Todos tenemos diferentes motivos o razones por las cuales decidimos emigrar a este país, tal vez para perseguir nuestros sueños y tener mejores oportunidades que en nuestros países.
Soy Yajaira Laguán y esta es mi historia: lo que me hizo salir de mi país, fue por haber sido amenazada de muerte por las personas que asesinaron a mi padre. A las pocas semanas de que asesinaran a mi padre, mi madre fue al lugar donde trabajaba para recoger sus cosas, y unos hombres se le acercaron y le advirtieron que si me veían me iban hacer daño... Por esa razón hable con mi tío que estaba en Estados Unidos para preguntarle si podía recibirme donde él vivía, y accedió a que me quedara con él. Desde entonces, llevo 4 años viviendo en Estados Unidos.
Soy Kevin Alexander Betancourt Lagos, y esta es mi historia: les contaré un poco sobre cómo fue mi migración a Estados Unidos. Yo decidí venir a este país el 15 de agosto de 2017, por que Honduras se enfrenta a una muy mala situación, como la corrupción, violencia y problemas económicos.
Mi padre decidió enviarme a este país para que tuviera un futuro mejor y aprender cosas nuevas. Cuando llegue a Estados Unidos me entregue a inmigración, para entrar al programa de Salida Forzada Diferida (DED), y gracias a Dios pude entrar. Vivo en este país, ya desde hace 6 años.
Al principio me costó acostumbrarme a la escuela y al inglés, pero con el tiempo logre aprender y adaptarme. Pero hay un detalle, todo lo que estoy logrando es por mi padre, él me alienta a tener un futuro mejor y lograr lo imposible.
Yo soy Yenderson Gonzáles, y esta es mi historia: salí de mi pueblo el 3 de marzo de 2021. Subí al bus a las 3 de la mañana, en el cual me dirigía hacia México. Llegué al departamento de Huehuetenango, Guatemala, y estuve una noche ahí. El segundo día salí a las 3 de la mañana hacia la frontera de México la cual cruce, y luego me dirigí hacia un estado de México, en el cual duré dos días.
De allí, fuí trasladado al Distrito Federal de México, donde estuve otros dos días, para después dirigirme hacia otro estado de mexicano llamado Piedras Negras donde ya duré poco tiempo, y de ahí cruce la frontera hacia Estados Unidos.
Cuando cruce la frontera tenía 14 años de edad. Estuve en las oficinas de Inmigración durante 14 días, y de allí fui trasladado a un albergue en el cual permanecí por 33 días. En el tiempo que estuve en el albergue, me hicieron 8 pruebas de COVID, las cuales salieron todas negativas, no me contagie ni una vez. Ya por último, fui llamado el 24 de abril de 2021, para salir del albergue y llegar finalmente junto a mis padres.
Soy Rafael Fuentes, y esta es mi historia: soy un chico de Honduras que emigró a este país un 22 de abril y llegue a Guatemala el mismo día. Estuve alrededor de 18 horas en un bus, y al día siguiente llegue a la frontera entre Guatemala y México.
Después de cruzar arrivé a Tapachula, México, donde me quedé alrededor de dos semanas por problemas con la persona que venía. Después de esos 20 días fui llevado a un hotel donde iba a ser recogido a las 3 de la madrugada, y tuve que estar en un carro con un espacio sumamente reducido.
Pero al final de cuentas, logré llegar a Reinosa donde cruce la frontera muy cansado, desvelado y con múltiples dolores de cuerpo y cubierto de polvo, pero después de todo eso, pude llegar a Estados Unidos, un país donde quería buscar una mejor vida y lo logre un 31 de mayo.
Estuve en un albergue para menores de edad, y al fin pude reencontrarme con mis familiares y tener la vida que siempre deseé. Un pequeño consejo que quiero compartir, es el de siempre tener fé y ser positivos en todos los momentos malos.
Soy William González, y esta es mi historia: comienza cuando en mi país había problemas como la pobreza, el COVID y la inseguridad. Mi familia tenía VISA y vino a este país en avión, aunque tuve problemas con mi papá y me costó pedir el permiso de salida del país.
Ya teníamos los boletos comprados, así que todo el viaje dependía de la firma de mi papá. En Honduras se necesita el permiso de los dos padres para salir del país. Vine a vivir con mi mamá, hermana y padrastro. El viaje no fue difícil como otros porque mi padrastro me ayudó bastante, él tiene más de 20 años viviendo en Estados Unidos.
Ellos han tenido dificultades porque no todo es fácil. Ahora me siento bien, y poco a poco me adapto más. South Meck me ha ayudado mucho con mi educación.