CATEGORÍA 2: FINALISTAS Y GANADORES.
CATEGORÍA 2: FINALISTAS Y GANADORES.
2 de maio de 2023
Los primeros cuatro haikus fueron seleccionados por respetar las pautas del haiku clásico, por la capacidad de observación que en ellos se reconoce:
Muy hermoso el delicado dinamismo del último verso, que rompe el estatismo de los dos primeros, todo ello perfecta síntesis del otoño:
A última folla
Colgando nunha árbore
cae lentamente.
Carla González (1ºA)
Poema impresionista que resume en dos colores la belleza de la estación:
Rojos y Verdes
el jardín iluminan,
llega el otoño.
María Pérez (3º A)
El jurado destaca la sensación de paz del poema, en el que se llega a escuchar el sonido de los árboles:
El Bosque
Bosque apacible,
árboles susurrantes,
calma en el aire.
Martín Rodríguez (3ºA)
En este haiku seleccionado sentimos la furia del viento y del invierno, sobre todo en la imagen final, muy bien elegida:
O vento zoa
tremendo sen piedade
árbores núas.
Martín Docampo (1º B)
Por su fondo de misterio y su poder de sugerencia:
Como en los mejores haikus, en medio de la pura observación surge el misterio, insinuado en el último verso
Sobre la calle
hay hojas coloradas
y ecos de pasos
Javier Gómez (2ºA)
Por la fuerza del sentimiento amoroso, recogida en cada caso en una imagen sencilla y eficaz:
Cómo me gusta
dibujar corazones
sobre tu piel
Alejandro Prado (2ºA)
Cae la lluvia
y el amor se acomoda
bajo el paraguas
David Álvarez (2ºB)
El jurado valoró especialmente el siguiente haiku, que juega graciosamente con la naturaleza de esta composición:
Efimeridad del haiku
Inicio el haiku
Y cuando me doy cuenta
Ya lo acabé
Nicolás Hermo (3ºB)
El primer haiku ganador, de pulsación clásica como la primera serie de finalistas, resume el verano con sencillez y gracia, guardándose para el último verso un detalle tan cotidiano como expresivo
Tranquilidade no verán
Olas tranquilas
Area incandescente
Sandía fresca
Elia Lago (1º A)
La mirada subjetiva de la poeta se impone en el segundo haiku ganador sobre la contemplación objetiva. El viento se va deteniendo paulatinamente a medida que se desarrolla el poema. Su personificación, además, humaniza e impregna de fuerza evocadora toda la composición:
El viento quiere
soplar hasta dormirse y
desvanecerse.
Saínza Arias (3ºB)