La pastoral de los migrantes comienza a dar sus primeros pasos en el año 2013 con la iniciativa de la hermana Edelmira Quiroz. Este servicio pastoral se abocó a la espiritualidad, gestión con redes de apoyo para las diversas problemáticas presentes en las familias y ayuda asistencial para aquellas personas migrantes más vulnerables.
En el año 2014, esta nueva iniciativa (aún no establecida una comunidad con miembros estables como la conocemos hoy) contó con el apoyo permanente de la Pastoral Social Diocesana, quien en conjunto con la religiosa logra realizar un catastro de familias migrantes en las poblaciones más vulnerables de la ciudad de San Felipe y los Andes.
En el año 2015 la pastoral de migrantes continúa sus esfuerzos para propiciar nuevos espacios de encuentro y formación. En octubre de este mismo año, la hermana Edelmira Quiroz falleció, quedando sin coordinación esta pastoral. No obstante, la Pastoral Social continuó apoyando a personas y familias migrantes, derivadas de instituciones públicas y por demanda espontánea.
En el 2018, se incorporan a la Pastoral profesionales con mayor expertiz, que en conjunto con el trabajo de Jorge Rubio instauran de manera oficial la Pastoral de Migrantes, definiendo el propósito de esta comunidad y sus vías de financiamiento, que durante ese periodo ese aporte económico era realizado por la Diócesis de San Felipe de Aconcagua.
La comunidad cuenta con una amplia gama de integrantes que van ingresando y saliendo de la comunidad, pero este trabajo se realizó con 9 personas de la comunidad que su participación en esta es permanente. Además, la comunidad ha logrado realizar diversas actividades con personas migrantes (encuentro y formaciones) y articular redes de apoyo para las diversas áreas de atención en la temática migratoria.
Oficialmente la Pastoral Social de Migrantes no cuenta con un lugar propio. Sin embargo, realizan actualmente sus reuniones en la oficina de la mujer en San Felipe. Ubicada en María Eufrasia 1311-1417
Marianella Gallardo, es quien se encarga de organizar, dirigir y gestionar lo que sea necesario para la comunidad migrante.
Su objetivo principal es el de apoyarse entre los miembros que conforman la comunidad, porque a pesar de que cada persona es diferente ya sea porque tienen diferentes culturas y realidades distintas, los une el hecho de ser migrantes en un mismo momento y lugar.
Tener un lugar físico en donde poder reunirse, socializar, realizar actividades de recreación en conjunto con todas las familias y sus hijos. También que sea un lugar seguro donde se puedan generar espacios para conocer la situación por la que está pasando cada familia y poder generar una red de apoyo en conjunto, y dependiendo de la necesidad que surja ser solidarios los unos con los otros.
Educarse entre ellos y a los nuevos migrantes que van llegando al grupo, en cuanto a información que ayude a orientarlos respecto a temas como:
Dónde acudir por temas de la documentación, si es que tienen hijos, donde deben ir para inscribirse al colegio, jardín, etc. Darle información sobre refugios de inmigrantes en la zona (San Felipe y alrededores).
Empoderar y capacitar a los migrantes de la Pastoral para que todos sean capaces de dirigir y apoyar las diversas acciones y actividades de ésta, a través del compromiso y de la responsabilidad.
Poder acceder a proyectos o generar vínculos con otras instituciones para la obtención de recursos, con el fin de dar una respuesta más concreta y a fin con las necesidades de la población migrante.