El uso de aditivos y conservantes en alimentos tiene como objetivo principal extender la vida útil de los productos, mantener su calidad sensorial y evitar el crecimiento de microorganismos patógenos o deteriorantes (Silva & Lannes, 2019).
Los conservantes pueden ser naturales o sintéticos y actúan inhibiendo reacciones químicas no deseadas, como la oxidación de lípidos o la degradación de proteínas (Jay et al., 2021).
Los conservantes inhiben el crecimiento microbiano, estos se emplean para prevenir el crecimiento de microorganismos en alimentos con alta humedad o en productos con mayor vida útil.
Tipos de conservantes empleados:
Sorbato de potasio (E202): Es una sal del ácido sórbico ampliamente utilizada en productos horneados, lácteos y bebidas. Actúa inhibiendo el crecimiento de mohos y levaduras, lo que ayuda a prolongar la vida útil de los productos (Silva & Lannes, 2019). Se considera seguro en bajas concentraciones y tiene una baja toxicidad en comparación con otros conservantes.
Benzoato de sodio (E211): Se emplea principalmente en bebidas ácidas, productos lácteos fermentados y salsas. Su mecanismo de acción se basa en la alteración del pH intracelular de los microorganismos, dificultando su desarrollo (Silva & Lannes, 2019). Sin embargo, su uso está regulado debido a la posible formación de benceno cuando reacciona con ácido ascórbico (vitamina C).
Nitritos en embutidos: Se utilizan para prevenir el crecimiento de bacterias patógenas, como Clostridium botulinum, y mejorar el color y sabor de productos cárnicos curados. Sin embargo, su uso excesivo puede generar nitrosaminas, compuestos potencialmente carcinogénicos, por lo que su concentración está estrictamente regulada (Silva & Lannes, 2019).
Propionato de calcio (E282): conservante ampliamente utilizado en la industria alimentaria, especialmente en productos de panificación y galletas, debido a su capacidad para prevenir el crecimiento de mohos y algunas bacterias.
Ácido sórbico (E200): Conservante natural en frutos secos y productos de cereal.
Estabilizantes y Emulsionantes
Mejoran textura y retención de humedad. Estos aditivos permiten mejorar la calidad sensorial y la estructura del snack, evitando que se vuelva quebradizo o seco.
Tipos de estabilizantes y emulsionantes empleados:
Goma guar (E412) y CMC (Carboximetilcelulosa, E466): Se usan en snacks horneados y cereales para mejorar la textura y retención de agua.
Lecitina de soya (E322): Emulsionante en productos con chocolate o con alto contenido graso.
Mono y diglicéridos de ácidos grasos (E471): Se usan en snacks horneados para estabilizar emulsiones y evitar que se pongan duros.
Mejoradores de Textura y Color:
Se utilizan para optimizar el color, la textura y la consistencia del producto final, los aditivos empleados más empleados en la actualidad son
Fosfatos (E450, E451): Retienen humedad y mejoran la textura en alimentos expandidos.
Colorantes naturales:
Betacarotenos (E160a) : Color naranja en productos horneados.
Cúrcuma (E100) Pigmento amarillo en alimentos salados.
Carmín (E120) Color rojo en productos con frutas.
Reguladores de acidez:
Ajustan y estabilizan el pH del producto para evitar reacciones no deseadas y mejorar la estabilidad microbiológica. Como el Ácido cítrico, que usado en bebidas y caramelos para controlar la acidez y potenciar el sabor.
Los antioxidantes es una forma de conservación que previenen la oxidación lipídica y el deterioro sensorial. El deterioro oxidativo en los snacks ocurre debido a la presencia de lípidos insaturados en ingredientes como aceites vegetales, frutos secos y harinas integrales. Se utilizan antioxidantes para retardar este proceso.
Tipos de antioxidantes empleados:
Antioxidantes sintéticos
BHA (Butilhidroxianisol, E320) y BHT (Butilhidroxitolueno, E321): Inhiben la oxidación en aceites y grasas empleadas en alimentos fritos como nachos.
TBHQ (Terc-butilhidroquinona, E319): Son más eficiente en productos con alto contenido graso como papas fritas y galletas.
Antioxidantes naturales
Tocoferoles (Vitamina E, E306-E309): Se usan en alimentos con aceites vegetales y frutos secos.
Extracto de romero y ácido ascórbico (Vitamina C, E300): Alternativas naturales en alimentos horneados para prevenir rancidez.
El uso de aditivos y conservantes en la industria alimentaria tiene implicaciones ambientales y de seguridad en los que se pueden mencionar el
impacto en el producto final en donde algunos conservantes pueden modificar las propiedades organolépticas de los snacks, como el sabor y la textura.
Los antioxidantes pueden alterar la percepción del color al prevenir el oscurecimiento en productos expuestos al oxígeno.
Los efectos ambientales juegan un papel importante en los aditivos sintéticos como BHA y BHT ya que pueden generar residuos persistentes en el mismo.
La producción de conservantes artificiales puede involucrar procesos químicos con alto consumo energético y generación de desechos tóxicos.
Algunos aditivos naturales como el ácido sórbico pueden presentar una degradación más rápida y menor impacto ambiental.
Regulaciones y seguridad:
Los aditivos deben cumplir con normativas de seguridad alimentaria, como las establecidas por la FDA, EFSA y Codex Alimentarius.
El uso excesivo de ciertos conservantes puede generar subproductos no deseados como nitrosaminas, compuestos potencialmente carcinogénicos (Silva & Lannes, 2019).
El uso de aditivos y conservantes puede influir en varias propiedades de los snacks:
Nutricionales:
Los antioxidantes como el ácido ascórbico pueden contribuir a la estabilidad de vitaminas sensibles a la oxidación.
Algunos conservantes pueden influir en la biodisponibilidad de minerales al formar complejos como por ejemplo, el propionato de calcio y su interacción con el calcio en harinas enriquecidas.
Aditivos como emulsionantes pueden modificar la digestibilidad de lípidos, alterando la absorción de grasas en el intestino.
Organolépticas:
Los reguladores de acidez pueden afectar la percepción de frescura y mejorar el perfil sensorial de snacks ácidos o dulces.
Conservantes como el ácido ascórbico pueden dejar un dejo de sabor perceptible en productos horneados.
El uso de antioxidantes en productos con alto contenido graso mantiene la estabilidad del color y previene olores rancios.
Los valores dependen de la regulación de cada país. Las normas pueden variar según la FDA (EE.UU.), EFSA (Europa), CODEX Alimentarius o regulaciones nacionales como COFEPRIS (México) o DIGESA (Guatemala).
En algunos casos, los valores se expresan en ppm (partes por millón) o en porcentaje (% p/p). 1% p/p equivale a 10,000 ppm.
El uso excesivo de ciertos conservantes puede ser tóxico. Por ejemplo, el BHA y BHT en altas concentraciones han sido estudiados por su posible relación con efectos adversos en la salud.
Algunos aditivos tienen límites de ingesta diaria aceptable (IDA). Por ejemplo, la IDA del aspartame es de 40 mg/kg de peso corporal/día, lo que significa que una persona de 70 kg no debería consumir más de 2800 mg diarios.