En España, el siglo XVIII comienza con el estreno de la casa real borbónica procedente de Francia (Carlos III).
La nueva dinastía favorece e impulsa la penetración de la cultura de la Ilustración francesa y logra que nuestro país se incorpore a la política y cultura europeas.
El Neoclasicismo, por lo tanto, es de influencia francesa.
El sistema político de Carlos III es el despotismo ilustrado cuyo lema es “Todo para el pueblo, pero sin el pueblo”. El gobierno es absoluto y centralista, preocupado por mejorar la situación del pueblo, pero sin contar con su participación y siempre impulsado por la luz de la razón. Se produce un auge de la economía y el comercio.
Los estamentos privilegiados (nobleza y clero) pierden influencia y poder. Los monarcas realizan reformas sociales y educativas para mejorar la situación del pueblo, aunque no son entendidas por éste.
Surgen, además, las primeras propuestas liberales, que llevarán a ciertos enfrentamientos con los absolutistas.
La luz de la razón: Es conocido como el Siglo de las Luces por la importancia que se le da a la razón en el proceso de conocimiento de la realidad.
Coexiste con la Ilustración, movimiento cultural europeo:
Creencia en la razón humana: espíritu racionalista y práctico.
Espíritu crítico con la realidad social.
Confía en la ciencia y la educación para mejorar la vida humana.
Objetivo: divulgación de las ciencias y de las artes.
Para ello, se seguirá el principio de naturalidad: precisión y claridad, pues interesa llegar al máximo posible de personas.
Creación de la Real Academia Española (1713), que regulará el uso de la lengua española.
Aparición de la prensa escrita, que permitirá compartir opiniones, críticas y otras informaciones al máximo posible de personas. Cuenta con un lenguaje ágil y directo.
El objetivo de la literatura es enseñar y entretener, por lo que los temas que se abordarán serán de interés público: la sanidad, la educación, la economía, la política...
Se cultivan los tres grandes géneros literarios:
En poesía se busca la belleza armónica y el equilibrio estructural;
en el teatro se recupera la regla clásica de las tres unidades, unidad de tiempo, acción y espacio;
y en la narrativa se tratan con verosimilitud o espíritu crítico temas de la actualidad.
Debido a la intención didáctica perseguida por los autores durante este siglo, el narrativo será el género más empleado. Se cultivan, entre otros, el ensayo, la fábula y la carta.
(1741-1782)
Escritor y militar. Viajó frecuentemente por Europa y aprendió inglés, alemán, francés e italiano.
Escribió narrativa, poesía y teatro.
Su obra más importante es Cartas Marruecas, una obra narrativa epistolar de estilo neoclásico.
Algunas obras de este autor contienen rasgos del Romanticismo, por eso se pueden considerar, también, un autor prerromántico.
(1744-1811)
Estudió filosofía y teología.
Trabajó como magistrado en la Real Audiencia Sevillana y secretario en la Sociedad Patriótica.
Cultivó los diversos géneros como el teatro, la narrativa y la poesía.
Pero inició un cuarto género, el ensayo: un tipo de texto en prosa que evalúa, analiza e interpreta un tema.
(1745-1801)
Se lo considera uno de los mejores fabulistas españoles pro sus fábulas morales.
Estas composiciones estaban destinadas a despertar el espíritu crítico de los jóvenes.
Era amigo de Iriarte hasta que este publicó su libro de fábulas diciendo que era el primero en hacerlo, (cuando no era así).
(1750-1791)
Nació en Tenerife, pero se mudó a Madrid a vivir con su tío, donde recibiría una educación prestigiosa.
Participó en diversas tertulias literarias y conoció grandes autores que lo introdujeron en la élite cultural.
Aunque escribió prosa, destacó por la lírica. Su mayor éxito lo tuvo con el género fabulístico.
(1760-1828)
Pertenece a una familia noble. Su padre también fue escritor, por lo que eran habituales las discusiones literarias en casa.
No fue a la universidad, se dedicó en pleno a la poesía y las letras, lo cual le hizo ganar diversos premios literarios.
Destacó, también, en el género teatral.