Al realizar este experimento, he podido confirmar que la cantidad de sal añadida al agua si afecta a la flotabilidad de un huevo que en este caso fue de 67 g. A medida que fui añadiendo más masa de sal disuelta al agua, el huevo iba subiendo progresivamente en el recipiente. Estos resultados indican que existe una relación directa entre la cantidad de sal en el agua y la flotabilidad del huevo.
También he podido observar que al añadir más sal, una gran parte de ella no se disolvió completamente y se acumulo al fondo del recipiente. Esto ocurrió ya que el agua alcanzó la cantidad máxima de sal que podía disolver a esa temperatura (temperatura ambiente de 20 ºC- 25ºC). A partir de ahí, esa sal permanece en estado sólido y no contribuyó mucho al aumento de concentración en la disolución. Este hecho ha podido afectar a los resultados finales. Sin embargo, se pudo observar claramente que cuanta mayor sal estuviera disuelta, mayor era la flotabilidad del huevo.
La explicación científica de este suceso es la densidad. El agua del grifo tiene una densidad aproximada de 1,0 g/cm 3, considerada baja, por lo que el huevo tiende a hundirse ya que su densidad es mayor. Cuando añadimos sal, la densidad del agua aumenta, y cuando esta aumenta o es parecida a la del huevo, el empuje del agua aumenta y el huevo flota.
Estos resultados también me han permitido observar que si cambian los valores de una sola variable (la sal), pueden producirse cambios significativos en el comportamiento de, en este caso, huevo. Al mantener constantes el volumen del agua (200 ml), la masa del huevo (67 g) y la temperatura permitió comprobar que el factor que es responsable de estos cambios fue la concentración de la sal.
En conclusión, este experimento me permitió entender mejor la relación entre densidad y flotación y a aplicar conceptos científicos a una situación fácil de ejecutar.