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Hoy te voy a contar simple y sencillamente sobre el despertar que nos lleva a tomar consciencia de nuestro origen, evolución y estado actual de la humanidad.
Seguramente habrás escuchado hablar de "VIRTUD". Ok, según su significado es la Disposición habitual para hacer el bien. Capacidad que tiene una cosa de producir un determinado efecto positivo. Las virtudes son aquellas disposiciones que hacen que las personas obren a partir del bien, la justicia y la verdad. Por eso, conllevan a la rectitud de la voluntad y alejan a las personas de los vicios o distorsiones, debilidades o miserias humanas. Así, son ejemplo de virtudes:
1. Justicia
La justicia es una virtud que pone en práctica el respeto hacia las personas y busca el bien común, porque procura que cada quien reciba lo que le corresponde o se merece. Además, se contrapone al egoísmo, la mentira y la maldad de ciertos actos. Quien es justo obra correctamente y respeta los derechos del otro en busca de una relación armoniosa. La justicia es considerada una virtud cardinal.
La prudencia consiste en reflexionar y distinguir lo bueno de lo malo, a fin de actuar o dar nuestra opinión de la manera más correcta y moderada en diferentes circunstancias. Por tanto, nos conduce a la felicidad. La persona prudente actúa tomando en cuenta las consecuencias de sus acciones. La prudencia es considerada una virtud cardinal.
La fortaleza consiste en tener valor y la fuerza interna para superar las debilidades y el temor que, como individuos, tenemos y nos limitan a lograr metas o alcanzar sueños. Es considerada una virtud cardinal.La fortaleza nos invita a hacer frente y luchar con valentía por aquellas cosas que queremos superar o alcanzar, pero actuando desde el bien y la conciencia. Si se cultiva la fortaleza seremos capaces de lograr cosas importantes para nuestro bienestar.
La templanza tiene que ver con la moderación de los deseos que se tienen por los placeres. La persona que obra desde la templanza es capaz de dominar su voluntad, tentaciones y deseos desordenados por medio de la razón. Este control procura hacernos responsables de la manera en que actuamos y hacemos uso de los bienes que poseemos o queremos. La templanza forma parte de las virtudes cardinales.
Como virtud, la fe consiste en creer en Dios, en sus revelaciones y en la Iglesia, por eso forma parte de las virtudes teologales católicas. La fe nos permite creer en la palabra de Dios y obrar en nuestra vida cotidiana según sus enseñanzas, es decir, a partir de bien y de sus principios espirituales.
Las dudas que se nos pueden presentar sobre la fe, nos pueden ayudar a acercarnos a Dios y alejarnos de los falsos profetas.
La esperanza surge de la fe. Se trata de una virtud que nos permite esperar, con la certeza divina, aquello que deseamos de forma confiante y optimista. Por ejemplo, la persona que obra desde la esperanza confía en que sus buenas acciones le serán retribuidas a lo largo de la vida.
La caridad es una virtud que contiene en sí misma la fe y la esperanza. La caridad nos permite actuar a partir del amor, de manera desinteresada y haciendo siempre el bien. Por eso, los actos de caridad generan alegría, gozo y paz. La caridad se puede apreciar en aquel que ayuda y ama al prójimo como así mismo.
La caridad guarda relación con el amor que se siente por Dios por sobre todas las cosas, lo que conlleva a amar al prójimo como a nosotros mismos. Es considerada una virtud teologal.
La generosidad se refiere a saber compartir bienes materiales o dar alguna ayuda en general, de manera desinteresada, sin esperar nada a cambio. Esta virtud es bien vista en la sociedad, ya que se relaciona con la caridad y la bondad. Quien ofrece sus conocimientos a fin de ayudar a otro, está actuando de forma generosa.
La paciencia es la virtud que nos ayuda a sobrepasar aquellos momentos difíciles con fortaleza y sin perder la calma. La persona paciente sabe esperar porque es consciente de que hay cosas que no dependen directamente de nuestros actos, sino de elementos ajenos a nosotros.
La bondad es la virtud que invita a las personas a actuar desde la amabilidad, la confianza y el bien, haciendo que se alejen de la maldad. Por ello, las personas bondadosas son consideradas como buenas o benignas. Un acto bondadoso podría ser ayudar en las tareas del hogar sin que nuestros padres no lo pidan.
La humildad es una virtud que nos permite reconocer y aceptar nuestras habilidades, así como, nuestros límites y debilidades, razón por la cual en ocasiones se cometen errores. La persona humilde genera confianza y no actúa desde la soberbia porque sabe que hay cosas que desconoce y que debe aprender a solventar.
La sabiduría tiene que ver con el conocimiento, por eso nos permite distinguir lo bueno de lo malo, y lo correcto de lo incorrecto. En este sentido, también se relaciona con la moral y con la forma en que actuamos. Por ejemplo, la persona sabia se caracteriza por ser prudente, amable y evitar incomodar a otros.
El perdón hacia nosotros o los demás nos permite aceptar los errores u ofensas vividas, así como, estar en paz con nosotros mismos y con los demás. La persona que aplica la virtud del perdón evita el rencor y el deseo de venganza, por lo que puede llevar una vida más plena.
La gratitud nos permite valorar y reconocer el lado positivo de lo que vivimos, tenemos o recibimos. A través de la gratitud podemos expresar nuestro agradecimiento hacia los demás. Abrazar a un ser querido puede ser una demostración de gratitud por todas las atenciones que se reciben de esa persona.
