Más de 40 años de historia.
DECATHLON fue creado en 1976 a partir de una idea original:
Satisfacer las necesidades de los entusiastas del deporte ofreciéndoles una multitud de artículos deportivos en un solo lugar
Nuestra promesa: "hacer que el placer y los beneficios del deporte sean accesibles al mayor número de personas posible"..
Son veinteañeros, jóvenes, entusiastas, deportistas, a veces amigos y a menudo inexpertos en la gran distribución.
Salario de contratación: 2.200 francos al mes para los solteros y 2.400 francos para los recién casados. Los seis talentos contratados por Michel Leclercq se lanzan a la aventura junto con el jefe. El deporte es la pasión común del grupo. Didier Decramer es jinete emérito, Stéphane Delesalle, campeón de hockey hierba con servicio militar realizado en el Batallón de Joinville, Nicolas Dubrulle practica tenis, vela y, sobre todo, fútbol, a Stanislas Ernoult le vuelve loco el windsurf y Hervé Valentin es un fanático del tenis, el esquí y la vela como Benoît Poizat. Todo para agradar a Michel Leclercq, fan del senderismo, la bicicleta y la vela.
«En cuanto podíamos, hacíamos deporte juntos ―recuerda Didier Decramer―. Al principio, sólo abríamos la tienda por las tardes, mientras que por las mañanas quedábamos para hacer deporte juntos».
El éxito comercial dará un vuelco al planning, pero no acabará con su pasión por el deporte.
«Eso duró tres o cuatro meses y después terminamos por abrir también por las mañanas. Pero seguíamos teniendo los domingos para hacer deporte y el resto de la semana para dedicarse a los clientes», sonríe Benoît Poizat.
Para encontrar un nombre para su futura cadena de tiendas, Michel Leclercq consultó a sus colaboradores.
«Fue una sucesión de lluvias de ideas», recuerda Stanislas Ernoult. «Hablábamos y soltábamos nombres.
Michel hizo venir a estas reuniones a un especialista para acompañarnos en nuestra reflexión». Pentathlon, Triathlon, Decathlon, Marathon, Sportland, Sportmarché… surgieron de este modo. Hubo un desfile de nombres. «Creo que barajamos varias decenas. Nos tomamos nuestro tiempo y finalmente, Decathlon recordaba a los diez deportes principales que queríamos presentar en la tienda». Por lo tanto, es el que elegimos. «Pero, para evitar que un eventual competidor se apropiara en el futuro de algunos nombres que nosotros ya hubiéramos comentado, registramos la exclusividad de los demás», continúa Stan. Unos diez años más tarde, el grupo desarrolló pequeñas superficies en los centros de las ciudades con el nombre de… Marathon, antes de que esas tiendas se convirtieran en las actuales tiendas Decat’.
Desde su origen, la marca decide instalarse allí donde lo demandan los clientes, en diversas superficies y terrenos, pero seguirá conservando su nombre. Decathlon, que se convierte en sinónimo de: «Todos los deportes bajo un mismo techo».
6 metros de altura o el pragmatismo fundador
Para comenzar con su proyecto, Michel Leclercq instaló a su pequeño equipo de colaboradores en una casa que le habían prestado sus primos, en la zona comercial de Englos, al suroeste de Lille, donde ya había un Alcampo. Allí, Michel y sus compañeros trabajan y es allí donde surge la primera tienda, con una superficie de 900 metros cuadrados.
«Me encargaron su construcción, pero yo no tenía ni idea ―cuenta Benoît Poizat, al que Michel Leclercq le encargó supervisar las obras―. Esta primera tienda la hice demasiado baja: tres metros bajo vigas. ¡Veíamos cómo los clientes agachaban la cabeza para entrar! Para la segunda tienda situada en Roncq, un año y medio después, ya tenía más experiencia y me pregunté a quién podríamos revender el edificio si quebrábamos. En Roncq, donde había muchos concesionarios de coches, pensé que siempre podríamos revendérselo a un garaje, siempre que cumpliera con los estándares. Me dirigí a Peugeot y les pedí colocar un vehículo sobre el puente elevador. Medí la altura máxima y tenía 6 metros. Ese es el motivo por el cual todas nuestras tiendas miden 6 metros de altura, es lo que obtuvimos analizando el terreno. ¡Siempre pragmáticos!».
Estos pioneros, repletos de energía, sentido común y apasionados por el cliente y el comercio se desvivieron para que se inaugurara a tiempo el primer Decathlon. La tienda original abrió sus puertas el 27 de julio de 1976, y desde el principio resultó muy original
9.999 francos y un par de calcetines o el gusto por la competición...
Aunque la apertura de una superficie de venta para el gran público dedicada en exclusiva al deporte les pareció una evolución a Michel Leclercq y a sus compañeros de viaje, para los aficionados al deporte Decathlon rápidamente se convirtió en sinónimo de una verdadera revolución.
¿Qué hizo que finalmente el concepto resultara tan atractivo para los primeros clientes y los curiosos, que pronto se convirtieron en una auténtica legión?
