUACIÓN Y MEJORA
Actividad evaluada: aplicación de test pre/post sobre mindfulness y gestión emocional a toda la comunidad educativa y a los agentes externos participantes.
Aspectos evaluados: evolución de los niveles de atención plena, regulación emocional y reducción del estrés percibido en alumnado, profesorado, familias y agentes externos.
Instrumentos: encuesta de percepción pre/post, escala MAAS (Mindful Attention Awareness Scale) y escala PSS (Perceived Stress Scale).
Indicadores: porcentaje de mejora en la puntuación de mindfulness (MAAS); porcentaje de reducción del estrés percibido (PSS); porcentaje de participantes que muestran mejora en bienestar emocional.