La evaluación de la secuencia didáctica Manual de instrucciones para leer y no dormirse en el intento, se planteó como un proceso de acompañamiento constante que permitió observar los avances de los estudiantes durante el desarrollo de las diferentes actividades. Más que centrarse únicamente en un resultado final, la intención fue reconocer cómo los estudiantes se relacionaban con los textos, qué desafíos o dificultades se encontraban en el proceso y de qué manera iban fortaleciendo sus habilidades de comprensión e interpretación.
Para esto, las técnicas y los instrumentos de evaluación que se emplearon en el proceso de las prácticas fueron la observación directa, las rúbricas y los cuestionarios que ayudaron a la elaboración y la revisión de talleres. La observación directa contribuyó en el análisis de los comportamientos y la recepción de los estudiantes frente a las actividades planeadas, los cuestionarios para conocer más sobre sus intereses y motivaciones, y las rúbricas para evaluar el rendimiento y el avance en torno a la comprensión lectora.
En ese sentido, la pertinencia de los instrumentos utilizados contribuyó a la combinación de estrategias elaboradas con un carácter lúdico y participativo. Entre ellas se destacan las actividades que se realizaron en apoyo de las TIC: “Noticias que engañan” realizada con la plataforma Kahoot y “Leer para no dejarse” llevado a cabo en una página web. Ambas generaron una interacción más digital y menos analógica de las demás, favoreciendo que los estudiantes se activarán con la mezcla de actividades desarrolladas con base en diferentes recursos orientados a motivar los procesos lectores.
Respecto a las actividades escritas permitieron identificar avances en los niveles de comprensión literal, inferencial y crítica. Por ejemplo, el análisis del cómic “El día del niño”, los estudiantes lograron reconocer problemáticas sociales relacionadas con la discriminación de género, interpretar mensajes implícitos y expresar posturas críticas frente a situaciones presentes en su entorno.
Sin embargo, un punto a considerar, tiene que ver con la distribución del tiempo. Aunque se contaba con una planificación inicial, fue necesario realizar algunos ajustes en las sesiones y formas estratégicas debido a que los momentos de discusión y retroalimentación en las sesiones, demandaron más tiempo de lo esperado. Esto se debió, en gran medida, a la participación activa de los estudiantes y el interés en preguntar y querer saber más de la dinámica, junto con las explicaciones a detalle, como a su vez, compartiendo diferentes opiniones sobre ello. Por esta razón, en futuras implementaciones sería conveniente destinar espacios más amplios para la socialización y el análisis colectivo.
Entre los aspectos más significativos del proceso evaluativo fue la participación de los estudiantes en las actividades de socialización y las actividades de gamificación, puesto que tuvieron una actitud más favorable hacia la lectura. No obstante, un posible aspecto de mejora radica en las sesiones que contuvieron muchas preguntas, ocasionando que parte de los estudiantes limitaran sus procesos de interpretación de manera más crítica y profunda, conduciendolos a responder más literal.
A grandes rasgos, la evaluación permitió comprender que los procesos de lectura requieren una elaboración más minuciosa de las actividades frente a la extensión de los contenidos y los tiempos. Para ello, se necesitaban instrumentos que permitieran reconocer los ritmos de aprendizaje de los estudiantes y favorecieron la participación activa en el aula, por lo que tuvieron una gran relevancia en esta secuencia. En ese sentido, se evidenció que la evaluación es un proceso de acompañamiento que ayuda a identificar logros, fallas y mejoras, más allá de estar orientado a la calificación.