El lupus eritematoso sistémico (LES) es una enfermedad reumática que afecta a
40.000 personas en España. Es una enfermedad de curso crónico para la cual no existe un tratamiento definitivo. El LES es una enfermedad autoinmune, es decir, nuestro sistema inmunitario genera una respuesta defensiva frente al propio organismo. Esta respuesta puede ocasionar manifestaciones clínicas en cualquier sistema del organismo: en las articulaciones, en la piel, en el riñón, en las células sanguíneas, etc.
Los síntomas o signos más frecuentes son los que afectan al aparato locomotor (dolor o inflamación de las articulaciones) y a la piel o mucosas (manchas cutáneas, úlceras en la boca, etc.). Sin embargo, cada paciente tiene un patrón diferente de lupus, lo que dificulta significativamente el diagnóstico y el tratamiento (SEF, 2014). El tratamiento del lupus ha mejorado, y las personas que padecen esta enfermedad viven más tiempo. Sin embargo, la calidad de vida puede verse afectada a causa de síntomas como la fatiga y el dolor de las articulaciones (American College of Rheumatology, 2014). Como enfermos crónicos, los pacientes de LES deben recibir un seguimiento farmacoterapéutico adecuado. Tal es la importancia de dicho seguimiento que la
Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria ha propuesto recientemente un Modelo de Selección y Atención Farmacéutica de Pacientes Crónicos entre ellos con LES (SEFH, 2013.) Por ello, el estudiante de farmacia deberá familiarizarse con la sintomatología clínica de la enfermedad, los posibles tratamientos existentes así como sus causas y consecuencias.