El Barroco forma parte, junto al Renacimiento, de los denominados Siglos de Oro de la literatura española, gracias al esplendor que alcanzaron las obras artísticas de estos dos siglos.
Es una etapa que abarca desde finales del siglo XVI hasta bien entrado el siglo XVIII, pero fue durante el XVII cuando alcanzó su cenit.
Pese a que mantiene ciertas similitudes temáticas con el Renacimiento, el Barroco surge, como pasa siempre, para oponerse a la corriente previa, por lo que la intencionalidad de las obras y la actitud de los autores serán diferentes a la de los renacentistas.
Durante el siglo anterior, España había alcanzado su mayor unidad y extensión territorial. Gracias a herencias, conquistas, tratados diplomáticos o matrimonios reales, varios territorios estuvieron ligados a la corona de Carlos I (de España) y V (del Sacro Imperio Romano Germánico): Nápoles y Sicilia, Flandes, Alemania, Hungría, Portugal y las nuevas tierras americanas, recientemente descubiertas.
Pero con la llegada al poder de dos de los tres reyes que gobernarían durante este periodo, tocó perder, una a una, todas estas tierras europeas, lo que ocasionó problemas religiosos y políticos (tanto a nivel interno como externo).
Su reinado se caracterizó por la exploración global y la expansión territorial a través de los océanos Atlántico y Pacífico.
Con Felipe II, la monarquía española llegó a ser la primera potencia de Europa y el Imperio español alcanzó su apogeo. Fue el primer imperio de ámbito mundial. Por primera vez en la historia, un imperio integraba territorios de todos los continentes habitados.
Heredó un reino que empezaba a estar en bancarrota y enemistado con países vecinos (Inglaterra y Países Bajos). Aunque consiguió firmar la paz con ambos a lo largo de su reinado.
Expulsó a los moriscos del país, que generalmente trabajaban en el campo, lo que llevó a la crisis económica a este sector. Empobrecida la agricultura, también afectó negativamente el comercio en general.
Mientras que la economía se vio estancada, los nobles consiguieron más poder.
Pese a que en sus primeros años consigue mantener la hegemonía en el país, la guerra constante de Francia y la Europa protestante contra España, condujeron al declive y a la ruina de la monarquía.
Además, hay un gran descontento político y una fuerte presión fiscal. El rey se enemista con algunos de sus territorios, que se independizan de la corona (como Portugal).
Por otro lado, en el interior, la pobreza, las epidemias y los elevados impuestos provocaron un alarmante descenso de la población y la migración del campo a la ciudad; muchas zonas quedan despobladas, lo que perjudica a la economía nacional todavía más.
La población se halla, pues, ante diferentes crisis (económica, social, demográfica y moral) originadas por regentes débiles. Es por ello que se impone el pesimismo y el desengaño respecto a las posibilidades de perfección del ser humano. La corriente artística donde se reflejará todo esto es el Barroco, época en la que se cultivarán los tres grandes géneros literarios.