Por primera vez, en una única tienda, los clientes podían encontrar una amplísima gama de equipamientos deportivos a precios muy competitivos. Una primicia en el mundo de la distribución. En los lineales, de lado a lado, ropa y calzado deportivo, bañadores, pelotas de tenis o artículos de pesca y caza, bicicletas y material de equitación… lo nunca visto. Una verdadera novedad. Ya que para la época resultaba inédito el deseo de Michel Leclercq y sus pioneros de hacer que practicar deporte fuera accesible al mayor número de personas al proponer soluciones a precios bajos. Pero el sueño de los pioneros de Englos poco a poco se convertiría en una realidad para miles y, después, millones de franceses…
El 20 de julio de 1976, día de inauguración de la tienda, Michel y sus jóvenes colaboradores esperaban a los clientes. La tienda abrió sin gran publicidad, al final del parking de un centro comercial. Poco a poco, durante el día, entraron los primeros clientes. Englos, los municipios de los alrededores, Lille… el boca a boca empieza a surtir efecto. Y el concepto gusta de entrada.
«A las 19 horas, cuando cerramos las cajas y echamos el cierre, rápidamente contamos nuestros beneficios: ¡9.999 francos!», recuerda Benoît Poizat.
Los siete, como buenos deportistas y competidores, comerciantes de corazón, no podían dejar así la suma.
«¡Para obtener la suma redonda de 10.000 francos, compramos un par de calcetines!», bromea hoy en día Benoît.
El balance es bueno, también lo será al día siguiente, y al otro, y a las semanas, meses, años y décadas siguientes. Ya que, aquel 27 de julio de 1976, Decathlon encontró su estilo y a sus clientes, y emprendió el vuelo.
Oficialmente, en 1986 aparecieron los primeros productos Decathlon. Creados, diseñados y fabricados por la empresa. De hecho, fue el principio de la saga de las Marcas Passion. En realidad, desde su inauguración en 1976, Decathlon propone un producto con el nombre de la marca: la bicicleta Decathlon, que todavía se ve pasar por las calles. «De entrada, los fabricantes no querían vendernos sus productos ―recuerda Benoît Poizat―. Realizamos todos los trámites y, uno por uno, aceptaron». Ante las negativas iniciales de los principales fabricantes, desconcertados por los reducidos márgenes que manejaba Decathlon, Stéphane Delesalle, responsable del pasillo de bicicletas de la primera tienda, tuvo la idea de visitar la empresa Leleu, un fabricante de bicicletas de Lomme, cerca de Lille. «¿Les molestaría si pusiéramos nuestras pegatinas en sus bicicletas?». En absoluto. Y, de este modo, Leleu se enorgullece de haber fabricado las primeras bicicletas vendidas en Decathlon.
Entonces sólo había un color, el gris. «Pero ofrecíamos todos los tamaños ―recuerda Benoît Poizat―. Era algo único en relación con el resto de fabricantes de bicicletas. Marketing sin saberlo. Las bicicletas Decathlon gris metalizado se reconocían desde lejos». Éxito garantizado y que irá a más
Michel Leclerq nos cuenta en una carta como nace Decathlon.
Hace 25 años durante la primavera del 1976, en plena ola de calor y sequía, nacía Decathlon Englos.
Este pequeño histórico de los primeros meses de Decathlon, que seguramente traerán recuerdos fabulosos a muchos de nosotros, cuenta la gestación, el nacimiento y los torpes primeros pasos del bebe.
Desde 1996, nuestras marcas pasión combinan el disfrute y la pasión para ofrecer productos asequibles, innovadores y de gran calidad para todos, con la mejor relación calidad-precio.
QUECHUA Y TRIBORD PRIMERAS MARCAS PASIÓN
La aventura Quechua comienza en Sallanches, no muy lejos de Mont-Blanc, con un equipo de 6 personas que combinan su pasión por los deportes de montaña con su profesionalidad para lograr un objetivo único y común: crear una marca para senderismo, escalada, montañismo, esquí y snowboard. Diseñado y probado en el sitio, los productos Quechua son concebidos con una pronunciada experiencia de campo desde el inicio.
> QUECHUA COMIENZA A SER UNA MARCA DE REFERENCIA EN EL MUNDO DE LOS DEPORTES AL AIRE LIBRE: 2002 5 años después de su creación, Quechua comienza a ser una marca de referencia y a atraer a grandes nombres de los deportes de la montaña. Karine Ruby, campeona olímpica de snowboard, y el equipo Quechua-Les-Arcs son los primeros en contribuir al desarrollo de productos innovadores. Este desarrollo lleva al equipo a ampliar sus filas contratando una veintena de nuevos diseñadores, ingenieros, y creadores de prototipos. Así es como ve la luz el equipo cretivo.
> LLEGADA DE LA TIENDA 2 SECONDS: 2005
Imaginada después de escuchar a los campistas, ¡nuestros clientes la han convertido en un éxito clamoroso! ¡Y los medios también! Hoy en día se mantiene como un producto emblemático que encarna la innovación dentro de Decathlon.
HISTORIA DE LA TIENDA 2 SECONDS
Todo surgió a partir de la reflexión de un usuario tras una sesión de observación en montaña. A la pregunta: «¿Con qué soñarías para ir de acampada?», uno de los participantes respondió: «¡Me encantaría tener una tienda que se montase sola lanzándola al aire!». Si bien esta observación provocó más de una sonrisa entre los presentes, no pasó desapercibida para Jean-François Ratel, que entonces era jefe de producto de tienda en Quechua..