Las especies invasoras son una amenaza para la biodiversidad, ya que compiten con las especies nativas por espacio, alimentos y otros recursos. Pueden desplazarlas de sus hábitats, convertirse en depredadores o propagar enfermedades, llevando a la extinción de las especies locales. La introducción de estas especies, ya sea accidentalmente por el transporte marítimo o a través de actividades humanas como la pesca y el comercio de animales exóticos, ha aumentado significativamente.
Este problema se ve agravado por el cambio climático y es responsable de aproximadamente el 16% de las extinciones globales. En España, especies invasoras como el lucio o la perca americana están amenazando a especies autóctonas en los ríos como la boga o la bermejuela. También especies terrestres como el visón americano, introducido para la industria peletera, que ha puesto al visón europeo al borde de la extinción.
Además, especies invasoras de flora, como el camalote y la hierba de la Pampa, en la que se están invirtiendo elevados recursos para su control, están suponiendo una importante alteración de ecosistemas ya que afectan a su diversidad asociada. El alga asiática invasora Rugulopteryx okamurae, introducida por el transporte marítimo, está causando un gran impacto en la biodiversidad del Mar de Alborán y el Estrecho de Gibraltar.