Concientizar a los alumnos para que pierdan sus miedos de una forma divertida y tengan un conocimiento de como actuar en una situación de acoso Físico, psicológico y sexual.
La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) en México lanzó el juego digital “Chuka, Rompe el Silencio”, dentro del marco de la iniciativa Educación para la Justicia. El juego tiene la finalidad de ayudar a prevenir y erradicar la violencia de género. Está dirigido a niños y niñas de entre 7 y 12 años de edad y está enfocado en enseñarles a reaccionar de forma asertiva ante situaciones de violencia.
Además, Chuka se juega en compañía de un adulto se generan aprendizajes más poderosos, puesto que da pie a realizar reflexiones respecto a los miedos que han enfrentado y las formas en que resolvieron las situaciones de conflicto, ya sea en el juego o bien en la vida real.
Dentro de las implementaciones para erradicar el acoso esta el Juego de Mesa Chuka, que también va encaminado a que los alumnos aprendan de una forma asertiva a defenderse ante una situación de acoso.
La violencia ejercida en contra de niñas, niños y adolescentes afecta su desarrollo pleno, causando baja autoestima,
trastornos del sueño y de la alimentación. También genera estrés, ansiedad, conflictos emocionales y depresión; así como
bajo rendimiento académico, ausentismos y deserción escolar que pueden perdurar y empeorar en la edad adulta.
Son muchos los motivos que confluyen y hacen que las niñas, niños y adolescentes no revelen que han sido o son víctimas
de violencia, por ejemplo:
Culpa y vergüenza.
Miedo de las consecuencias que sus dichos puedan causar.
Amenazas de daño físico o muerte por parte del (la) agresor(a).
Temor a ser estigmatizados o rechazados.
Falta de interlocutores dispuestos a creer en sus palabras.
Más allá del daño innecesario y del dolor que causa, la violencia socava el sentimiento de autoestima de los niños y menoscaba su desarrollo. Sin embargo, la violencia contra los niños muchas veces se justifica racionalmente como si fuera algo necesario o inevitable. Puede que se acepte debido a que quienes la infringen son conocidos, o que se minimice su efecto como si fuera irrelevante. Puede que se evite recordar o denunciar la violencia debido a la vergüenza o al temor a una represalia. La impunidad de quienes ejercen la violencia y la frecuencia con que se comete puede llevar a que las víctimas consideren que la violencia es normal. En esas ocasiones, la violencia se disimula, y esto hace que resulte difícil prevenirla y eliminarla.
Por ello, para reducir la violencia en las escuelas y las comunidades resulta fundamental dar a los niños, niñas y adolescentes los conocimientos y aptitudes necesarios para hacer frente y resolver asertiva mente las situaciones de riesgo y los desafíos sin apelar a la violencia, así como a romper el silencio buscando la ayuda necesaria cuando se susciten situaciones violentas y denunciando las mismas. El secreto entre el niño y la persona que lo violenta es fundamental para que el maltrato se sostenga en el tiempo. Chuka: rompe el silencio, desde su título promueve que, para terminar con la violencia, los niños y niñas deben hablar, pedir ayuda, ser asertivos, decir que no, expresar si no les gusta algo que están viviendo y buscar la protección de los adultos o autoridades que se la puedan brindar.