La operacionalización académica del Modelo Educativo se requiere de un diseño curricular propio e innovador, fundamentado en los principios de pertinencia social, mejora continua, equidad y excelencia, que además asegure, desde su concepción hasta su desarrollo e implementación, la transversalidad de sus seis ejes: interculturalidad, inclusión y equidad, interdisciplinariedad, responsabilidad social, innovación y vanguardia, y conciencia ambiental.
Para ello, los principios de diseño curricular que dan la pauta para la elaboración de los planes de estudio que oferta el TecNM, incluyendo la definición de las relaciones entre distintos contenidos y procesos para su concreción, se podrán observar a partir del cumplimiento de los siguientes indicadores, mismos que serán objeto de evaluación sumativa y formativa hacia la mejora continua del propio diseño:
El currículum se concibe como una estructura formativa compleja configurada mediante la articulación de diferentes elementos (como contenidos, prácticas, interacciones entre distintos actores sociales, internos y externos a la institución, entre otros).
La estructuración curricular está definida por las trayectorias formativas determinadas para alcanzar el perfil de egreso definido a partir de los estudios de factibilidad, pertinencia social, profesional y laboral de la carrera.
Tiene un enfoque de competencias, donde las competencias socio-tecnológicas se desarrollan a la par que las profesionales y las laborales.
Promueve el desarrollo de habilidades asociadas al pensamiento crítico, tanto en los espacios de desarrollo de las asignaturas como en los procesos de interconexión entre estas, por ejemplo, en módulos y proyectos.
Los procesos de enseñanza y los de aprendizaje se reconocen como independientes, pero estrechamente vinculados, en ambos casos son desarrollados en escenarios multidimensionales y en contextos de complejidad e incertidumbre.
Promueve el diseño y la participación en ambientes creativos, transformadores y de vanguardia científica y tecnológica, en los que son posibles nuevas formas de interacción de los diferentes actores educativos, reconstruyendo los roles tanto de estudiantes como de docentes, con el fin de avanzar de manera segura al logro de los objetivos curriculares, la construcción dialógica de las trayectorias formativas y el alcance de las competencias socio-tecnológicas, profesionales y laborales que constituyen el perfil de egreso.