Es una virtud que se relaciona con la grandeza o una gran generosidad. Se trata de la capacidad de establecerse metas grandes y complejas, partiendo de la razón de nuestros actos, más allá de las dificultades que estas pueden generar. Por consiguiente, la magnanimidad conlleva al perfeccionamiento de otras virtudes y a mantener una buena disposición de ánimo a lo largo de la vida.
La perseverancia es una virtud que nos permite ser constantes en el seguimiento de nuestras metas, opiniones o actitudes. La perseverancia nos acerca a nuestras metas y a continuar en frente más allás de las dificultades. La persona perseverante mantiene su mejor esfuerzo, voluntad y certeza de querer alcanzar algo.
La valentía es una virtud que se relaciona con la fuerza de voluntad para decidir y enfrentar con valor las circunstancias difíciles. La persona que aplica la valentía actúa desde la autodeterminación de que es capaz de superar el miedo y las dificultades que se le antepongan.
Entonces, sucede que algunas personas, se nos torna habitual vivir teniendo como meta, aspirando y practicando, sintiendo y poniendo en acto estas y otras virtudes. Comenzamos como una luciérnaga a emitir una luz personal, a ser "luminosos"; a conectar con otras personas que vibran en esta frecuencia; a magnetizar con el amor y la alegría; a pretender sostener este estado; a buscar fines nobles para nosotr@s y para tod@s y a "trabajar para la luz".
Bien, esta práctica habitual de virtudes, la coherencia de pensar, decir, sentir y hacer, nos da una vibración personal que implica haber elevado nuestra "frecuencia energética". Comenzamos a sentirnos "viv@s", plen@s, motivad@s, alegres, gustos@s, valios@s, verídic@s, agradecid@s, amoros@s, compasiv@s, integrad@s, conectad@s con otr@s human@s, con el reino vegetal y animal, con la naturaleza toda, con el planeta, etc. Esta alta frecuencia vibracional, provoca que en automático se comience a caer "el velo del olvido" y a "expandirse nuestra consciencia".
Cuando hablamos del velo hacemos referencia al olvido de lo que somos, de dónde venimos, para qué vinimos, a dónde vamos después de la muerte, etc.
Así es que comenzamos a pensar en mundos más sutiles, es decir salimos del mundo de la percepción, de la esclavitud de lo que vemos, del mundo de la materia.
Nuestra energía kundalini se activa y nuestra mente se expande. Traspasando el mundo material, inmediato y rutinario para elevar nuestra mente inferior a una mente superior, la consciencia. Con consciencia empezamos a SENTI-PENSAR, o sea pensar con el corazón, a ser consciente de nuestras intuiciones, pálpitos, vibraciones de nuestro cuerpo, etc. Ya no sólo ponemos atención a lo que sentimos e intuimos sino que nos esforzamos por seguir conectad@s y en ese estado. Buscamos expandirnos, trascender, liberarnos, recordar, comprender y entender...
Entonces nos iniciamos en algunas nuevas prácticas personales como la meditación, porque buscamos el silencio, la calma, la paz, la introspección, el discernimiento, la observación y la contemplación, la reflexión y redescubrimiento, la metacognición, y otras prácticas sociales que nos permitan integrar, expresar, crear y aplicar; comunicar y compartir, dar y recibir, ligar, armar redes, etc.
Así comenzamos a trascender paulatinamente nuestra personalidad yoica, cambiamos poco a poco viejas rutinas y creencias limitantes; nos proyectamos a la impecabilidad; procedemos con reflexión y análisis; vamos modificando nuestras prioridades...con la práctica sostenida, disciplina, voluntad y perseverancia, con dedicación y tiempo, con la guía de maestros en la tierra, de guías y maestros espirituales, y con bendiciones celestiales de las jerarquías de luz...empezamos a recordar nuestra identidad real, nuestra conformación total, nuestra esencia, nuestro YO SOY, nuestra eternidad.
Y a esto le llamamos "despertar". Despertamos de aquel automatismo del viejo vivir para comer, dormir y trabajar; acoplamos más información; agregamos al viejo paradigma de nacer, crecer, reproducirnos y morir, el trascender; tomamos consciencia de la esclavitud de la matrix, del capitalismo, consumismo, patriarcado, y tantos ismos; salimos de ese sueño o ilusión del modo sobre vivencia, supervivencia, del "sálvese quien pueda", rivalidad, individualismo, conflicto, corrupción, sometimiento, abusos, acosos, victimismos, juicios, quejas, sufrimientos, reproducciones inconscientes y tantos otros males conocidos de degradación humana y del viejo mundo.
Pasando a otro Estado o Modo de Vivencia consciente, basado en la responsabilización de creación de realidad, tomar el mando de nuestra existencia, asumir nuestra soberanía personal, ejercer la Experiencia, Experimentación, Creación consciente, Materialización, etc.
Si sos nuevo en estas temáticas, espero hayas comprendido algunos términos y conceptos desarrollados, de ser así está cumplido uno de los propósitos de este Proyecto, mi página web.
Esto ha sido a modo de introducción a la temática de nuestro origen. Pronto iré redactando e incorporando otros editoriales donde en forma progresiva y articulada con conceptos previos, ampliaré el conocimiento y profundizaré en él.
Suerte, ánimo y seguimos en contacto en nuevas páginas que día a día iré incorporando o a través de mis otras redes y canales (face Sap Espiritual, Instagram sandra.molina.52).
Si te surgen dudas o comentarios no dudes en contactarme. Gracias por existir! Gracias por estar aquí!
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