Consiste en la recolección excesiva de recursos pesqueros, superando los límites sostenibles. Se da cuando la cantidad de peces capturados sobrepasa la capacidad de reproducción y recuperación de las poblaciones, lo que causa una disminución en la cantidad de especies y puede tener efectos duraderos en los ecosistemas marinos. Esto se ve intensificado por métodos de pesca insostenibles, como el uso de técnicas destructivas, la pesca ilegal, la falta de regulación adecuada y la carencia de medidas de gestión eficaces.
Las consecuencias de esto son: la reducción de poblaciones, el desequilibrio en la cadena alimentaria, los cambios en la estructura del ecosistema, el efecto en la biodiversidad y el impacto económico y social.
La sobrepesca también puede afectar a otras especies marinas. La pesca de arrastre, una técnica en la que los barcos arrastran grandes redes tras ellos en el agua, captura algo más que camarones y atún rojo: atrapa casi todo lo que encuentra en su camino. Las tortugas marinas, los delfines, las aves marinas, los tiburones y otros animales han enfrentado amenazas graves en forma de capturas incidentales.