Unidad Educativa Otavalo
La Unidad Educativa Otavalo fue creada un 11 de septiembre de 1943, mediante acuerdo Número 1418 con el nombre de Instituto Municipal Otavalo, modalidad de colegio mixto y bajo principios de humanismo, solidaridad y desarrollo educativo. Es oportuno recorrer su trayectoria en la línea del tiempo para recordar, reconocer y renovar nuestra gratitud a todos aquellos, hombres y mujeres, visionarios que han dejado su huella y han escrito en sus páginas el legado a su querido pueblo natal. Todo nuestro respeto a quienes emprendieron su creación, los señores: Víctor Alejandro Jaramillo, Eleodoro de la Torre, José Julio Cabascango , Manuel Carrillo, Paulino Garcés, Eliécer Páez, Alfredo Velasco, Jorge Guerra… y demás personas, como padres de familia, docentes, autoridades, que seguro en su momento oportuno brindaron incondicionalmente su apoyo. Su primera edificación educativa, se ubicó en el antiguo mercado 24 de Mayo, construido gracias a fondos donados por el ilustre otavaleño Dr. Modesto Jaramillo Egas.
Querida comunidad educativa de la Unidad Educativa “Otavalo”: Asumir la Rectoría de esta noble y gloriosa institución es para mí un honor y una gran responsabilidad. Lo hago con profundo orgullo como exalumno, con el compromiso de servir a la niñez y juventud otavaleña, y con la convicción de que la educación es el camino para transformar vidas y construir un mejor futuro. Durante 15 años he compartido con ustedes la hermosa tarea de la docencia, y ahora, desde este nuevo rol, reafirmo mi compromiso de trabajar por una gestión caracterizada por la innovación, la excelencia académica y el fortalecimiento de los valores humanos que distinguen a nuestra institución. Invito a estudiantes, docentes, padres de familia y a toda la comunidad a sumar esfuerzos, con unidad y responsabilidad, para seguir engrandeciendo a la Unidad Educativa “Otavalo”, que este año celebra orgullosamente sus 82 años de historia y servicio educativo. Juntos, con respeto, compromiso y visión de futuro, lograremos grandes resultados en beneficio de nuestros estudiantes, quienes son la razón de ser de nuestro trabajo. ¡Por el libro, alcanzar la victoria! Con aprecio y gratitud, Mgs. Saulo Molina Bohórquez Rector (e) Unidad Educativa "Otavalo"
Mi ingreso al Colegio Otavalo fue en el segundo año de Bachillerato, marcó una etapa de intensa exploración y crecimiento. Una decisión que buscaba desafiar mi intelecto y fortalecer mi razonamiento lógico ya que este colegio se lo conocía como unos de los más antiguos y mejores colegios Técnicos y de BGU.
En el ámbito académico, rápidamente desarrollé una afinidad especial por las asignaturas exactas. La Matemática se convirtió en mi terreno predilecto, destacándome notablemente en el estudio y dominio de los Números Complejos, mi área de mayor destreza, pero una de las grandes desventajas es que no soy una persona que retenga la información a largo plazo, ya luego dándome cuenta de que eso en la universidad me va a perjudicar.
Este rigor mental fue complementado por mi entusiasmo por la Educación Física, logrando un equilibrio entre la disciplina intelectual y la corporal.
El inicio de esta etapa supuso mi mayor reto social: adaptarme como estudiante nuevo. Aunque soy una persona amigable, establecer lazos profundos con mis compañeros tomó hasta la mitad del año.
No obstante, las actividades artísticas y sociales se convirtieron en mi puente: cada fiesta, cada ensayo y cada evento fueron oportunidades para conectar. Esta actitud abierta transformó mi realidad. Pasé de la timidez inicial a ser amigo de la mayoría de los estudiantes del colegio y que me comiencen a tomarme en cuenta en algunos eventos del colegió, e incluso logré construir relaciones de amistad con varios licenciados.
Los primeros meses estuvieron marcados por la dificultad de ser "el nuevo" y de llegar casi un mes atrasado a clases. A pesar de ser una persona amigable y tuve una buena aceptación con mis compañeros, pero la adaptación fue lenta; me costó hacer amistades sólidas hasta la mitad del año. Este fue mi mayor reto, pero también se sumó a la dificultad de concentrarme ante el ritmo acelerado de los temas.
Una de las primeras amistades que tuve fue una compañera que igualmente era nueva se llama Mayelin, tuve una buena relación con esta compañera y desde el primer día ya comencé a llevarme bien con ella. Al cabo de 3 semanas ya comencé a llevar con más compañeros, siempre me invitaban a jugar en las horas libres ya sea a fútbol o jugar parchís (recuerdo que en ese tiempo estaba de moda) y mientras más me invitaban más amistad hacía.
Al cabo de 1 mes y medio de entrar tenía que cumplir las horas de Participación estudiantil, yo elegí las practicas de Danza. Fue un punto clave para mí ya que desde esa decisión comencé a desenvolverme con las demás personas y a participar en actividades del colegio y pregones, hacer amistades con personas de niveles superiores o inferiores como lo son de 3ro y 1ro de bachillerato, esta decisión cambio mi entorno completamente.
Mi participación cultural alcanzó su punto máximo. Mi compromiso con la danza fue reconocido con el honor de ser llamado para realizar la apertura de las fiestas del colegio, un privilegio que demostraba la confianza en mi talento. Conseguí una valiosa insignia en una competencia intercolegial de danza. Además, profundicé mi conexión cultural en el Inti Raymi, participando con instrumentos y danzas con mis compañero de curso (Richard) y su primo (Andy) que me llevaba bastante bien hasta el momento.
Mediante eventos conocí gente de diferentes colegios, diferentes cursos y lugares que nunca había conocido. Siendo este mi punto fuerte me gustaba salir a eventos, pregones y diferentes actividades que se realicen y no solo de danza si no actividades donde pueda representar como: eventos navideños, fiestas institucionales, juegos internos, como quien dice soy muy comedido. Fue a través del arte que mi barrera social cayó, permitiéndome empezar a construir los lazos que definirían mi paso por el colegio. Pero todavía aun no me llevaba bien con mis compañeros a pesar de todo pasado en el año, actividades que si nos unieron, pero ese momento.
Hasta que llegó el fin del año escolar, ya transcurrido un año lleno de eventos, emociones y actividades llego el fin del segundo de bachillerato, me divertí demasiado ese año escolar y si me preguntaron para revivirlo de nuevo sí, si me gustaría repetirlo de nuevo.
El último año fue de consolidación y liderazgo. Ya no era el estudiante nuevo, sino alguien conocido y activo en la comunidad del Colegió Otavalo, para iniciar el tercero vivimos el solemne Juramento a la Bandera un momento cargado de simbolismo patrio.
Aunque mis participaciones en danza ya no eran tan constantes como antes (asistía a los eventos solo cuando me llamaban, concentrado en la clausura de la etapa), el espíritu del curso brilló con luz propia. A pesar de los desafíos académicos y de las dificultades que pudimos enfrentar con alguna licenciada específica, el curso se mantuvo unido como un solo puño.
Demostramos que nuestra creatividad iba más allá de un examen:
Éramos expertos en actividades internas, organizando sorpresas para cumpleaños y para el Día del Profesor.
Nos lucimos en los eventos del colegio. Recuerdo con especial cariño cómo hicieron para crear manualidades asombrosas para los juegos, como aquel dragón de globos que fue el símbolo de nuestro ingenio colectivo.
Algunas de las actividades que realizamos durante el año fueron:
Inti Raymi: Participación activa tocando instrumentos y realizando danzas iniciales.
Pase del Niño (Navidad): Organización y participación en esta tradición navideña.
Cena Navideña del Curso: Celebración íntima para fortalecer los lazos de amistad.
Desfile del Día de los Inocentes: Participación con un toque creativo y humorístico.
Día del Libro: Contribución a la promoción de la cultura y la lectura.
Homenaje al Día del Profesor: Organización de actividades y homenajes para expresar gratitud.
Juegos Internos: Participación en campeonatos de Fútbol y Básquet
Creación del Dragón de Globos: Creación de manualidades épicas para los juegos
Cena de Despedida: Evento emotivo de baile, comida y disfrute, con la sensación de que "nadie se quería ir".
Despedida de Terceros: Último evento memorable juntos como promoción en el colegio.
Graduación: Recibir los títulos de bachiller y la última vez que nos vimos todos juntos.
Ya con el transcurso del tiempo y tantos eventos que hemos pasado, los días se sentían fugaces, y la conciencia de la despedida inminente hacía que cada evento fuera más preciado.
Finalmente, llegó el día que lo cambió todo: la Graduación. Recoger nuestros títulos de bachiller fue el reconocimiento a nuestro esfuerzo, pero también el punto de partida para la separación.
Fue la última vez que nos vimos todos juntos. Con ese valioso documento en mano, la realidad se impuso: nuestros caminos se bifurcaron. Algunos se enfocaron en el ámbito laboral, mientras que la mayoría, incluyéndome, nos preparamos para la vida universitaria en ciudades lejanas a Otavalo. Este último año me enseñó que, aunque el conocimiento te da herramientas, es la amistad inquebrantable el verdadero tesoro forjado en el colegio.